Editorial

Los servicios públicos como cualquier otro servicio tiene un costo de producción. Pero, por las características y la naturaleza de éstos, los gobiernos, en muchas ocasiones, deciden subsidiar a los beneficiarios (ciudadanos). Las fórmulas para lograr que todos accedan a ellos son varias, pero lo que no puede ocurrir es que se crea que por ser servicios públicos deberían ser casi gratuitos, porque llegaría un momento donde no se podrían suministrar a todos y se terminaría de la peor forma el espejismo de corte populista.

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