La materia gris como producto de exportación

INGENIERIA, AUDITORIA, FINANZAS, SOFTWARELos servicios basados en el conocimiento (SBC) ya son la la tercera exportación de la Argentina: 5.800 millones de dólares en el 2014. Sólo el complejo sojero y el automotriz vendieron más en el exterior.

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Hacer de toda la República una escuela”, decía Sarmiento en el siglo XIX sin sospechar que, además de traer igualdad, los conocimientos adquiridos con la educación se iban a poder vender en el exterior. Internet y globalización mediante, en veinte años los servicios basados en el conocimiento pasaron de la insignificancia a representar la tercera exportación argentina: US$5.800 millones en 2014. Sólo el complejo sojero y el automotriz vendieron más en el exterior.

Investigación y desarrollo, publicidad, animación por computadora, ingeniería, auditoría, asesoría jurídica, software … La nómina de socios de Argencon, la cámara que agrupa al sector, parece una lista de las empresas que sólo necesitan una conexión a Internet para hacer llegar su producto al cliente. Un sector que, según las estimaciones de Argencon, emplea a medio millón de personas en Argentina, con uno de cada cuatro empleados trabajando para clientes de afuera.

En la década hasta el 2011, las exportaciones de servicios basados en el conocimiento (SBC) crecieron a un promedio de 20% anual. Pero la inflación en dólares que vive la Argentina cambió la tendencia en 2012. Según el Banco Central, la entrada de divisas por venta de servicios al exterior (excluyendo turismo, pasajes y fletes) es hoy un 15% inferior al máximo de 2011.

“Están inmediatamente detrás del complejo oleaginoso, que generó en 2014 más de US$20.000 millones; y del automotriz, que exportó US$9.600 millones; la gran ventaja de los servicios basados en el conocimiento es que el saldo comercial da un superávit significativo, en comparación con el sector automotriz, claramente deficitario”, explica Lorenzo Sigaut Gravina, economista de Ecolatina.

Pese a la caída reciente, desde Argencon creen que están dadas las condiciones para volver a crecer. Según su director, Carlos Pallotti, “el mundo sigue necesitando talento y los jóvenes van a seguir estudiando; en educación, Argentina tiene un sistema que no es volátil y te permite predecir”.

El tipo de cambio es otra de las claves, pero en opinión de Pallotti esmenos determinante en los SBC que en otros servicios de menor valor agregado, como los call centers. “El call center puede ser masivo en puestos de trabajo, pero tiene muy alta rotación y es más sensible al precio del peso. La más mínima apreciación hace que se lo lleven a otro país. Con los servicios de mayor valor, la franja de tolerancia es más amplia porque importa más la calidad del servicio”, explica.

El banco de inversión JP Morgan anunció en mayo la contratación de 1.000 jóvenes que desde Buenos Aires prestarán servicios financieros y tecnológicos a sus otras filiales. Con una idea similar, la consultora Accenture reclutó a 700 personas en 2014 y hará otro tanto este año. En el banco HSBC, la filial argentina está compitiendo con otras filiales para quedarse con un contrato de prestación de servicios que sumaría 900 trabajadores.

“En general, nadie hace este esfuerzo de transnacionalización si no es para contratar a mucha gente. Por eso no se trata sólo de tener buenos profesionales sino de tener cantidad”, dice Pallotti. La abundancia relativa de profesionales es lo que ubica a Argentina “en el mismo nivel que Brasil y México”, otros actores fuertes de la región.

A nivel mundial, los competidores de Argentina en el rango medio de precios son India y países de Europa del Este. El caso de la firma estadounidense de ingeniería CH2M HILL lo refleja. En Polonia, India y Argentina tiene los tres centros de producción desde los que abastece de planos al resto del mundo.

La sede porteña se especializó en plantas relacionadas con la energía en el continente, con EE.UU. como cliente principal. “Desde el 2002, hemos exportado más de 2 millones de horas de ingeniería desde Barracas”, explica Manuel Aguirre, su director, a cargo de un equipo de 700 ingenieros.

“En ingeniería la calidad es muy importante”, subraya Aguirre para explicar por qué la sensibilidad al precio es menor en su rubro. Aun así, la inflación local de los últimos años los terminó obligando a reconfigurar sus mercados de destino: “En 2002 exportábamos el 80% de lo que hacíamos; hoy la mayoría del negocio está dentro del país”.

Flexibilidad, capacidad de tomar decisiones y un alto nivel cultural son los atributos argentinos que más valoran sus clientes de otros países, dice. También, la educación universitaria: “Tanto las públicas como las privadas tienen muy buen nivel en ingeniería”.

La desarrolladora de software Globant es el caso de éxito más conocido de la exportación de SBC. Nacida en 2002, ya se comporta como una multinacional: el 90% de sus ingresos viene de EE.UU., cotiza en Wall Street (recaudó US$58 millones en 2014) y en mayo se lanzó a la adquisición de empresas en otros países con la compra de Clarice Technologies, en la India.

Aunque de menor escala, tal vez el ejemplo de mayor valor agregado en la exportación de servicios no sea Globant sino Mundo Loco, la productora de animación por computadora que se creó con la película Metegol. Su director creativo, Gastón Gorali, cuenta que convirtieron el trabajo de 400 personas en un producto que aún no terminó su circuito de distribución y ya generó 30 millones de dólares. “Esto es sólo el comienzo de la propiedad intelectual. Ya firmamos contratos para tres series de animación para todo el mundo y otro largometraje”.

FUENTE: www.clarin.com

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