Raúl Castro y el cardenal Ortega, personajes centrales del deshielo

El rol crucial de Cuba

El presidente cubano y el arzobispo de La Habana fueron artífices del encuentro entre Francisco y el patriarca Kirill. Ortega también tuvo un papel clave en el acercamiento de Castro con Barack Obama.

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Saludo. El presidente cubano, Raúl Castro, recibió este viernes al Papa en La Habana. /EFE

En la Iglesia mundial y en las estrategias del Papa Francisco, hay dos cubanos que han adquirido una gran importancia. El presidente Raúl Castro y el cardenal primado Jaime Ortega son dos personajes que jugaron un papel fundamental. Primero en la mediación de Jorge Bergoglio ante el presidente norteamericano Barack Obama para obtener un acuerdo que llevó a la normalización de las relaciones diplomáticas entre EE.UU. y Cuba, después de medio siglo de rotura. Ahora, por lo que hicieron para concretar el histórico encuentro entre Francisco y el Patriarca ordoxo Kirill. Fueron gestiones difíciles coronadas por un éxito que ha reforzado como nunca la imagen del Papa en la escena mundial.

Raúl Castro cumplirá dentro de poco 85 años y el cardenal Ortega tiene 81. Se acerca la etapa del retiro.

Para Cuba, la salida de Castro el joven (su hermano mayor Fidel, retirado hace desde 2006, está por llegar a 89 años), y del arzobispo de La Habana, constituirán  acontecimientos políticos de gran repercusión. En el caso del cardenal Ortega, será una transición sin muchos traumas. En el más famoso blog de los disidentes, el de Yoaní Sánchez, se lanzó como sucesor al arzobispo de Santiago de Cuba, capital de Oriente y segunda ciudad de la isla mayor de las Antillas, monseñor Dionisio Garcia Ibañez.

El cardenal Ortega es uno de los mejores amigos de Bergoglio desde hace años. Cuando cumplió 75 años renunció por límite de edad, pero ha permanecido en el cargo. Francisco le pidió que se quedara cuando fue elegido pontífice y fue uno de sus brazos estratégicos en la mediación de Bergoglio con Obama. El 18 de agosto de 2014 el arzobispo de La Habana fue llevado sigilosamente por altos prelados norteamericanos a la Casa Blanca y entregó al presidente la carta de Francisco con la propuesta concreta del acuerdo que se negociaba desde hacía meses. Obama la leyó y le comentó a Ortega: “Dígale al Papa que estoy de acuerdo”. En diciembre se anunció el restablecimiento de las relaciones diplomáticas bilaterales.

Si es monseñor García Ibañez el elegido, hay que recordar que tiene 71 años, fue un ingeniero eléctrico y fue ordenado sacerdote en 1985. No sólo es arzobispo de Santiago de Cuba. También tiene a su cargo la custodia del santuario de la virgen de la Caridad que se venera en el santuario del Cobre.

Según Yaoní Sánchez en su blog, el relevo del cardenal Jaime Ortega podría sobrevenir después de Semana Santa.

La salida de escena del presidente Raúl Castro recién llegará en 2018, cuando se cumplan los dos mandatos de cinco años previstos en una decisión del partido Comunista (único) por iniciativa del mismo Raúl.

Pero las grandes maniobras están en pleno desarrollo. El primer dilema que agita las gateras en la carrera por la sucesión es: ¿El nuevo presidente del Consejo de Estado (presidente y jefe del gobierno), que acumulará el cargo estratégico de secretario del omnipotente partido Comunista de Cuba, será un civil o un militar?

Menudo interrogante. Fidel Castro reunió todos los carismas fundadores y vistió siempre el uniforme de comandante en jefe. Su hermano Raúl fue el encargado operativo de las Fuerzas Armadas. Allí concentra la esencia de su poder.

Raúl hace unos años eligió como su segundo en el Consejo de Estado a un civil, el ingeniero electrónico Miguel Díaz-Canel, de 53 años, único personaje de alto rango nacido después del triunfo de la revolución, en 1960, actual vicepresidente primero del Consejo y uno de los 18 miembros del Buró Político del Comité Central de 118 dirigentes del partido Comunista.

Tardó 30 años Diaz-Canel en escalar el poder. Hombre de gran pinta (según las cubanas su facha evoca a Richard Gere), con la virtud de saber escuchar y que habla lo menos posible, es el civil con más posibilidades.

En Cuba los militares controlan el 65% de la economía además de los fierros. El profesor Pedro Roig, de la Universidad de Miami, estima que “el Ejército es el verdadero núcleo del poder en Cuba. “Es el MINFAR el que manda”, escribió. MINFAR es la sigla del Ministerio de las Fuerzas Armadas. Según Roig “los altos mandos militares controlan el Buró Político del PC cubano, que es en práctica la máxima autoridad del Estado”.

En la cumbre del poder militar que rodeó con lealtad a los hermanos Castro están los generales ancianos que fueron los principales revolucionarios que combatieron en la Sierra Maestra. Hoy controlan los cargos claves. Entre ellos descolla el jefe del Estado Mayor, general de cuerpo de ejército Alvaro López Miera, jefe del Estado Mayor. López Miera tiene 71 años, es uno de los más jóvenes de la Sierra Maestra. Tiene todos los requisitos: muy vinculado a Raúl Castro y a Fidel. Miembro del Buró Político y del Consejo de Estado.

Pero hacia arriba galopa un pura sangre de raza: el coronel Alejandro Castro Espín, de 50 años, hijo de Raúl y de la legendaria Vilma Espín, la más importante mujer revolucionaria, ya fallecida. Es el único varón de los cuatro hijos del matrimonio. Alejandro está al frente de la Comisión de Defensa y Seguridad Nacional, donde lo situó su padre. Según la contra, “funciona como un gobierno paralelo” y Alejandro es el responsable. Castro Espin es además Jefe de Coordinación e Información de los servicios de Inteligencia y Contrainteligencia de las Fuerzas Armadas y del ministerio del Interior. En  práctica, el número uno del espionaje cubano. Un poder enorme.

Los críticos y enemigos del régimen castrista afirman que el poder “emana de un solo punto: La Rinconada”. Allí se encuentra la residencia de Raúl Castro y tienen lugar “los almuerzos de los domingos”, donde bajo el control de Alejandro Castro Espin se establecen las tareas, se asignan los recursos y se mueven los hilos de la política interna y exterior, que son elevados a la decisión final del presidente Castro.

En la lista familiar de candidatos está también en carrera el general Luis Alberto Rodríguez Lopez-Callejas, aunque se le asignan menos posibilidades. De 57 años, López Callejas es ex yerno de Raúl Castro. Estuvo casado con una de las hijas del presidente y Vilma Espín. Su hijo mayor es el jefe de la custodia de su abuelo presidencial.

El general López-Callejas es el mandamás de Gaesa, el formidable concentrado de 58 empresas propiedad de las Fuerzas Armadas que acumulan el grupo más importante de la economía cubana. Controlan incluso el turismo, que es la principal entrada de divisas de Cuba.

Ni Alejandro Castro Espín ni Lopez Callejas son miembros del Buró Político del PC de Cuba, paso esencial para aspirar a la sucesión. La carrera está abierta y la llegada será en 2018.

 

FUENTE: www.clarin.com

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