La poco conocida “guerra” entre los barcos que ayudan y los que intentan frenar a los botes con migrantes en el Mediterráneo

migrantes

En las aguas del Mediterráneo, entre las costas de Libia y las de Francia e Italia, hay una lucha poco conocida entre las organizaciones que se dedican a rescatar migrantes de barcas a punto de naufragar y aquellos que quieren evitarlo.

Los primeros son ONG internacionales como Save the Children; los segundos se hacen llamar Generación Identidad, unas decenas de jóvenes europeos antimigrantes y antimusulmanes que quieren detener la llegada de inmigrantes a Europa.

Este movimiento, creado en 2002 y con base en Austria y Francia, puede que sea pequeño en tamaño, pero su mensaje está empezando a resonar en otros países europeos como Italia, donde la simpatía por los inmigrantes está cada vez más debilitada.

En la medida que el número de personas que busca llegar a las costas europeas aumenta, Italia -particularmente el sur- continúa siendo el mayor punto de entrada de aquellos que lo hacen en barcos sin los permisos necesarios.

La actitud hacia esta llegada de personas del continente africano es cada vez más dura y ahora grupos como Generación Identidad aseguran que harán lo que sea necesario para proteger la identidad y cultura europea de aquellos que vienen de afuera.

Ayuda o problema

Los identitarios señalan a las agencias de ayuda y organizaciones no gubernamentales que operan cerca de la línea marítima de Libia de servir de taxi a Europa para los inmigrantes.

“Yo creo que (los inmigrantes) están llegando a Europa porque saben que alguien los va a salvar”, le comenta a la BBC el coordinador italiano del movimiento, Lorenzo Fiato.

“No puedes resolver el problema ayudando a los traficantes de personas a hacer su trabajo”, agrega.

Pero ONG como Save the Children aseguran que los traficantes no necesitan de ninguna excusa para hacer su trabajo.

“Están empujando a estas personas al mar con lo que pueden y si no estamos allí, se ahogarán. No estamos preparados para permitir que eso suceda”, responde desafiante David Alexander, de Save the Children.

En lo que va del año, más de 80.000 personas se han embarcado en Libia para cruzar el Mediterráneo y llegar a las costas italianas, la gran mayoría a Sicilia.

Se estima que unas 2.000 han muerto en el intento, pero debido a que varios países europeos están cerrando sus fronteras, muchos terminan quedándose en Italia.

“Remigración”

“La gran mayoría no son refugiados que huyen de la guerra sino inmigrantes económicos que, si bien una buena cantidad viene del África subsahariana, los hay que empiezan su viaje en el subcontinente indio”, explica la periodista de la BBC Yalda Hakim.

Para Hakim es alarmante ver un incremento en la cantidad de niñas de Nigeria que son traficadas para prostituirlas, mientras que jóvenes varones de 16 años salen de Bangladés vía Dubai y Libia en busca de trabajo.

“Más del 90% de los inmigrantes que llegan aquí en bote son refugiados económicos”, le dice a la BBC Viviana Randazzo, una joven de 20 años que se acaba de sumar a los identitarios. La oficina de estadística italiana pone esta cifra en 85%.

“Nosotros los italianos también estamos sufriendo de pobreza, y no nos dan el mismo tratamiento (que los inmigrantes), incluso es posible que nuestras necesidades cuenten menos que las suyas“, agrega.

Italia está sintiendo todo el peso de la llegada de estas personas de ultramar y ahora existe la preocupación de que activistas antimigración estén explotando la situación para sus propios fines.

Según la periodista Hakim, están haciendo un llamado a la “reemigración” de segundas y terceras generaciones de inmigrantes, así como del cierre de mezquitas.

Recientemente, el movimiento identitario intentó evitar que un barco de rescate de la organización Médicos Sin Fronteras saliera del puerto.

No lo consiguieron, pero el grupo logró recaudar en menos de tres semanas unos US$80.000, que invertirá en su campaña “Defender Europa”.

¿Qué buscan?

Para Hakim esto significa que el los miembros de este movimiento continuarán enfrentándose a embarcaciones de ONG que intenten salvar a inmigrantes.

“Queremos defender Europa de la inmigración en masa y el multiculturalismo”, aclaró Fiato.

“Creemos que en cada ciudad donde el multiculturalismo está presente, también hay radicalismo islámico y violencia”.

Pero Martin Sellner, de la campaña “Defender Europa”, asegura que ellos no quieren interferir en los esfuerzos de rescate de las ONG.

“Lo que queremos es asegurarnos de que no están quebrando ninguna ley. Estamos trabajando con las autoridades libias para asegurarnos que la ONG no están entrando a aguas libias”, afirma Sellner.

“Y lo más importante es que vamos a hundir los barcos abandonados de los traficantes de personas para agotar sus recursos”.

Sin embargo, Joe Mulhall, de la agrupación Hope Not Hate (Esperanza en vez de odio) califica la campaña del movimiento identitario de “extrema derecha”.

“Lo último que necesitan los refugiados y las agencias de ayuda es un barco lleno de activistas de extrema derecha navegando por el Mediterráneo, causando problemas y asustando a los trabajadores de las ONG”, le dijo Mulhall a la BBC.

Entre tanto, las ONG aseguran que operan en aguas internacionales en coordinación con los guardacostas italianos y que están allí para salvar vidas.

Recientemente Italia amenazó con cerrar sus puertos a embarcaciones llenas de inmigrantes si otros países europeos no hacen más para ayudar a combatir la crisis.

Ahora Francia, Alemania e Italia llegaron a un acuerdo para endurecer las regulaciones sobre las agencias de ayuda y para diseñar un código de conducta.

Esto se produce a propósito de dos investigaciones que las autoridades italianas están haciendo para determinar si las ONG están cumpliendo con las leyes marítimas internacionales de salvamente para traer a inmigrantes a Italia o si sencillamente están asistiendo a estas personas para que completen su viaje.

Comercio sofisticado

El procurador italiano Ambrogio Cartosio le dijo a la BBC que le parecía que las organizaciones no gubernamentales estaban de alguna forma motivando a los traficantes de personas a perseverar en su trabajo.

Hacen que los traficantes suban a inmigrantes en barcas todavía más precarias porque pueden estar seguros que una millas más allá serán rescatados”.

La compra y venta de personas es un gran negocio y el tráfico de seres humanos se hace cada vez más organizado y sofisticado.

“Se estima que este año un cuarto de millón de inmigrantes hará la peligrosa travesía de Libia a Italia”, informa Hakim, al tiempo que señala que ese trayecto “se ha descrito como el cementerio de Europa, pero también es la única ruta disponible para ellos”.

Alexander, de Save the Children, asegura que la gente seguirá cruzando el Mediterráneo hasta tanto no exista una forma más segura y legal de hacerlo.

“Esta tragedia seguirá desarrollándose y nosotros seguiremos recogiendo los pedazos, y nos seguirán culpando de algo que otros pueden resolver“.

“Aquí el punto clave es que no sabemos exactamente lo que está pasando (en aguas del Mediterráneo), lo único que vemos son las imágenes filtradas y sesgadas de las ONG”, dice por su parte Sellner. “Y cuando estamos allí, los obligaremos a acatar las leyes”.

“Grabaremos cada señal de radio, grabaremos cada cooperación o comunicación con traficantes de humanos y con nuestra presencia detendremos la anarquía que hay allí y reinstauraremos el orden y la seguridad”, agrega el miembro del movimiento identitario.

Todo parece indicar que mientras continúe la crisis, continuarán tanto las críticas a la ayuda humanitaria como el mensaje de intolerancia.

¿Hay alguna solución? Al parecer, no a la vista.

Fuente: www.bbc.com/mundo

 

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