El BCRA admite por primera vez que le será difícil cumplir la meta de inflación

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CÓRDOBA.- El Banco Central (BCRA) reconoció ayer que le será “difícil” cumplir con la meta inflacionaria del 17% fijada para este año, y que lograr una baja de 4,7 puntos porcentuales en la inflación anualizada a hoy (es lo que se requiere para llegar al objetivo) será “complicado”. Lo admitió el vicepresidente segundo de la entidad, Demian Reidel, ante empresarios reunidos por la Fundación Mediterránea.

Reidel reemplazó en el encuentro a Federico Sturzenegger, cuya prometida presencia generó fuerte expectativa por el alza del dólar durante la última semana. Pero el funcionario avisó que no asistiría dos horas antes del almuerzo, justo cuando su segundo llegó a Córdoba.

Reidel -jefe de la Mesa de Dinero del Central, repatriado de Estados Unidos, donde trabajaba, por Sturzenegger- repitió que hay un proceso de desinflación; que el país pasó de una inflación anualizada de 36,6% a fines de 2016 al actual 21,7%.

“Los próximos meses van a ser bastante más complicados, más duros que los anteriores”, insistió. Se refirió a las expectativas del mercado y señaló que las estimaciones son de una caída “constante y consistente”. Al analizar la dinámica de los distintos segmentos de precios, describió que mientras los mayoristas se desaceleran más fuertemente, ese esquema no se repite en la franja minorista: “Esta divergencia entre ambos indicadores muestra que hay mucho más espacio para que se dé un efecto del tipo de cambio en los mayoristas sin afectar los precios minoristas”.

Distinguió que el mercado proyecta una inflación del 17% en los próximos 12 meses, mientras que la meta del BCRA es la misma, pero para este año: “No están esperando que cumplamos la meta, pero el régimen monetario que las fija ayudó a que las expectativas se vayan alineando. Debemos setearlas para que el año que viene tengamos una inflación de entre 8% y 12%”.

Reidel dijo que para que la meta del BCRA se alcance, la inflación núcleo debería estar entre 9,4% y 14,9%: “Estamos por arriba del sendero, claramente hay un desvío, pero nos falta la segunda mitad del año. No es una meta imposible de cumplir, sino difícil. Estamos trabajando ya de cara a la meta de 2019 que es del 8%, más/menos dos puntos”. Y reconoció que el dato preocupante es la persistencia de la inflación núcleo, que derivó en un endurecimiento de la política monetaria. “Bajó mucho en el primer semestre del año pasado y ahora se mantiene estable, lo que vemos con preocupación y ocupación”, dijo y apuntó que el corredor de pases de 7 días es el eje de la política monetaria de desinflación.

Reidel repasó las decisiones de dejar caer la tasa de interés real consistentemente con un proceso que “parecía más consolidado” de baja de la inflación núcleo.

“A medida que nos convencimos de que ese descenso se había interrumpido, empezamos a subir la tasa real, la duplicamos de 5% a 10% de marzo a hoy”, indicó.

Fue también la primera oportunidad en la que, desde el BCRA, se refirieron públicamente al salto del dólar de la semana pasada (ayer cayó debajo de $ 18). Reidel repitió que sólo se intervendrá cuando “haya políticas disruptivas”.

Ante la consulta de LA NACION de qué era una “política disruptiva”, respondió: “No es un valor fijo, sino una tendencia, la velocidad”.

“Tenemos una política de tipo de cambio flexible, no la vamos a modificar; no estamos volviendo a un tipo de cambio fijo. Sólo vamos a intervenir cuando haya políticas disruptivas, no para determinar un tipo de cambio de equilibrio. Si vemos algo que no nos gusta, una dinámica rara o disruptiva, vamos a intervenir.”

Martín Amengual, constructor, abrió el fuego de las preguntas planteándole que la política de tasas altas es “enemiga” del sector productivo y provocó tímidos aplausos de sus colegas; después otros dos empresarios insistieron en el tema.

Reidel reiteró que la política monetaria instrumentada permitirá una baja de la inflación que, a su vez, recreará el crédito.

Nuevo director en el BCRA

El economista Enrique Szewach fue designado como nuevo director del Banco Central en reemplazo de Pedro Biscay, desplazado la semana pasada. Graduado en la Universidad de Buenos Aires, se define además como periodista y escritor. En diciembre de 2015 había asumido como vice del Banco Nación, cargo que dejó con la salida de Carlos Melconian.

Fuente: www.lanacion.com.ar

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