Las relaciones comerciales argentinas, en camino hacia una inserción inteligente

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Con el marco de fondo del déficit de la balanza comercial, que en los primeros diez meses de 2017 acumuló US$ 6115 millones, y la agenda de reformas que ha planteado el gobierno nacional para mejorar la competitividad, la inserción inteligente se torna vital para recuperar el dinamismo exportador. En esta vuelta al mundo, en donde todos los frentes están abiertos, la Argentina participa en foros internacionales, negociaciones de acuerdos comerciales y la apertura de mercados o destrabando barreras comerciales.

“Este último año el país tuvo un rol activo en el ámbito internacional, en el marco de la estrategia de inserción inteligente planteada por el presidente Mauricio Macri”, analizó la economista de la Fundación INAI Sofía Perini. “El país tuvo una participación activa en foros internacionales, como la OMC y el G-20, en el cual recientemente se asumió la presidencia. También somos anfitriones en la undécima Conferencia Ministerial de la OMC, que tendrá lugar la semana próxima. La Argentina recibe a 163 países para debatir las reglas del comercio internacional en un contexto de amenaza proteccionista”, agregó.

Pero, más allá de esto, se han llevado a cabo misiones comerciales y técnicas que vienen desde hace tiempo y que ahora se impulsaron. “Hubo viajes del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) para destrabar barreras sanitarias y fitosanitarias, como la de los limones con EE.UU. y otras europeas históricas”. Por otro lado, señaló que se están llevando a cabo negociaciones de acuerdos comerciales como el del Mercosur y la Unión Europea, que data de 1995 (acuerdo marco) y recientemente cobró impulso. “El punto es que se están abriendo nuevas instancias de negociación o se renegocian previas en un mundo en el que se debate sobre el futuro de los megaacuerdos como el TTIP (de EE.UU. y la Unión Europea) o el TPP (Acuerdo Transpacífico)”.

Según el ministro de Producción de la Nación, Francisco Cabrera, justamente la balanza comercial es negativa “porque es la contracara de años de aislamiento”. “El primer rubro de importaciones es equipos. Eventualmente vamos a llegar al equilibrio. Es una situación lógica”, afirmó.

Y en este sentido cobran importancia las gestiones. Consultada por la nacion, la secretaria de Mercados Agroindustriales, Marisa Bircher, hizo un resumen de lo que fue el año. “En 2016 abrimos 40 mercados y en 2017, 29. Hicimos viajes con el área internacional del Senasa, y si bien lo más trillado es lo de los limones a Estados Unidos, abrimos uvas frescas en China y próximamente arándanos. Esto es resultado de todo un año de gestión, de presentar papeles, traducirlos, reclamar, y entonces cada apertura es un gol y para las economías regionales es vital”, aseguró.

Más allá de China, otro logro después de muchos años fue que ingresara la carne aviar a Canadá y México, las legumbres a Perú, la carne de cerdo a Rusia, miel y bovinos a los Emiratos Árabes y peras, manzanas y uvas a Indonesia.

Cabe destacar que intervienen muchas variables al abrir mercados y no es algo tan automático. Además de las trabas sanitarias y técnicas, hay que ver si el producto es competitivo y también está el tema cultural y religioso.


El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea

Estos días son decisivos y la expectativa es que el acuerdo de libre comercio entre ambos bloques se cierre antes de que termine el mes, después de 15 años de negociaciones. Y la ventana que se abre sería grande, ya que la Unión Europea aporta el 30% del PBI del mundo con sólo el 9% de población.

“En la última reunión en Brasilia el paquete de pedidos del Mercosur fue bien recibido por la comitiva de la Unión Europea y esta semana va a estar la respuesta a esos pedidos. Es algo que tiene que terminar y nos va a dar calidad institucional para cerrar otros acuerdos con Canadá, Corea del Sur y Japón. Este acuerdo nos puede dar un impulso”, afirmó la secretaria de Mercados Agroindustriales, Marisa Bircher.

Según la funcionaria, todos los equipos técnicos del Mercosur están volcados a este acuerdo y hay 15 disciplinas que están interviniendo en las negociaciones.

Por su parte, el ministro de Producción, Francisco Cabrera, también apostó a que el acuerdo esté resuelto este año para que contribuya al proceso normalizador de la economía, que, de acuerdo con él, va a tener lugar entre este mes y marzo. “La Unión Europea aporta el 30% del PBI del mundo con sólo el 9% de la población. Esto va a repercutir en el corto plazo en la agroindustria argentina y luego en la producción industrial y con valor agregado”, aseguró.

Cerca de la Alianza del Pacífico

El acercamiento a la alianza integrada por Chile, Colombia, México y Perú ha sido un objetivo central en la política exterior del presidente Mauricio Macri, que tuvo un primer hito en junio de 2016, después de que el grupo regional aceptó a la Argentina como país observador.

“Fue un gran paso que el país sea observador, nos va a dar oportunidades comerciales con ese bloque. Esos países son socios vitales para la agroindustria”, explicó Bircher, y dijo que la incorporación de la Argentina se dará en los tiempos que tengan ellos.

Sin embargo, este bloque, a diferencia del Mercosur, no firma acuerdos como tal. Por esa razón, el acuerdo bilateral chileno-argentino, celebrado el pasado 2 de noviembre, es el primer paso concreto del proclamado acercamiento argentino a la Alianza del Pacífico. El tratado de libre comercio permitiría el ingreso de productos argentinos a tasa cero a los países con que Chile tiene acuerdos similares.

“Hay un enorme camino por delante, sobre todo en la posibilidad de que empresas argentinas se asocien con empresas chilenas y puedan procesar productos alimentarios en Chile, añadirles valor agregado y exportarlos con arancel cero a los 65 países con los cuales Chile tiene acuerdo comercial”, explicó en ese entonces el embajador de Chile en Buenos Aires, José Viera Gallo.

Rusia, la primera oficina agrícola

“Esta semana se está abriendo la oficina agrícola en la embajada argentina en Moscú para dinamizar la llegada de empresas argentinas. Es la primera oficina de la gestión Macri”, detalló la secretaria de Mercados Agroindustriales. El timing no puede ser mejor en vísperas de la vigésima primera edición de la Copa Mundial de fútbol de la FIFA, que se realizará en Rusia entre el 14 de junio y el 15 de julio de 2018.

La embajada rusa, la embajada argentina en Rusia y la Casa Rusa en la Argentina también se preparan y coinciden en “la importante oportunidad comercial” que tiene nuestro país en la Federación Rusa, derivada del plan de acción para la cooperación estratégica integral suscripto entre ambos países en 2015, que incluye, además de aspectos políticos, varios puntos muy destacados en materia económica.

El saldo de la balanza comercial durante el primer semestre de 2017 fue de 466.000 millones de dólares, cifra que refleja un crecimiento del 10,3% con relación al mismo período de 2016.

La exportación rusa se incrementó un 1,9%, es decir, 124.000 millones de dólares, y la exportación argentina se redujo un 4,6%, llegando a los 341.000 millones de dólares. Pese a esa reducción, el saldo fue positivo para la Argentina, alcanzando los 216 millones de dólares, según datos de la Cancillería.

Avances con China y el Sudeste Asiático

China y el sudeste asiático también están en la mira. Según Bircher, la relación con China cambió durante 2017. Sólo en este año hizo cuatro viajes allí y dice que el país tiene un lugar en la agenda china. Hubo aperturas de nuevos mercados, como carne aviar, pescado, vino, uva fresca, arándanos, arvejas, carne con hueso y enfriada, y el año que viene ingresarían cerezas frescas y miel.

Además, estuvo el acuerdo firmado entre el presidente Macri y el titular de Alibaba, Jack Ma, para que las pymes argentinas vendan a través de esa plataforma de comercialización electrónica.

Se trata de un proyecto piloto que alcanza a la familia de alimentos frescos y agrícolas argentinos, como algunos cortes de carne, pollo y mariscos, y productos vitivinícolas. Al mismo tiempo, las partes trabajarán en conjunto, promoviendo la exportación y comercialización a China.

En un comunicado, Presidencia precisó que “el consumo de vino en China es cada vez mayor, ya que de acuerdo con las estadísticas de Alibaba de septiembre de 2016, el país asiático consume 16 millones de hectolitros de esa bebida cada año”.

En cuanto al sudeste asiático, Bircher dijo que el año que viene abrirán una oficina comercial allí, aunque no precisó en qué país. Además de esa apertura prevén una en Sudáfrica y en la India.

Australia, un socio más que decisivo

Si bien los productos argentinos compiten directamente con los australianos, los países comparten formas de producción, sembrado y posiciones respecto al comercio internacional al ser parte del grupo Cairns, que aboga por la liberalización del comercio internacional de productos agroalimentarios.

“Después de mucho tiempo, este año el grupo Cairns, que incluye a 19 países, nos dio la autorización para retomar agenda con la presidencia de Australia”, contó Bircher, y señaló que “Australia es un socio estratégico porque tiene estructuras similares y posiciones comunes a pesar de la competencia”.

“Cuando tenemos que discutir cuestiones que afectan a la agricultura en general siempre estamos de acuerdo porque tenemos modos de producción y sembrado similares”, agregó.

En mayo, el Mercosur retomó también negociaciones con Australia y Nueva Zelanda en el marco del Closer Economic Relations (CER), un acuerdo de libre comercio entre esos países, después de un parate desde 2012. La Cancillería informó que “las delegaciones convinieron continuar el diálogo para alcanzar un progreso sustancial en sus relaciones económicas, comerciales y de inversión”. En 2016, las exportaciones del Mercosur al CER alcanzaron 1133 millones de dólares y las importaciones ascendieron a 1086 millones.

La relación con Estados Unidos, entre los limones y el biodiésel

Las relaciones con Estados Unidos fueron difíciles este año. Primero con los limones y luego con el biodiésel. Pese a que la Argentina tiene abierta la exportación de limones a terreno estadounidense, hasta el próximo año no podrá colocar un solo kilo de la fruta. El motivo hay que buscarlo por el lado del color del limón que impuso EE.UU. para la cosecha.

Estados Unidos pidió, y así aceptó la Argentina en un protocolo sanitario, que el color en cosecha sea “verde amarillo”. Puso ese requisito para minimizar cualquier riesgo del ingreso de una enfermedad en la fruta producto de la madurez en el árbol. De acuerdo con Bircher, salvado este obstáculo, “no hay requisito técnico sin cumplir, así que deberíamos estar exportando en 2018″.

En cuanto al biodiésel, el panorama es más complejo. Conocida la determinación del Departamento de Comercio de los Estados Unidos que impuso derechos compensatorios definitivos y antidumping provisionales a las importaciones de biodiésel desde la Argentina (es decir, un arancel o impuesto a la importación superior) alegando que el país subsidia la producción, el gobierno argentino reiteró que no otorga subvenciones en forma alguna a la producción o exportación de biodiésel.

Según la secretaria de Mercados Agroindustriales, la Argentina tuvo intención de diálogo hasta último momento, pero el próximo escenario sería la observación internacional, y las últimas comunicaciones de la Cancillería también van en este sentido. “El Gobierno continuará defendiendo los intereses de sus exportadores en la fase final de la investigación sobre subsidios, así como la de antidumping. Si la Comisión de Comercio Internacional no revirtiera esta decisión, el gobierno argentino se reserva el derecho de recurrir al mecanismo de solución de diferencias de la OMC”.

Fuente: www.lanacion.com.ar

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