Sin inversión no hay futuro

Tucumán es una provincia empobrecida, donde el Estado es uno de los pocos actores que no tuvo que enfrentar la pauperización que se consolida como una marca provincial. La pobreza, la amplia base de la pirámide social, el abandono escolar en la secundaria, la presencia de villas de emergencia y los bajos salarios denotan una situación poco decorosa. La provincia debería caminar hacia un imperioso acuerdo público-privado, con objetivos concretos y mensurables, para salir de este desolador cuadro que no permiten pensar en un futuro promisorio. Tucumán necesita una ley que estimule a la inversión y la generación de empleo privado.

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