Trump prometió reforzar la seguridad en escuelas, pero eludió el control de armas

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WASHINGTON.- No mencionó una sola vez la palabra “armas” y les pidió a los chicos y jóvenes de Estados Unidos que respondan “al odio con amor” y a “la crueldad con bondad”. Ante un país conmocionado por la recurrente tragedia de los tiroteos en las escuelas, el presidente Donald Trump condenó la matanza de 17 personas en el colegio Marjory Stoneman Douglas, en Parkland, que calificó como un acto de “terrible violencia, odio y maldad”.

Pero, a pesar del espanto de la masacre y de la condena -y las fuertes presiones para detener el flagelo, sobre todo de los sobrevivientes-, Trump mantuvo incólume su respaldo a las armas, al vincular la matanza a la falta de seguridad en las escuelas y a supuestos problemas mentales del tirador, Nikolas Cruz (que ayer confesó ser el autor del ataque), y no al rifle de asalto semiautomático AR-15 que usó, y que muchos quieren prohibir. El presidente nunca lo nombró.

“Ningún chico, ningún maestro debería estar en peligro en una escuela estadounidense”, dijo Trump, al inicio de un mensaje de unos siete minutos en la Casa Blanca, en el que anunció que visitará Parkland.

El presidente les habló a los chicos y jóvenes del país, en especial, a los sobrevivientes de la masacre en Florida. Muchos de ellos reaccionaron con frustración e ira a su primer mensaje de condolencias en Twitter y reclamaron una acción de Washington para detener los tiroteos, que se sumaron a los reclamos de la oposición por reforzar los controles de armas, una cruzada que, a esta altura, parece inútil.

“Quiero que sepan que nunca están solos y nunca lo estarán. Ustedes tienen personas que se preocupan por ustedes, que los aman y que harán todo lo posible para protegerlos”, dijo Trump. “Respondan al odio con amor, respondan a la crueldad con bondad”, abogó.

Trump -que ha insultado y humillado a críticos y enemigos políticos- continuó en el mismo tono al abogar por “crear una cultura” en el país que abrace la “dignidad de la vida” y fomente conexiones humanas más profundas y significativas.

El corolario de la matanza fue el mismo de siempre. La reacción de la Casa Blanca ante la nueva tragedia -la tercera que enfrenta Trump en poco más de un año de gobierno- y de los republicanos en el Congreso contrastó con la de los demócratas. El oficialismo insistió en que los controles actuales son suficientes y que sumar más no ayudará a afrontar la epidemia de violencia. Los demócratas reclamaron más regulaciones.

Trump, que forjó una estrecha relación con la Asociación Nacional del Rifle (NRA), fijó dos prioridades para afrontar el flagelo de las masacres en escuelas y universidades: abordar “la difícil cuestión de la salud mental” y discutir con gobernadores y fiscales de todo el país cómo mejorar la seguridad.

“Estamos comprometidos a trabajar con los líderes estatales y locales para ayudar a asegurar nuestras escuelas y abordar la difícil cuestión de la salud mental”, dijo el presidente. Además, anticipó que se reunirá con gobernadores y fiscales con la “principal prioridad” de reforzar la seguridad en escuelas.

“No es suficiente simplemente tomar medidas que nos hagan sentir que estamos haciendo la diferencia. De hecho, debemos hacer esa diferencia”, afirmó.

Estados Unidos es el país con mayor cantidad de armas per cápita del mundo, y demócratas y republicanos, si bien disienten en cómo regularlas, coinciden en defender el derecho amparado por la Constitución a portarlas. Las coincidencias no van más allá. Eso quedó en evidencia ayer, otra vez, en los testimonios escuchados en el Congreso.

Paul Ryan, el líder oficialista que tiene la llave de la Cámara de Representantes, sugirió en el Capitolio que era demasiado pronto para abrir un debate. “Este no es el momento de llegar a una conclusión sin conocer todos los hechos. Tenemos mucha más información que necesitamos saber”, apuntó.

En el Senado, el demócrata Bill Nelson, de Florida, se preguntó cuándo sería apropiado discutir, si ese no era momento para hacerlo. “¿Después del próximo tiroteo? ¿O luego del que vendrá después de eso?”, preguntó. Cargó directo contra los rifles de asalto: “Un AR-15 no es para cazar: es para matar”.

Lejos del Capitolio, Barack Obama, que intentó sin éxito regular las armas, dejó su mensaje en Twitter: “No somos impotentes”, dijo, antes de insistir en abogar por leyes con “sentido común” para reforzar controles que, recordó, la mayoría de los norteamericanos quieren.

Fuente: www.lanacion.com.ar

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