Francia: ya no será un delito ayudar a un inmigrante

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En un falló histórico, el Consejo Constitucional, el máximo tribunal de Francia, hizo valer el viernes en una sentencia “el principio de fraternidad” sobre “el delito de solidaridad” para ayudar a los migrantes en situación irregular en Francia Ninguna persona que ayude “desinteresadamente a un migrante en situación irregular” podrá ser juzgada y enviada a la cárcel, como hasta ahora.

Cédrid Herrou, el agricultor que en la frontera con Italia ayudaba en su finca a los migrantes y fue condenado a la cárcel en Niza, consiguió una victoria sin par. Impuso su criterio altruista y esa fue la decisión definitiva del Consejo Constitucional, la Corte Suprema de Francia.

La ayuda aportada con objetivos humanitarios y sin contrapartida directa o indirecta debe ser reconocida como lícita. No puede ser condenada.

Es una sentencia mayor porque en Francia el delito de solidaridad era un crimen que se castigaba excepcionalmente para hacerlo un ejemplo. El fallo es el primero que devuelve un lenguaje humanizado a una crisis identitaria que provocan los migrantes, sobre la que la población se divide fuertemente en Francia: o los ayudan, con el riesgo de ir a la cárcel, o los rechazan.

Herrou y sus abogados argumentaron una cuestión prioritaria de constitucionalidad para cuestionar su condena a la cárcel por ayudar a los migrantes, hombres y mujeres, muchas veces embarazadas o con hijos pequeños en su espalda, que llegan a la frontera tras atravesar el Mar Mediterráneo e Italia, y alojarlos en su finca de agricultor biológico.

Los sabios del Consejo Constitucional reconocieron “la fraternidad como principio constitucional”, en nombre del artículo 2 de la declaración de los derechos del hombre y en referencia al preámbulo de Constitución y su artículo 72-3.

“Fluye de este principio la libertad de ayudar altruistamente, en un objetivo humanitario, sin consideración de la regularidad de su estadía sobre el territorio nacional”, que por consecuencia, censura el lenguaje utilizado de “estadía irregular”, sostiene la sentencia.

Al mismo tiempo recuerda que “ningún principio ni ninguna regla de de valor constitucional asegura a los extranjeros el derecho de carácter general y absoluto de acceso y permanencia en el territorio nacional”. “El objetivo de luchar contra la inmigración irregular participa de la salvaguardia del orden público, que constituye un objetivo de valor constitucional” establece el fallo.

Pero su importancia es que resguarda “el altruismo”, “la solidaridad” frente a los migrantes, que llegan en situación de absoluta desesperación ante la real posibilidad de ser condenados judicialmente si los franceses o sus residentes los ayudan, con penas que incluyen multas de hasta 30.000 euros y cárcel.

Hasta ahora, el artículo L622-1 y L622-3 del código de extranjeros preveía que “ayudar directamente o indirectamente a un clandestino para entrar, circular o alojarse irregularmente en Francia es un delito castigado con 5 años de prisión y 30.000 euros de enmienda”.

Cédrid Herrour trabaja en Breil sur Roy,en una finca cerca de Ventimiglia, en la frontera entre Italia y Francia, el camino de los migrantes. Durante muchos meses ofreció a los que llegaban su casa, su comida, un lugar para descansar, reponerse, bañarse y curarse. Se convirtió en el líder de la asociación de migrantes Roya Citoyene.

El 10 de febrero del 2017 fue condenado a pagar 3000 euros pero fue liberado por ayudar a extranjeros en situación irregular. Había sido detenido con tres eritreos el 18 de enero, ayudándolos a evitar un control fronterizo. Una centena de organizaciones sindicales y asociativas denunciaron “el delito de solidaridad”.

El 7 de agosto lo condenaron a cuatro meses de prisión en el palacio de justicia de Niza, en una sentencia que dividió a la opinión pública. S

u vida y su acción fue relatada en “A todo viento”, del cineasta Michel Toesca, que durante dos años filmó como esta solidaridad -hasta ahora ilegal -se ponía en práctica.

“Mi caso hará jurisprudencia” juró Cédrid Herrou al ser condenado y prometió llevar hasta el Consejo Constitucional. Y hoy se hizo justicia.

Fuente: www.clarin.com

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