Deshilachado

La corrupción en Argentina es un mal endémico. Esa no es una novedad para ningún ciudadano que le presta un poco de atención a los comportamientos sociales en los que estamos envueltos en las relaciones cotidianas. La novedad es que el volumen de este problema moral, económico, institucional y social ha escalado hasta lo inimaginable. La salida es la Justicia implacable y no sociabilizar un vicio que ocasiona que las estructuración desigualitaria de la sociedad se consolide.

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