El smartphone en el aula, tema de debate en varios países

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La tecnología llegó para invadirlo y cambiarlo todo, incluso la escuela, y acaparó las discusiones dentro del sistema educativo. ¿Cómo usamos el celular en el aula? ¿Lo usamos? ¿En qué momento? ¿Sólo en algunas materias? ¿Es contraproducente? ¿Genera adicción y cansancio?

Los defensores de la prohibición del móvil en las escuelas señalan que una menor exposición tecnológica mejora la concentración en el aula y la capacidad de atención y retención. Además, los chicos más pequeños en el patio vuelven a jugar a actividades físicas y se relacionan entre ellos sin mediar tecnología. Los detractores, por su parte, ponen en duda la solución. ¿Debe la escuela asumir la función de santuario porque los padres no son capaces de limitar las horas de conexión de sus hijos? ¿Y perder todas las posibilidades educativas que ofrecen las nuevas tecnologías? ¿Simular que viven en un tiempo pasado sin tecnología? ¿Muerto el perro se acabó la rabia?, dudan.

Debate sin fronteras

El debate se da en todo el planeta. Los colegios en Francia iniciaron este mes de septiembre lo que se llama “las aulas libres de celulares” para todos los alumnos menores de 15 años. Prohibido en el aula, en el patio, en las actividades extracurriculares y en las excursiones, desde infantil hasta el liceo (escuela secundaria). Especificando el lugar y la circunstancia, el profesor y el centro pueden realizar actividades educativas que requieran expresamente el uso de las tecnologías. Jean-Michel Blanquer, el ministro de Educación francés, comentó en junio de este año que “estar abierto a las tecnologías del futuro no significa que debemos aceptar todos sus usos”.

El 98% de los docentes tiene un celular. Y casi todos los alumnos de secundario son dueños de un teléfono móvil (94,4% en el sector estatal y el 98,1% en los privados).

El secretario de Cultura británico, encargado de la política digital, Matt Hancock, aplaudió al ministro francés y sugirió que podría ser una buena idea para el país. “Admiro a los profesores que no permiten el móvil en la jornada escolar. Animo a que más escuelas se sumen. La evidencia es que la prohibición funciona”.

China se enfoca en los padres, a quienes recomienda que controlen el tiempo en que sus hijos están con teléfonos y con juegos electrónicos para evitar las adicciones. “El uso de productos electrónicos sin fines educativos no debería superar la hora diaria”, subrayó el Ministerio de Educación, el cual pide a los padres a que los niños y adolescentes salgan a jugar fuera de casa sin dispositivos electrónicos.

En Finlandia, la Agencia Nacional de Educación sostiene que los celulares deben utilizarse en el aula sólo con fines pedagógicos y a criterio del maestro que esté al frente, pero es un derecho de los niños ser educados en habilidades digitales que incluyen cuándo y cómo pueden utilizar su smartphone. “El uso del tiempo libre y el uso pedagógico son temas distintos”, dijo el jefe de dicha agencia, Olli-Pekka Heinonen.

En el caso de España, la ministra de Educación, Isabel Celaá, anunció la semana pasada que se realizará un estudio sobre el uso de los smartphones en las escuelas. Se suma así a los gobiernos preocupados por las consecuencias que tienen las nuevas tecnologías en los chicos y adolescentes. “Tenemos demasiados adolescentes muy adictos a la tecnología”, dijo la ministra y “hay que reflexionar sobre si el tiempo escolar debe estar libre de esa adicción”, reflexionó. No obstante consideró que el debate no es fácil. “Las posturas –entre defensores y detractores– están muy confrontadas y por eso vamos a estudiarlo en profundidad”.

En Argentina

En nuestro país estamos -aún- lejos de la prohibición. Según las pruebas Aprender 2016 facilitadas por el Ministerio de Educación y Deportes de la Nación, un 15% de los alumnos argentinos no accede a computadoras ni a Internet, pero el 86% de los alumnos recibe educación digital y tecnológica en establecimientos escolares que les facilitan computadoras.

Según el mismo estudio, el 98% de los docentes tiene un celular. Y casi todos los alumnos de secundario son dueños de un teléfono móvil (94,4% en el sector estatal y el 98,1% en los privados). En la primaria, 3 de cada 4 alumnos tienen uno. ¿Para qué los usan? Mandar mensajes, chatear, mirar videos, interactuar en redes, jugar y, además, buscar información. En la secundaria el uso de redes sociales aumenta.

El uso del teléfono móvil está tan extendido -y queda a criterio de cada docente su utilización- que, aunque muchos docentes dan una directiva de no utilizarlo, los alumnos se revelan y -en muchos casos- los usan igual. Se promueve, además, desde las escuelas, que se integren las nuevas tecnologías a los aprendizajes, utilizando Google como motor de consulta y acceso a la información. Aunque en cada provincia rigen códigos distintos, la Ley Nacional de Educación N° 26.026 establece la necesidad de generar las condiciones necesarias para que los estudiantes desarrollen las competencias necesarias para el manejo de los nuevos lenguajes asociados a las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación).

Fuente: www.clarin.com

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