¡Qué paguen las tabacaleras! Bruselas, harta con las colillas de cigarrillo

bruselas

Los fumadores entre los 1,1 millones de personas que viven en Bruselas tiran cada día al suelo aproximadamente un millón de colillas de cigarrillos. 10 millones en toda Bélgica, que cuenta con unos 11 millones de habitantes. Si un agente de Policía o del Ayuntamiento (sin uniforme ni distintivo) agarra al fumador tirando la colilla éste paga una multa de 100 euros, pero la inmensa mayoría lo hace impunemente.

La recogida de ese millón de colillas cuesta a las arcas públicas anualmente alrededor de 200.000 euros. El gobierno regional, responsable de la limpieza de la capital belga, se plantó. Exige a las tabacaleras, entre ellas la multinacional Philip Morris, que paguen esa factura.

Esos 200.000 euros anuales de gasto incluyen no sólo la recogida de las colillas sino también la colocación de unos ceniceros especiales en puntos estratégicos, como las entradas al subte o los lugares donde se espera el colectivo.

El gobierno regional de Bruselas, que reúne a los 19 distritos de la capital, envió una carta a la filial de Philip Morris para Bélgica, Holanda y Luxemburgo y a las dos asociaciones que reúnen a los fabricantes belgas: Cimabel (por los cigarrillos) y Fetabel (por el tabaco para liar). Se basa en el principio de que quien contamina paga, y si no paga quien tiró la colilla, pagará quien le vendió el cigarrillo.

En la carta, difundida este lunes, les exige que paguen la recogida de las colillas y que se comprometan a financiar en el futuro otros proyectos relacionados con la limpieza de esos desechos “en una lógica de asociación perenne”. La industria ya respondió que está “dispuesta a negociar” su participación en la limpieza de las colillas.

Difíciles de recoger y malas para el ambiente

La carta explica que las colillas son “particularmente difíciles” de recoger por su pequeño tamaño y que son residuos “que tardan años en descomponerse”, por lo que son uno de los quebraderos de cabeza de los servicios de limpieza de la capital.

Los servicios de limpieza innovan para que los ciudadanos no tiren colillas al suelo. Sus agentes reparten pequeños ceniceros –su tamaño es apenas un tercio del de un paquete de cigarrillos- que cierran herméticamente para que no desprendan olor y que pueden llevarse en el bolso o directamente en un bolsillo.

Desde el año pasado colocan unos ceniceros gigantes en puntos estratégicos que sirven a modo de encuesta para llamar la atención. Esos ceniceros llevan una pregunta escrita en su parte superior y dos depósitos, cada uno de ellos con una respuesta: “¿cerveza negra o rubia?”.

Las tabacaleras ya contribuyen (aunque en menor cuantía) a la limpieza de colillas en las otras dos regiones belgas: Flandes y Valonia. La carta, firmada por la secretaria de Estado de limpieza de la región de Bruselas, Fadila Laanan, les dice a las empresas: “considerando su contribución financiera en materia de limpieza en las regiones flamenca y valona, parecería oportuno un compromiso similar en la región de Bruselas”.

Fuente: www.clarin.com

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