Premiar el talento

Necesariamente la subsistencia armónica de una sociedad tiene exigencias ineludibles. Una de esas exigencias es que los virtuosos y talentosos tengan responsabilidades definidas en el funcionamiento de los engranajes institucionales que sostienen la estructura jurídica de esa comunidad. Son ellos los que sostienen la virtud como horizonte. Son aquellas personas que con su actitudes generan reconocimiento de sus congéneres e imitación. De eso se trata la meritocracia.

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