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La pelea por el 2019 Cristina Kirchner se metió en la interna de Tucumán y bendijo a José Alperovich

La senadora Cristina Fernández de Kirchner se metió en la interna peronista de Tucumán. Recibió en el Instituto Patria -foto incluida- al ex mandatario José Alperovich, que en las próximas elecciones quiere arrebatarle el sillón de gobernador a quien supo ser su aliado: Juan Manzur.

“Estuvimos con Cristina hablando de la difícil situación del país y, en especial por la que atraviesan los tucumanos. Ella me ha transmitido un mensaje de esperanza para todos y todas en estas fechas de reflexión y de encuentro familiar. En 2019 tenemos la oportunidad de corregir todo a través del voto. Hay esperanza de que vamos a estar mejor. Y vamos a hacer realidad esa esperanza. En 2019 vamos a hacer juntos Tucumán”, declaró Alperovich tras la reunión.

Manzur, mientras tanto, forma parte del esquema de Alternativa Argentina; el grupo que lanzaron Juan Manuel Urtubey, Juan Schiaretti, Sergio Massa y Miguel Pichetto y que en las últimas semanas sumó a varios mandatarios del PJ. Ese sector plantea como consigna superar «el pasado» y «el presente», es decir saltar la grieta entre Cristina Kirchner y Mauricio Macri.

Pero dentro de ese grupo, el tucumano es el que más milita la unidad de «todos los sectores», a diferencia de Urtubey y Schiaretti, por ejemplo, que ponen el límite en Cristina.

De hecho, Manzur participó de algunas actividades que organiza el PJ Nacional comandado por José Luis Gioja y alineado al kirchnerismo. Ese discurso de unidad lo mantendrá aunque en su entorno aseguran que sólo está dispuesto a internas si son «dentro del PJ, no con otro partido», en alusión a Unidad Ciudadana. Con Cristina Kirchner no habla desde 2015 pero asegura que no le molestaría que compita. «Si tiene que ganar que gane», asegura.

La foto de Alperovich es parte de una estrategia electoral. Tucumán es una provincia de identidad peronista – con un piso electoral por encima del 40%- y la ex presidenta mantiene alta intención de votos. Por ende, la tracción que pueda ejercer a nivel local es un factor importante.

La interna tucumana se blanqueó en octubre de este año cuando Manzur echó a Alperovich, al quitarle el nombramiento de «asesor ad honorem» del gobierno provincial lo que le permitía disponer de auto propio, chofer, telefonía y viajes.

Después, el ex mandatario renunció al bloque del PJ que comanda Pichetto en el Senado para armar uno propio y jugar en tándem con el que lidera Cristina.

La disputa entre los ex socios tucumanos fue in crescendo y llegó al centro porteño, donde la semana pasada las calles aparecieron empapeladas de afiches en el que se ve a Alperovich abrazado y sonriente junto a José López, el ex secretario de Obras Públicas, detenido luego ingresar bolsos con dólares, joyas y armas en un convento de General Rodríguez.

En la realidad, la división no beneficia ni a Alperovich ni a Manzur. Sin embargo, ninguno está dispuesto a bajarse. «Cuando sos gobernador sos el jefe», señalan en el entorno de Manzur. Pero Alperovich, como su antecesor, no responde a esa autoridad. La negociación para ir juntos en una interna tampoco parece viable. Alperovich competirá con el sello que Unidad Ciudadana acuerde y Manzur con el PJ.

Cambiemos, con José Cano como principal referente, figura tercero en los sondeos, pero lógicamente con la división peronista se ve beneficiado.

Un punto clave en esta disputa es que en Tucumán no hay balotaje: se gana con mayoría simple. La campaña, ya se siente, será a todo o nada.

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Fuente: CLarin

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