Sin tiempo para llorar


Después de esperar 13 años el padre de Paulina, Alberto Lebbos, experimentó algo de tranquilidad al escuchar la condena de los encubridores (no todos, por ahora) del horroroso crimen. Pero sin descanso, comienza una etapa donde la investigación continúa para dar con los autores y para saber por qué hubo falsos testimonios en el juicio, a los que ordenó el tribunal poner bajo proceso judicial. 

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