Un fallo que salvó a Carlos Menem de la prisión preventiva, clave para la defensa de Cristina Kirchner en el juicio en su contra

Cristina Kirchner dejó una montaña de acusaciones el lunes pasado, al declarar durante tres horas y media ante el Tribunal Oral Federal 2 que la juzga como jefa de una asociación ilícita destinada a entregarle obra pública en Santa Cruz al empresario Lázaro Báez, amigo de su marido. Con denuncias de “lawfare” y persecución, la vicepresidenta electa disparó sobre jueces y fiscales y jugó una carta clave: un fallo de la Corte Suprema menemista que benefició al ex presidente y hoy senador Carlos Menem de la prisión preventiva por la causa de la venta de armas a Croacia y Ecuador.

Es que, en una parte que pasó desapercibida de su exposición, la ex jefa de Estado aludió a una resolución de noviembre de 2001 de la Corte que encabezaba el juez Julio Nazareno, fallecido la semana pasada, mencionándola como el antecedente “Stancanelli”. Lo que no precisó es que aquella resolución aludía a una apelación que había hecho Emir Yoma, el entonces ex cuñado de Carlos Menem, investigado junto al ex presidente por el contrabando ilegal de armas a Croacia y Ecuador.

No es cuestión de satisfacer a la opinión pública presentándose como adalides de la lucha contra la corrupción administrativa”, disparó Cristina Kirchner ante el tribunal que la juzga y que, según ella vaticinó, ya tiene su condena escrita.

La ex presidenta, ahora vicepresidenta electa, Cristina Kirchner, al momento de declarar en los tribunales de Comodoro Py
La ex presidenta, ahora vicepresidenta electa, Cristina Kirchner, al momento de declarar en los tribunales de Comodoro Py

Aquel fallo de la Corte, precisamente, llamaba a la “reflexión a los señores jueces y fiscales de las instancias inferiores intervinientes en causas de significativa repercusión como la presente sobre la necesidad, frente a una opinión pública formada espontáneamente u orientada por los medios masivos de comunicación particularmente sensible ante hechos, reales o supuestos, de corrupción administrativa, de extremar la atención en el encuadramiento legal de los hechos imputados a funcionarios o ex funcionarios”.

“Nada se resuelve creando delitos de la nada ni buscando el tipo penal que permita el procesamiento con efectiva privación de la libertad para luego acomodar los hechos a la figura, invirtiendo así el orden lógico del razonamiento. Demasiados problemas han ocasionado a la república las represiones ilegales del pasado para que ahora se intente la represión de los delitos contra la administración o que perjudiquen el erario público por caminos aparentemente revestidos de legalidad pero en definitiva ilegales«, dijo la Corte de aquel momento.

Precisamente, para ese entonces, Menem estaba preso en la casa de su amigo Armando Gostanián, en Don Torcuato, cumpliendo prisión preventiva como jefe de una asociación ilícita que, desde el Estado, firmó decretos para vender armas a los mencionados países, que en aquel momento estaban en guerra.

Por esa causa ya habían sido arrestados Emir Yoma, ex cuñado de Menem; el ex ministro de Defensa, Antonio Erman González y el ex jefe del Ejército Martín Balza. El ex presidente quedó arrestado el 7 junio de 2001 cuando se presentó a una indagatoria ante el entonces juez Jorge Urso, en una causa que motorizó el fiscal Carlos Stornelli. Aunque se ordenó su detención, se le otorgó un arresto domiciliario que cumplió junto a la que era por entonces su flamante esposa, la conductora chilena Cecilia Bolocco.

El ex presidente Carlos Menem (Foto NA: PABLO LASANSKY)
El ex presidente Carlos Menem (Foto NA: PABLO LASANSKY)

Fue la primera vez que un ex presidente quedó preso en una causa por corrupción. Todo se precipitó en el expediente, iniciado en 1995, cuando el ex interventor en Fabricaciones Militares Luis Sarlenga confesó ante la Justicia cómo fue la operación. Lo llamaron el “arrepentido”.

En diciembre de 1999, Menem había terminado su presidencia y había ganado la Alianza, que encabezaba Fernando De la Rúa. En noviembre de 2001, la Corte Suprema resolvió que no estaba probada la asociación ilícita y que era imposible el delito de falsedad ideológica en los decretos secretos en los que Menem y sus ministros autorizaron venderles a Panamá y Venezuela las armas que terminaron en países en guerra.

El fallo de la Corte Suprema, que citó Cristina, fue consecuencia de una resolución de la Cámara Federal confirmando el procesamiento y la prisión preventiva de Emir Yoma como organizador de la asociación ilícita que lideraba Menem. La defensa apeló cuestionado el “exceso e irrazonabilidad con que se interpretó -a su entender- el alcance de la figura de asociación ilícita”, entre otros cuestionamientos.

En su resolución, el voto mayoritario de la Corte Suprema reclamó “distinguir cuidadosamente la figura del acuerdo criminal, de la de asociación ilícita ya que la última requiere un elemento de permanencia” y la “pluralidad de planes delictivos”. Pero además el voto mayoritario de la Corte Suprema sostuvo además que no se podía aplicar la figura de “falsedad ideológica a decretos del Poder Ejecutivo ni al convenio realizado entre el Ejército Argentino y la Dirección General de Fabricaciones Militares”. “No se comprende cómo pueden constituir la mencionada figura delictiva decretos del presidente de la República, que son órdenes dictadas en el ejercicio de las atribuciones que le confiere la Constitución”, se sostuvo.

La suerte de la causa armas ya se conoce: el expediente pasó al fuero penal económico. Menem fue llevado a juicio por contrabando de armas (no venta ilegal). El debate empezó en 2008 y, tras la declaración de 383 testigos, Menem fue absuelto en 2011, junto a una veintena de acusados. La resolución fue apelada y en 2017 la Cámara Federal de Casación Penal condenó a Menem a siete años y medio de cárcel. La defensa apeló. Mientras se habilitaba al riojano a candidatearse por otra banca como senador por la Rioja, la Corte dijo que el máximo tribunal no podía ponerse a revisar esa condena: faltaba que un tribunal inferior confirmara alguna de las dos decisiones de absolución o condena, y por lo tanto derivó esa decisión en otra sala de Casación.

El 4 de octubre de 2018, otra sala de Casación confirmó la absolución de Menem. Dijo que ya habían pasado 23 años de que se inició la causa y se quebró así “el plazo razonable” para enjuiciar a alguien. El fiscal de Casación Raúl Plé apeló a la Corte Suprema, que deberá resolver si acepta el recurso y revisa el fallo sobre Menem, hoy de 89 años.

Curiosamente, el espejo de Menem –sentado en el Senado con la protección del entonces presidente de la bancada justicialista Miguel Angel Pichetto reclamando una condena firme para evaluar un desafuero- fue lo que le permitió a Cristina Kirchner que en Congreso nadie debatiera los pedidos de detención que firmó en su contra el juez Claudio Bonadio en su contra, por las causas Memorándum con Irán y el caso de los cuadernos.

Según sostuvo CFK en su indagatoria, los pedidos de detención en su contra fueron ordenados cuando tuvo fueros. Todo lo enmarcó en una persecución judicial que organizó el Gobierno de Mauricio Macri, con la complicidad mediática, diciendo que no podía ir presa porque contaba con esa protección. Fue así que repitió una y otra vez: “esto es, señoras y señores, lawfare”.

FUENTE: Infobae

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