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Coronavirus y paciente 000-1: la sobreviviente que puede ser clave en la cura de infectados

La fotógrafa Diana Berrent se enorgullece por haberse convertido en la primera voluntaria del estudio clínico del Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia
 Crédito: Gentileza Diana Berrent

NUEVA YORK.- Se enfermó, se curó, y ahora quiere ser una fuente de esperanza para las futuras víctimas del coronavirus. En Nueva York, la fotógrafa de Long Island Diana Berrent se convirtió en la paciente 000-1 de un tratamiento clínico en el que, con una donación de su plasma y su sangre- podría ser clave para combatir la enfermedad en los casos activos y los que vendrán .

Días atrás, en un esfuerzo por encontrar posibles tratamientos para darle batalla al Covid-19, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) autorizó a los médicos a utilizar el plasma -el fluido amarillo en el que se suspenden las células sanguíneas- de personas recuperadas en pacientes con condiciones críticas . Si bien se trata de un estudio clínico, científicos alrededor del mundo ya han estudiado este tratamiento en brotes de otras infecciones respiratorias como la pandemia del virus H1N1, la epidemia de SARS-CoV-1, y la epidemia de MERS-Cov, en 2012.

«Esto viene con una tremenda responsabilidad: los sobrevivientes podríamos tener superpoderes» , dijo en una conversación telefónica con LA NACION . Y es que la aventurera mujer de 45 años y madre de dos no se toma a la ligera que el simple hecho de donar sangre pueda ser una herramienta clave en la bestial lucha contra el Covid-19. «Si potencialmente puedo salvar una vida, eso sería nada menos que un milagro», dijo.

Diana Berrent hoy respira con mayor tranquilidad. Le costó y pasó días de angustia y dolor llegar a estar donde está hoy. «Es un virus completamente inusual porque tiene una constelación de síntomas, y cada caso los presenta de distintas maneras», señaló desde su casa, donde comanda la misión solidaria Cuerpo de Sobrevivientes. Quiere que su historia se replique y que en el mundo pueda ser una herramienta de acción y no de reacción.

El seguimiento de la enfermedad

Según sus estimaciones, el lunes 9 de marzo fue el día de contagio . La fotógrafa participó de una reunión con otras siete personas: todas terminaron infectadas con el coronavirus. Siete de ellas -incluida Berrent- sobrevivieron a la pelea sin grandes tratamientos. De ese grupo, sin embargo, un hombre está conectado a una máquina para mantenerse con vida y su pronóstico no es alentador. «Fue una reunión chica, de menos de diez personas, que es lo que muchos gobiernos recomiendan, y aún así todos terminamos infectados. Por favor, no es tiempo de juntarse, esa es la única forma de preservar nuestras vidas», señaló Berrent.

Los días que le siguieron a ese encuentro fueron una lucha. En la mañana del 13 de marzo comenzó a desarrollar síntomas consistentes con el coronavirus: fiebre alta y presión en el pecho . De inmediato, se recluyó y solicitó que le hicieran el test para así poder reportarlo a su comunidad de Port Washington, que tiene una población 15 mil personas, y muchos de ellos son chicos. «Me dijeron que debía haber estado en China, Italia, Irán o o que debía comprobar haber mantenido más de diez minutos de exposición con alguien diagnosticado para poder hacerme el test», contó con mucho enojo porque, -según dijo- si no viajaste y no conocés a alguien que haya viajado, es imposible saber exactamente quién te dio el virus si no hacen testeos.

Después viralizar cartas de reclamo en las redes, Berrent finalmente consiguió que el legislador Tom Suozzi diera la orden para que le hicieran el test. «No estaba preocupada por confirmar el diagnóstico por mi salud, porque eso no cambia el curso del tratamiento», dijo, y continuó: «Estaba preocupada porque quería poder reportarlo por mi deber cívico como ciudadana, porque podía poner en peligro a mi comunidad» .

Junto a su marido y sus hijos de 11 y 13 años, Berrent se recluyó por 18 días y no salió a la calle hasta estar mejor. Después de escribir el reclamo, l a mujer encontró en las redes un lugar donde canalizar su historia, y donde poder conectar con miles de personas que estaban atravesando una situación similar a la suya . «Mientras escribía me di cuenta de todo lo positivo que podía sacar de esta experiencia: asumiendo que todo iba a salir bien, no solo sería una de las primeras personas de mi zona en ser diagnosticadas, pero sería la primera sobreviviente recuperada. ¡Con eso vendrían los superpoderes! Podría generar cierta inmunidad, y quizás podría reunir a todos los sobrevivientes para, juntos, usar nuestros superpoderes», detalló a este medio.

Diana Berrent junto a su marido y sus hijos
Diana Berrent junto a su marido y sus hijos 
Crédito: Gentileza Diana Berrent

En este contexto, la fotógrafa recibió un e-mail de una red de hospitales privados que anunciaba la búsqueda de sobrevivientes voluntarios para la donación de sangre y plasma para posibles tratamientos con pacientes activos de Covid-19. «Me sorprendí. El tiempo es esencial en una crisis como esta, y ese sistema me resultó tan ineficiente», subrayó.

El pedido derivó en inspiración para la creación del grupo Cuerpo de Sobrevivientes, una plataforma que reúne a más de 17 mil personas, y cuyo objetivo es convertirse en una base de datos para conectar a voluntarios con centros médicos , es decir, ser el puente entre un sobreviviente y un paciente críticos en necesidad de asistencia.

«Para acelerar ese sistema de emparejamiento, la meta está puesta en generar una base de datos óptima que contenga información de pacientes que hayan sido diagnosticados y curados, o de quienes ya presenten los anticuerpos por haberse curado sin la necesidad de un test», indicó Berrent.

Además, según la fotógrafa, la posible inmunidad de pacientes recuperados podría otorgar una solución al problema económico que derivó de esta crisis sanitaria . «Como sociedad nos han dado dos opciones: salvar la economía o salvar vidas. Descubrir si tenemos inmunidad nos da una rampa para, poco a poco, volver a activar la vida diaria sin riesgos», señaló la Berrent.

Si bien el movimiento de base -en el que no se admiten comentarios políticos o recomendaciones médicas sin evidencia- está en sus estadios de iniciación, la mujer considera que todas las personas deberían saber de este sistema para potencialmente ser herramientas de acción y cambio. «Incluso si estás infectado ahora es muy probable que en las próximas semanas seas un sobreviviente. Esto es relevante para todos», señaló.

Paciente 000-1

Dos días atrás, Diana Berrent se convirtió en la paciente 000-1 del estudio clínico que se realiza en el Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia (CUIMC, por sus siglas en inglés), en Nueva York El instituto sanitario anunció que el laboratorio determinará si la mujer tiene anticuerpos (proteínas producidas por el sistema inmunitario que pueden neutralizar un virus) para servir como tratamiento o vacuna contra el Covid-19.

Según Eldad Hoh, el médico y profesor de patología y biología celular que está como investigador principal en el estudio de Columbia, este método se ha utilizado durante años. «El plasma rico en anticuerpos de pacientes se ha utilizado durante décadas para tratar enfermedades como la gripe, e incluso el ébola», señaló.

Las muestras de sangre y plasma son analizadas por el laboratorio de Columbia
Las muestras de sangre y plasma son analizadas por el laboratorio de Columbia Crédito: Gentileza Diana Berrent

De tener los anticuerpos necesarios, la sangre y el plasma de un solo sobreviviente pueden ser suficientes para tratar a dos o tres pacientes en estado crítico , reportó el instituto sanitario de la Universidad de Columbia.

Al igual que Columbia, otros establecimientos médicos como la red de hospitales privados Mount Sinai han empezado con los estudios clínicos, y llaman a voluntarios a ser partes de este experimento que podría derivar en solución para miles de pacientes.

El método utilizado por los científicos en Estados Unidos es el mismo que utilizó hace cincuenta años el médico argentino Julio Maiztegui, fundador del instituto de Pergamino que lleva su nombre, para disminuir del 30% al 3% la mortalidad del «mal de los rastrojos», causado por el virus Junín.

«Me siento increíblemente afortunada de haber sobrevivido el Covid-19», dijo Berrent, y concluyó: «Recomiendo encarecidamente a las personas que ya han tenido esta enfermedad que consideren ser examinados; sin dudas es una de las formas más importantes para ayudar a otros pacientes en este momento» .

Por: Domitila Dellacha

Fuente: lanacion.com.ar

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