La CGT asume que el aguinaldo en cuotas es una realidad inevitable

Pese a haber manifestado una posición institucional en contra, y a la luz de la decisión del Estado de fraccionar el pago a sus empleados, la central acepta la alternativa.

El plazo legal de acreditación del Sueldo Anual Complementario (SAC) rige para estos días y se recuerda que la CGT no aceptó convalidar en cuotas como postura orgánica. Sin embargo, la misma central asumió que el escenario laboral, económico y social motiva que haya “acuerdo entre partes” en sectores castigados con potencia, desde el 20 de marzo a la fecha, en modo “sector por sector” para su fraccionamiento.

La “negativa institucional” de la CGT la expresó días atrás uno de sus secretarios generales, Héctor Daer a BAE Negocios. Tuvo lugar cuando grupos empresarios trataron de impulsar un formato de pacto similar a la mesa donde se rubricó que los suspendidos cobren el 75% de sus sueldos y documento firmado por Azopardo y la UIA, homologado por la Casa Rosada.

«La CGT entiende que algunas actividades tienen que fraccionar el aguinaldo para privilegiar puestos de trabajo», le resumió a este diario Jorge Sola, referente sindical de Seguros y titular de Prensa de Azopardo.

“La normativa que establece la acreditación del SAC es clara”, dijo Daer en su ocasión sin perjuicio que los decretos que fraccionaron ese beneficio -para estatales nacionales y provinciales- fue tomado como referencia por sectores afectados por el impacto Covid-19.

Sola consideró que hay rubros de trabajo “que ingresaron a esta crisis sanitaria con franco deterioro y el parate los complicó más».

De ahí que el tópico “privilegiar puestos de trabajo” al cual se había apelado incluso en tiempos del kirchnerismo para digerir “paritarias flacas” también es parte del escenario bajo cuarentena.

A consideración de Sola hay cuestiones donde lo cortés no quita lo valiente. Por un lado, al inocultable disgusto por el fraccionamiento del SAC para empleados públicos también le va en zaga la decisión de implementar y aplicar tanto el IFE como el ATP para salarios, “el Estado asumió medidas para que el impacto social no sea tan grave como podría suceder».

En cuanto a su rubro de actividad sindical, seguros, el titular de Prensa de la CGT explicó que comenzarán las conversaciones en los próximos días y arriesgó que el plazo corto debería pactarse en virtud de todo el escenario que definió el coronavirus, con el agregado de que el problema “no es la cuarentena sino la pandemia”. En virtud de tales conceptos estimó que el acuerdo salarial debería ser de 60 o 90 días como máximo.

Paritarias

Sobre esa negociación salarial que no registra referencias críticas como las presentes desde 2004, el investigador de la Unsam Matías Maito recordó que el marco de una muy fuerte caída de la actividad, de retracción del empleo y de reducción de los ingresos invitan al apresuramiento de considerarlas un elemento “casi suntuoso” dentro trabajo nacional pero la premura abre margen de error apreciable.

“La negociación de paritarias puede parecer un lujo que pocos sectores se pueden dar. Sin embargo, es importante considerar que el retraso de los salarios puede conspirar contra la recuperación de la economía. Y además, esta puede ser una oportunidad interesante para incluir contenidos en la negociaciones colectivas vinculados con la organización del trabajo y las condiciones laborales”. Maito le explicó a este medio que su perspectiva es aplicable a áreas como salud y seguridad laboral, fundamentales para evitar la exposición al contagio de los trabajadores que van regresando a sus puestos de trabajo. “O a la conciliación de la actividad laboral con las tareas de cuidado, tema que es particularmente relevante en el teletrabajo”, completó.

Fuente: Bae Negocios


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