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Stephen King: «Trump me indigna, por lo estúpido que es»

Ha representado escenarios apocalípticos a lo largo de toda su carrera. ¿Qué ha resultado más interesante o extraño para usted sobre cómo el mundo real ha respondido a la pandemia?», le pregunta The New York Times a Stephen King. El rey del terror percibe ahora «un miedo leve pero constante en la gente. Si estornuda, si tose, el primer pensamiento que le viene a la mente es: ‘¿Tengo la enfermedad?'». La mayor novela de terror y de suspenso parece estar siendo escrita por la realidad, con cada cuerpo como nudo del argumento. «Una cosa sorprendente es lo rápido que cambian las cosas, ¿cuánto hace que la gente iba tranquilamente a los negocios?», agrega el best seller.

El reportaje otorgado al diario estadounidense es una rareza: aunque ha protagonizado polémicas en Twitter, plataforma en la que es muy activo, en los últimos años pocas veces King concedió entrevistas. Sin embargo, a fines de abril, había revelado que confinado en su casa por la crisis del coronavirus se sentía como Jack Torrance, el protagonista de El resplandor, el hombre que enloquece mientras habita con su familia un enorme hotel vacío y aislado.

A sus 72 años, sigue alimentando una obra legendaria. A comienzos de julio saldrá a la venta en España La sangre manda (Plaza y Janés), que reúne cuatro relatos magistrales del autor de Carrie, aunque él parece estar más atento a los signos terroríficos de la pandemia y a los estragos que en su visión está cometiendo Donald Trump en el escenario político estadounidense.

«¿Sabe? Hay un libro, una novela de Robert Harris, titulada The Second Sleep (aún no traducida al castellano), que se desarrolla en el futuro tras algún tipo de desastre terrible en el siglo XXI. Las personas están tratando de descubrir qué fue, y encuentran documentos de un tipo que habla sobre lo que sucedería si ocurriera un evento terrible, como el coronavirus​.

Señala que en las principales ciudades, todos están a solamente seis días de pasar hambre debido a cómo funciona la cadena de suministro de alimentos. Entonces, bueno, diría que yo me preocupo un poco por la comida», confiesa, entre la realidad y la ficción. 

A King, el presidente de los Estados Unidos le recuerda a un personaje del libro La zona muerta, Greg Stillson: «Es político, y dice en un momento: ‘¿Sabes qué? Cuando llegue a ser presidente, enviaremos nuestra basura al espacio exterior. No habrá más contaminación’. ¡Y la gente lo cree! También creyeron a Trump cuando dijo que iba a construir un muro y que México lo pagaría, ¿no? La gente quiere respuestas simples. Quieren un hombre a caballo, y Trump es ese tipo».

​Sin eufemismos, dispara: «Trump me indigna, por lo estúpido que es. Pero eso no es su culpa. Él es lo que es. Lo que realmente más me indigna es su pereza (…) Yo podría hacerlo mucho mejor. Porque tenemos un sentido de responsabilidad. Quiero decir, hemos tenido antes comandantes en jefe que eran estúpidos, Gerald Ford no era ninguna luz. Pero, es que cuando miras a Trump, no estoy ni siquiera seguro de que ese hombre lea muy bien. Sé que no escribe muy bien. Yo diría que alguien incapaz de leer y de escribir no puede pensar. Eso es lo que tenemos».

En el marco de la conversación con el periodista David Marchese, el best seller también reflexiona sobre el alcance de las redes sociales, un tema que ya había tratado en Mientras escribo, celebrado ensayo sobre su propia experiencia en relación a la escritura. «Twitter es muy divertido. Es como el patio más grande del mundo en el que los vecinos chusmean», define, pero también caracteriza a esa plataforma como «adictiva»

«Una vez dije: ‘Hombre, creo que es incorrecto por parte de ese editor retirar el libro de memorias de Woody Allen, déjenlo que diga lo que tenga que decir’. Inmediatamente me lanzaron a los perros, me arrojaban tomates electrónicos, y eso continuó por un tiempo. Luego pasan a otra cosa», recuerda.

Para el autor, finalmente, «se convierte en un acto de coraje tomar ciertas posiciones en Twitter. No es que la gente esté en desacuerdo con vos. Es que se permiten ser muy desagradables amparados en el anonimato. Pueden decirte cosas como: ‘Eres un viejo estúpido que no sabe nada’. Ese no es el debate que uno espera tener». 

¿Y qué hace cuando ocurre? Su reacción es en principio emocional pero después racional: «La reacción instintiva es sentirse humillado porque la gente se está burlando de mí o está muy enojada conmigo», admite. «Esa es la reacción emocional. La reacción intelectual es preguntarse: ¿dije lo correcto? Si dije lo correcto, queda en pie. Si dije algo incorrecto, entonces tengo que disculparme o aclararlo».

En los últimos años, el maestro del terror quedó envuelto en varias polémicas en esa red. “Nunca consideraría la diversidad en asuntos de arte, solo la calidad”, twitteó cuando se conocieron los nominados a los Oscars 2020, en medio de las críticas a la Academia por la ausencia de candidatas mujeres para Mejor Dirección y la casi totalidad de personas blancas para los mejores actores y actrices. “Lo más importante que podemos hacer como artistas y personas creativas es asegurarnos de que todos tengan la misma oportunidad, independientemente de su sexo, color u orientación. En este momento, estas personas están mal representadas y no solo en las artes», aclaró después. Era tarde, Twitter le cayó encima.

King también habló de otro tema de actualidad urgente: los libros -o escenas literarias- que, habiendo sido escritos en contextos muy diferentes o épocas distantes, son juzgados según los parámetros de lo ‘políticamente correcto’.  

El disparador es una escena en la novela It en la que un grupo de chicos mantienen relaciones sexuales. «Nunca en la editorial nadie enarcó una ceja al leer ese libro. No hubo comentarios que dijeran que era una escena de porno infantil. No había nada de eso, porque era un momento diferente», dice al explicar que, además, se trataba de una escena con un sentido metafórico sobre el pasaje a la adultez, más allá de que el sexo sea una cosa de adultos. «Cuando la gente aterriza en esa escena ahora, está juzgando la década de 1980 según los estándares del siglo XXI. Ves mucho de eso hoy. Esa es una de las razones por las que muchas escuelas no quieren permitir un libro como Huckleberry Finn. Dicen: ‘No podemos tener este libro en nuestras escuelas porque tiene esa palabra que empieza por ‘n’’ (nigger, negro)».

«Solo sé una cosa: dentro de 200 años, seguirán diciendo que el payaso de ‘It’ es aterrador, el resto no sé si sobrevivirá”.

Y concluye: «He tratado de escribir con la mayor honestidad posible sobre personas y situaciones comunes. Pero creo que básicamente sobreviví a muchas de las malas críticas. No estaré para ver el veredicto final. La mayoría de los escritores que son best sellers caen muertos, y su trabajo cae de la lista. Simplemente, desaparecen. (…) Solo sé una cosa: dentro de 200 años, seguirán diciendo que el payaso de It es aterrador, el resto no sé si sobrevivirá”.

Fuente: clarin.com y The New York Times

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