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Renunció el primer ministro de Francia y lo reemplaza un conservador moderado


Jean Castex frente al Elíseo en París.GONZALO FUENTES / EFE

El primer ministro francés, Édouard Philippe, ha presentado este viernes al presidente Emmanuel Macron la dimisión en bloque del Gobierno, incluido él mismo. Philippe será sustituido por Jean Castex, hombre de la derecha moderada como Philippe, encargado de la desescalada tras los meses de confinamiento en Francia y actual alcalde de Prada de Conflent, pueblo de 6.000 habitantes al pie de los Pirineos. La decisión pone en marcha el proceso para cambiar al equipo gubernamental ante la nueva fase política que Macron quiere abrir tras la crisis de la covid-19.

El anuncio llega después de las elecciones municipales del 28 de mayo en las que el primer ministro, el miembro más popular de Gobierno francés, ganó con comodidad en su feudo en la ciudad portuaria de Le Havre, cargo que debería asumir el domingo. Las elecciones también infligieron un revés a La República en Marcha (LREM), el partido de Macron, y dieron la victoria en algunas de las principales ciudades francesas a candidatos ecologistas.

“Édouard Philippe ha presentado en este día la dimisión del Gobierno al presidente de la República, que la ha aceptado. Garantiza, junto a los miembros del Gobierno, el trato de los asuntos corrientes hasta la nominación de un nuevo Gobierno”, ha anunciado esta mañana, en un comunicado, la Presidencia de la República. De forma automática, se anuló el Consejo de Ministros previsto para esta mañana.

“Un nuevo primer ministro será nombrado en las próximas horas”, ha precisado el palacio del Elíseo, sede de la presidencia francesa.

“Orgulloso de los 1.145 días de Édouard Philippe en Matignon y gracias a Emmanuel Macron por haber confiado en él”, ha escrito en Twitter su estrecho colaborador en Matignon —sede del jefe de Gobierno— hasta hace un año y hoy eurodiputado Gilles Boyer.

La remodelación gubernamental obligaba al presidente a hacer equilibrios. Por un lado, ha dado señales de querer dar un giro ecologista y progresista. Del otro, no puede arriesgarse a perder el anclaje en la derecha moderada que Philippe, identificado con esta corriente, le garantizaba.

Castex, de 55 años, es poco conocido por el gran público, pero atesora dos virtudes para el cargo: su acreditada eficacia como alto funcionario conocedor de los resortes del Estado y su anclaje local en la Francia que se siente alejada y a veces despreciada por París. Al elegir a alguien procedente de la derecha, que había trabajado junto al expresidente Nicolas Sarkozy, Macron opta por la continuidad. Y pone en el cargo a alguien que, al contrario que Philippe, difícilmente le hará sombra en el tramo final del mandato y ante las elecciones presidenciales de 2022. Prada, el pueblo del que es alcalde desde 2014, es un lugar simbólico para el catalanismo: ahí pasó etapas de su exilio el violoncelista Pau Casals y se organiza cada verano la Universitat Catalana d’Estiu.

En una entrevista publicada el mismo viernes en varios diarios regionales franceses, Macron indicó que contaría con un nuevo Gobierno, sin precisar si el cambio incluiría al primer ministro. “Conduce reformas importantes y tenemos una relación de confianza que, desde cierto punto de vista, es única a escala de la V República”, dijo el presidente. “Tendré que tomar decisiones para conducir el nuevo camino. Son nuevos objetivos de independencia, de reconstrucción, de reconciliación y nuevos métodos para poner en marcha. Detrás, habrá un nuevo equipo”.

La marcha de Philippe, de 49 años, y el nombramiento de Castex suponen el primer cambio de primer ministro desde que Macron ganó las elecciones presidenciales hace tres años. El primer ministro saliente, como su sustituto, proceden de las filas de Los Republicanos (LR) —el partido de Sarkozy— y, aunque abandonó este partido, nunca llegó a militar en LREM. Al frente del Gobierno francés, ha capitaneado la delicada negociación de la reforma de las pensiones y la gestión de la covid-19.

La lealtad ha marcado la relación de Philippe con Macron, aunque en los últimos meses habían empezado a aflorar diferencias en asuntos como la edad de jubilación en la reforma de las pensiones o el ritmo de la desescalada tras los meses de confinamiento.

Según la Constitución de la V República, fundada por el general De Gaulle en 1958, el primer ministro “dirige la acción del Gobierno”, pero el propio sistema propicia la acumulación de poder por parte del jefe del Estado, que con frecuencia es un jefe de Gobierno en la práctica, y convierte al primer ministro en fusible: el hombre o mujer que para los golpes dirigidos al presidente y sirve de recambio para reorientar la política gubernamental.

Fuente: elpais.com

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