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Rodríguez Larreta: «No soy amigo del Presidente; mis amigos son con los que voy a la cancha»


Últimos días de diciembre de 2019 y la cara de Horacio Rodríguez Larreta era la de un hombre preocupado. Un rato antes había estado reunido con el Presidente y todos los gobernadores en la Casa Rosada para comenzar a debatir la coparticipación federal y el recorte que sufriría la ciudad comenzaba a tomar forma. La foto final confirmó lo peor: a Rodríguez Larreta lo ubicaron en uno de los extremos de la segunda fila.

Siete meses después esa foto cambió, porque el contexto también lo hizo. Hoy, mantiene reuniones mano a mano con el Presidente, que suele llamarlo «mi amigo Horacio», junto al gobernador bonaerense Axel Kicillof, y forma parte de ese tridente que tiene la responsabilidad de contener al Covid-19 en el área metropolitana. El día después del anuncio de la flexibilización, y a pocas horas de comenzar la primera etapa de la reapertura gradual de la ciudad, el jefe de Gobierno porteño recibió a LA NACIÓN.

– ¿También se considera amigo de Alberto Fernández?

– La palabra amigo es muy grande, mis amigos son con los que voy a la cancha a ver a Racing hace 40 o 50 años, con los que me junto los fines de semana a comer asado con la consigna de no hablar de política. Esos son mis amigos y les doy un valor enorme. No podría decir que soy amigo del Presidente, tengo un buen diálogo, lo respeto, y estamos trabajando juntos en forma coordinada para salir adelante.

– ¿Esa relación que se generó le causó algún problema puertas adentro del partido?

– No. Estoy convencido que ante la situación que enfrentamos, una de las más difíciles en el país y en el mundo, se debe trabajar en forma coordinada con la Nación, la provincia de Buenos Aires y los municipios, algunos con intendentes de nuestro mismo partido. Esa es mi responsabilidad y es lo mejor para cuidar la salud de la gente. La gente tiene mucha angustia y si los políticos se pelean, es peor.

– ¿Qué cambió en el diálogo entre Nación, provincia y Ciudad para avanzar en la flexibilización?

– Nosotros tomamos todas las medidas en base a los datos. Y Los datos cambiaron. Cuando empezó la última etapa tuvimos un aumento de casos muy fuerte, se habían más que duplicado. Hoy llevamos 25 días seguidos con un número alto de casos diarios, pero estabilizado, entre 900 y 1000. La tasa de contagiosidad, o número R (unos de los datos más importantes que miramos) está en 1,02 o 1,03 cuando antes estaba por encima de 1,1. Además contemplamos el bienestar de la gente, el cuidado emocional, el trabajo, la actividad física, la espiritual, todo es importante. Con los casos estables hay que trabajar para recuperar la libertad, pero con la responsabilidad de cuidarnos todos. Hoy podemos entrar en una nueva etapa, porque estamos muy a fondo yendo a buscar los casos y porque confiamos en la responsabilidad de la gente.

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– Sin embargo, hubo cierta polémica por algunas de las medidas que tomó la Ciudad, por ejemplo la actividad física que, luego, fue para atrás. ¿Tuvo que ceder para negociar?

– Cambiaron los números, cambió la realidad de la enfermedad. Siempre dije que, en la medida que la situación sanitaria lo permitiese, abríamos más actividades, como lo estamos haciendo. El plan que entrará en vigencia el lunes prioriza muchas actividades al aire libre donde el riesgo es menor. No es una negociación, es la evaluación de los datos que ahora dicen otra cosa.

– Se están por cumplir cuatro meses del inicio de la cuarentena que tuvo críticas desde Juntos por el Cambio, del resto de la oposición y del mismo espacio del Presidente. ¿Cómo lidiaron con eso?

– Es válido que en democracia haya opiniones diferentes, visiones distintas. La gran mayoría me expresa mensajes de apoyo, en público o en privado, porque entienden la situación. A nuestros socios del partido se les explica lo que está pasando, hablo con todos y cuento todas las decisiones que tomamos fundamentadas con datos. Después cada uno puede tener su opinión.Es un momento de altísima sensibilidad, por lejos el más difícil que me tocó enfrentar en mi carrera pública. Me genera mucha angustia ver la gente sin poder ir a trabajar

– Mauricio Macri también se manifestó en contra diciendo, por ejemplo, que el Gobierno utiliza la pandemia para avanzar hacia las libertades. ¿Tiene diálogo con él?

– Tengo diálogo con Macri y coincido en el concepto de recuperar la libertad, es un desafío para todos. Pero para poder hacerlo tenemos que ser responsables. En el mundo hubo dos modelos: ciudades que volvieron a la normalidad muy bien, cumplieron y salieron adelante con sus planes de puesta en marcha; y otras que lo hicieron descontroladamente y tuvieron que ir para atrás muy rápido. Tenemos que elegir qué camino tomar.

– En la reapertura que comienza el lunes con la primera fase se plantean otras cinco etapas, pero ¿cuánto se extenderá cada una de ellas?

– No lo sabemos porque dependerá de la evolución de los datos sanitarios, del número R, de cuántos casos vienen del plan Detectar (lo más probable es que haya más casos en los próximos días porque se profundiza la búsqueda), la ocupación de camas de terapia intensiva, los respiradores. Todo eso nos dirá si podemos avanzar o si debemos retroceder.

– La gente espera que vuelvan las reuniones con amigos o familiares

– Todos quisiéramos que vuelvan. Tengo a mi mamá que cumplió 80 años y hace cuatro meses que no la veo, hicimos su cumpleaños por zoom. Está probado que el contacto personal genera mayor contagio y las reuniones tienen eso por lo que no están incluidas en esta primera etapa. Las primeras reuniones serán al aire libre donde hay menos riesgo de contagio.

– Entonces, ¿por qué cedió en dar marcha atrás con la actividad física en la etapa anterior?

– No fue ceder, porque los datos venían creciendo mucho; además el riesgo es menor, pero nunca es cero. En ese momento estábamos duplicando los casos y nos pareció lo mejor tomar una cuarentena más estricta.No estoy nada de acuerdo con la protesta de camioneros en Mercado Libre porque atentaron contra miles de trabajadores que solo pueden vender de manera online. No estoy de acuerdo con esas prácticas

– En las villas hubo una gran explosión de la enfermedad, pero la letalidad fue menor. Los testeos de seroprevalencia en la 31 arrojaron que el 53% de la población tiene anticuerpos. ¿Se considera una comunidad ya inmunizada?

– En el barrio 31 se generó un nivel de inmunización tal que ralentiza los contagios. Ya lanzamos el estudio de seroprevalencia en toda la ciudad para saber dónde estamos parados. En el mundo se estima que por cada contagiado verificado hay entre 8 y 10 no detectados, lo que terminó ocurriendo en el barrio 31 con 9,3 contagiados por cada caso positivo.

– ¿La inmunidad de la población puede ser una solución hasta que se encuentre la vacuna preventiva? ¿Lo que ocurrió en la villa 31 se puede trasladar a la ciudad?

– Nosotros creemos que sí. Estamos haciendo lo mismo en la ciudad que en la 31, aunque no es lo mismo un barrio de 45.000 personas que el resto de la ciudad con más de 3.000.000. El enfoque es el mismo en diferentes escenarios.

– ¿Se habla de esta posibilidad con el equipo de salud, de generar, sin buscarlo, una inmunidad de rebaño?

– Estudiamos mucho el tema, pero no hablaría de inmunidad de rebaño. Hay estudios en el mundo que demuestran que a partir de un contagio del 15% a 20% de la población de una ciudad se empieza a generar un freno en la tasa de contagio, la curva da la vuelta. Si fuera así, tomando el parámetro de nueve contagiados por cada caso positivo, y con 43.000 contagiados confirmados, estamos en el 12% de la población. No se está buscando eso, se va dando solo. El problema es que no tenemos certeza para asegurarlo, solo experiencias de otras ciudades.

– ¿La situación económica fue determinante para abrir la cuarentena?

– Tenemos una visión integral de la atención sanitaria, pero hay que atender el bienestar emocional y el trabajo. No tenemos una certeza de cuántos empleos y comercios se perdieron, cuál será la herida económica. En la calle sentimos el impacto, de eso no hay dudas, pero los datos se verán en la reapertura. En esta primera etapa, con fecha y hora definida, abrirán el 90% de los comercios, por eso el impacto lo veremos en los próximos meses.

– ¿La vuelta de las clases presenciales es más compleja que el retorno de las actividades comerciales?

– Las aperturas dependen de que las actividades sean al aire libre y que no generen aglomeración de gente. Muchos chicos en una misma clase tienen mayor riesgo que los clientes en un local. No tenemos una fecha prevista, trabajamos en los protocolos para ver cómo pueden ir ingresando los alumnos. Es una de las principales preocupaciones que tenemos, pero no podemos poner una fecha.Los datos confirmaron mi preocupación: que la gran mayoría de los fallecidos son adultos mayores. Si el debate sirvió para concientizar, bienvenido. Lo vengo diciendo hace dos meses

– ¿Cómo harán los alumnos de la provincia que asisten a colegios porteños?

– Todavía no tenemos una fecha para abrir con los residentes, mucho menos los que vienen de provincia. Hay que ser muy precisos y rigurosos para no generar expectativas de algo que no tenemos. Hacer una especulación cuando no tenemos certezas de los datos, no va.

– ¿Tendrán que generar más infraestructura escolar?

– En el mandato anterior se construyeron 54 escuelas, se necesitan más, pero ahora hay que ser creativos para aprovechás los espacios comunes, los patios grandes, los gimnasios, los jardines, los parques alrededor. Se podrían dar clases en esos espacios y también en los parques, en las plazas, al aire libre. También está previsto intensificar la limpieza, con protocolos nuevos y más estrictos.Por: Mauricio Giambartolomei

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