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Cerró la Oficina de Casillero de Notificaciones. Tribunales ingresó en la era digital

El proceso de modernización que lleva adelante la Corte Suprema de Justicia de Tucumán ha modificado sustancialmente la labor diaria en el Poder Judicial, tanto por parte del personal de las distintas oficinas como de los profesionales y auxiliares de justicia. Una de las medidas que mejor refleja el cambio en el paradigma del servicio de justicia que significa la implementación del expediente digital ocurrió este lunes: tras más de 70 años de funcionamiento, cerró definitivamente la Oficina de Casillero de Notificaciones.

“Casilleros es la primera oficina que cierra a causa del avance de la digitalización en el Poder. La medida se dio ya que, a partir de la instalación del SAE en los Juzgados de Cobros y Apremios, se completó la implementación de las notificaciones digitales en la totalidad de los fueros”, señaló la Secretaria a cargo de la oficina, Milagro Zelarayán.

La funcionaria explicó que la última notificación personal en casillero fue realizada el 16 de marzo, día previo a la entrada en vigencia del asueto extraordinario por la pandemia del Covid-19. “Ese fue el último día que los abogados acudieron a la oficina a retirar las cédulas en papel normalmente, porque cuando se retomó la actividad todos los juzgados notificaban ya en casillero digital”, indicó. A partir de mayo, el personal de dicha repartición se abocó a la digitalización de cédulas, oficios y mandamientos de Oficiales Notificadores y Oficiales de Justicia. Las puertas de la oficina, sin embargo, siguieron abiertas hasta el pasado viernes 17 de julio, fecha límite que se otorgó a los letrados y auxiliares de justicia para que vaciaran sus casillas. El lunes 20, en tanto, comenzó el proceso de vaciamiento de las mismas y de destrucción de los instrumentos que no fueron retirados por los profesionales.

La Oficina de Casillero de Notificaciones fue creada en 1948, a partir de la Ley N° 2199. En 72 años de funcionamiento pasó de contar con unos cientos de casilleros a casi 6.000. “Para que se dé una idea de la historia que tiene la oficina, en los primeros años se diligenciaban unas 300 o 400 cédulas por semana. El año pasado, en cambio, el promedio de cédulas era de unas 12.000 o 13.000 semanales. Hubo casos en los que tres generaciones de abogados compartieron un casillero, por lo que es inevitable el sentimiento de nostalgia tanto en ellos como en los empleados, más allá de que el avance tecnológico fue muy bien acogido”, ejemplificó Zelarayán.

Por otro lado, la funcionaria destacó la predisposición que tuvo el personal de la oficina para adaptarse a las nuevas tareas que vinieron aparejadas con la virtualización. “Hay que tener en cuenta que somos una oficina con gente que llevaba muchos años trabajando en forma analógica, algunos incluso con 40 años en Casilleros. Pero aprendimos rápido las nuevas funciones. Es importante el apoyo que tuvimos de la Corte en general. Por ejemplo, el año pasado, cuando la implementación del casillero digital estaba avanzada y el cierre de Casilleros era inminente, el Vocal Dr. Daniel Leiva, se hizo presente para interiorizarse y llevarnos tranquilidad respecto de nuestras funciones”, manifestó.

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