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Por qué la Reina Isabel de Inglaterra es una de las únicas personas sin pasaporte

El número, crudo, sirve para entender la magnitud del asunto: en sus casi 70 años de reinado, Isabel II recorrió más de 100 países. Y lo hizo sin tener un pasaporte.

La pregunta, entonces, es inevitable: ¿cómo puede ser que una de las personas más poderosas e influyentes de todo el planeta no tenga un pasaporte, ni tampoco se lo pida cuando intente ingresar a otro país?

Hay una explicación, por supuesto. En el trono desde 6 de febrero de 1952, Elizabeth Alexandra Mary (tal es su nombre en inglés) es una de las pocas personas en el mundo que puede el darse el lujo de no tener ni necesitar este documento.

La página oficial de la Familia Real británica es clara y no deja dobles lecturas: «Cuando viaja al extranjero, la Reina no requiere un pasaporte británico«, explican.

Allí, además, detallan que la portada de un pasaporte británico«está en formato de la Unión Europea, de color granate y presenta el escudo Real«. Y que en su primera página contiene otra representación del escudo.

Además, se puede leer: «El Secretario de Estado de Su Majestad Británica solicita y requiere, en nombre de Su Majestad, a todos aquellos a quienes les conciernepermitir que el portador pase libremente sin impedimentos ni obstáculos y que le brinde al portador la asistencia y protección que sea necesaria».Mirá también

Entonces, como cada pasaporte británico en nombre de «Su Majestad» (o sea, la Reina Isabel), no es necesario que ella posea uno. 

La aclaración es necesaria: todos los demás miembros de la Familia Real, incluidos el duque de Edimburgo y el príncipe de Gales, cuentan con sus correspondientes pasaportes.

Y hay más: este no es el único«permiso especial» que se le concede a la Reina, que el 21 de abril pasado cumplió 94 años.

Por ejemplo, puede manejar un automóvil sin la necesidad de tener una licencia de conducir y no tiene la necesidad de pagar impuestos, aunque tomó la determinación de realizarlo a partir de 1993 con el objetivo de mejorar su imagen ante la crisis de popularidad que había sufrido en aquel momento (comenzó a abonar cada año al Tesoro británico un 40% de sus ingresos privados).

Fuente: Clarín.com

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