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El mayor temor es que la gente no se vacune, según un experto español en biología molecular

Adolfo García Sastre es experto en biología molecular y trabaja en investigar sobre el virus de la gripe y otras enfermedades. Español residente en Manhattan, director del Instituto de Salud Global y Patógenos Emergentes en la Escuela de Medicina Icahn Mount Sinai en New York, busca desarrollar distintos medicamentos para frenar el coronavirus en pacientes graves y evitar el desarrollo de la enfermedad en leves o asintomáticos. En una entrevista con Clarín, habló de los tratamientos y las distintas vacunas que se están desarrollando en Estados Unidos y el temor que existe al movimiento antivacunas. “Es mi miedo principal”, advirtió.

-¿Cómo están hoy los proyectos de vacunas en los Estados Unidos? ¿Qué importancia tuvo el paso que dio Moderna?

-Hay varias que están avanzando hacia los últimos ensayos clínicos que son los más laboriosos. La primera fue la de Moderna. También se han probado algunas otras más en ensayos más pequeños para ver si la vacuna no causa efectos adversos. Se probó también si es inmunogénica, que quiere decir si provoca anticuerpos neutralizantes en la gente que se ha vacunado y eso ha funcionado en las que se han empezado a usar. Ahora lo que se está programando son los ensayos clínicos más grandes, para hacer un seguimiento de las personas que ya están vacunadas y ver si realmente contraen menos el virus, menos enfermedad, que la del grupo control. Es el paso que acaba de dar Moderna. Este experimento dura mucho más tiempo porque necesita el seguimiento de las personas vacunadas y comprobar si realmente se infectan menos o contraen menos la enfermedad que los que no están vacunados.

-¿Cuáles son los que están más avanzados?

-Hay varios pero los que están más avanzados son los que usan como material genético RNA, que es por ejemplo la vacuna de Moderna. Pero Pfizer también tiene una vacuna basada en RNA aunque usa una tecnología un poco distinta a la de Moderna. También están las vacunas basadas en adenovirus, similar a la de Oxford. Dentro de estas vacunas según como funcionen los ensayos de la Fase 3 podrán tener resultados más probablemente a fines de este año o a principios del año siguiente y serán resultados de varias tecnologías que saldrán a la vez. Por el momento los resultados son prometedores, pero no sabemos con toda seguridad todavía si van a funcionar o no.

-¿Cuáles son hoy las dificultades para lograr una vacuna trabajando en tiempo récord en estas circunstancias extraordinarias? Hay gente que se pregunta por el nivel de seguridad ya que se saltean algunas etapas.

Lo que más se ha acelerado es comenzar con ensayos humanos antes de haber tenido ensayos preclínicos en modelos animales. Si hubiesen hecho primero el estudio en animales y esperado esos resultados estarían menos avanzados de lo que están ahora, esta es una de las formas en las que se ha intentado acelerar. La otra forma en la que se ha acelerado es pasar lo más rápidamente posible a lo que se considere la mejor estrategia posible para vacunar. Es decir, lo más normal es que una vacuna se pruebe en distintas dosis en Fase 2 para elegir la que es mejor. En este caso, estos estudios van a ser con menos condiciones porque ya no esperamos a ver cuál es la mejor dosis o el mejor intervalo, si por ejemplo hay que dar dos dosis para tener mejor protección. Si queremos saber todo eso para una vacuna en especial y ver si a lo mejor se puede aumentar la eficacia al 70% o el 80%, dependiendo de cómo se administre, esto iba a tardar demasiado tiempo. Entonces, las vacunas que vamos a encontrar a lo mejor no están optimizadas y podrían ser mejores si se administraran con un distintos números de dosis o distintos intervalos entre dosis. Pero si están en una eficacia que es mayor al 50%, quiere decir que tendrán un impacto ya, aunque no quiere decir que sean las mejores: serán las primeras que se estarán usando para lograr que disminuya el número de contagios.

“Lo que más se ha acelerado es comenzar con ensayos humanos antes de haber tenido ensayos preclínicos en modelos animales. Si hubiesen hecho primero el estudio en animales y esperado esos resultados estarían menos avanzados.”

-En los Estados Unidos hay un movimiento antivacunas importante. Incluso hay algunas encuestas que revelan que un 30% de los estadounidenses tiene temor a recibir una futura dosis ¿Cree que la carrera por encontrar una vacuna finalmente puede chocarse con esta dificultad? ¿Existe miedo de que esto suceda?

-Es mi miedo principal. Yo creo que vamos a tener vacunas que van a funcionar, quizá no con la eficacia del 100%, pero sí con eficacias mayores al 50%, lo que daría lugar a que todo el mundo se vacunase y el virus dejaría de crear los problemas que hoy está creando. Habría casos, pero no los casos que tenemos ahora. Pero para que eso suceda tendría que vacunarse todo el mundo.

-Usted es experto en virus de la gripe. ¿Cuáles son los tratamientos que están desarrollando en su laboratorio?

-Trabajamos con medicamentos, compuestos, drogas que ya se están usando en humanos y que ya se sabe cuál es la dosis, la toxicidad, los efectos adversos y vemos si se pueden reusar ahora mismo para tratar a gente que esté infectada con coronavirus. Algunas de las drogas que hemos probado también han empezado ensayos clínicos en humanos debido a la necesidad de tener algo lo más rápido posible.

-¿Son medicamentos para cualquier tipo de paciente o los más graves?

-Lo primero que se intenta buscar es medicamentos que ayuden a recuperarse a personas hospitalizadas con enfermedad severa. Este tipo de medicamento es muy distinto a uno desarrollado para evitar que haya contagios, que se desarrollen síntomas severos o el virus se replique. Es por eso que hablamos de dos tipos distintos de medicamentos. Los primeros son más difíciles porque una vez que la gente tiene enfermedad severa, es más complicado recuperarlos. Los que frenan el virus rápidamente son más fáciles de encontrar, pero al mismo tiempo son más difíciles de probar. Los ensayos clínicos son más difíciles porque hay que salir a buscar a voluntarios que tengan síntomas leves para ver si responden al medicamento y por eso estos ensayos tardan mucho más que los ensayos en el hospital.

-¿Y la hidroxicloroquina y la cloroquina sirven como tratamiento? Parece que sigue la polémica sobre el tema.

-Los datos que hasta ahora existen establecen que, si tiene un efecto, es mínimo. La mayor parte de los resultados indican que no produce un impacto a la mayoría de los pacientes. La hidroxicloroquina no es el mejor inhibidor del virus en los tejidos celulares. Hay mejores inhibidores como por ejemplo en remdesivir. Creo que hay que encontrar cosas mejores que la hidroxicloroquina.

Washington, corresponsal. Fuente: clarin.com

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