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La pandemia y la desigualdad educativa

Los días de Paula Reutercecchetto son bastante agitados. Es docente en cuatro escuelas públicas de Quilmes y tiene su carga 12 cursos entre cuarto, quinto y sexto año . Si bien la metáfora guerrera sobre aquellos que están en la primera línea de batalla contra el coronavirus se refiere a los trabajadores de la salud, ella también le pone el cuerpo a la lucha contra la pandemia. Sabe que está en juego la escolarización de sus alumnos. Hace malabares para mantenerlos conectados a las materias que dicta, aún cuando los chicos casi no tienen internet, una computadora para ver el material de estudio, o un adulto que les explique el contenido de los cuadernillos que entregó el Estado.

En casi todos los casos, sus alumnos son de familias humildes. Cada vez que prepara una actividad, como no todos saben usar la misma plataforma y también la capacidad para descargar archivos que tiene cada alumno, la diferencia por Whatsapp, Facebook, Google Classroom o envía capturas de pantalla por correo. También explica el contenido por Zoom, pero de una clase de 30 alumnos, por lo general, solo se conectan siete. Algunos nunca respondieron los correos, tampoco los mensajes y no entregan las tareas. Para muchos, permanecer en sus casas para protegerse del COVID-19, también significa aislar del sistema educativo. De a poco, se van quedando al margen de un camino que difícilmente pueden retomar.

“Más que nunca, quedó en evidencia la brecha digital. Solemos mandar clases grabadas o videos de interés, pero los que no tienen datos no pueden hacer estas actividades, entonces pasó a ser algo complementario. Los chicos se frustran. También sucede que algunas familias tampoco queremos usar los cuadernillos del Gobierno porque los mismos padres dicen que no están capacitados para ayudarlos “, se lamenta Reutercecchetto.

“La pandemia es una experiencia traumática. Tendremos aulas más desiguales y va a aumentar la deserción escolar”, asegura Nicolás Trotta, ministro de educación de la Nación.

Ayer, docentes, directivos y personal no docente en Catamarca y Santiago del Estero, iniciaron un proceso de reacondicionamiento de los educativos educativos para los alumnos de zonas rurales que regresan a las escuelas el 18 de este mes. Mientras que el próximo lunes, en San Juan, volverán a abrir 700 escuelas en 14 distritos de los 19 que tiene esa provincia, según las fuentes del Ministerio de Educación de la Nación.

Según el calendario de la Encuesta de la Deuda Social Argentina del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia (UCA) , en el tercer trimestre de 2019, el 48,7% de los chicos de entre cinco y 17 años, no contaba con una computadora en su hogar, y el 47,1% no tenía servicio de internet fijo en la vivienda. El 78% del déficit en el número de computadoras impacta en el 25% más pobre de la población.

Fácil adaptación

Gabriela Goldberg es contadora, al igual que su marido . Tienen dos hijos, Nicolás, de 11 años, y Lara, de 15. Él cursa en el Instituto Alas, en Villa Crespo , y ella va a la Escuela Martín Buber, en Palermo , dos colegios privados.
Dice Goldberg, sobre la escuela en la que Nicolás es alumno, que en la primera semana de clases de este año lanzaron una aplicación para reemplazar el cuaderno de comunicaciones. Cuando comenzó la cuarentena, los docentes empezaron a enviar el material a través de esa plataforma, pero colapsó a los tres días. Ahora usan Google Classroom y Zoom. Todos los días hay una o dos videoconferencias en donde les explicamos los temas a tratar.

“Fue fácil la adaptación porque se notó que los docentes estaban capacitados para usar estas herramientas. También brindaré clases de ayuda para los chicos que no deben usar las plataformas. Hay mucha comunicación entre los padres y las autoridades”, describe Goldberg.

En cuanto al colegio de Lara, también usan Google Classroom y Google Drive. “Tanto Lara como sus amigos manejan muy bien estas herramientas, hacen videoconferencias entre ellos y explican las cosas entre los compañeros. A Nicolás todavía le doy una mano con algunas materias, aunque cada vez menos. Me resulta fácil ayudarlo, no tengo problemas para entender el contenido “.

Ellos están pasando el aislamiento social obligatorio en un barrio privado. Cuentan con dos notebooks, internet de 100 megas y un objeto más que, según Goldberg, es fundamental: la impresora . Y, de hecho, lo es. Reutercecchetto y sus colegas también imprimen las tareas para los alumnos con dinero de sus bolsillos y entregan las impresiones cuando los chicos van a buscar el bolsón de alimentos a la escuela.

Gloria Victoria Espinoza, de 33 años, vive en Cuartel V , en Moreno, un barrio que está a 30 minutos del asfalto, “olvidado”, según lo que dicen sus vecinos. Tiene dos hijos, Alejandra, de dos años, y Dorian, de nueve. Habla con LA Nación en medio de la oscuridad más absoluta, cuenta que en el último mes se le cortó la luz unas 20 veces. Hace menos de una semana pude conectar internet en su casa, antes tenía que ir a lo de su vecina para bajar las tareas al celular. “No quedaba otra que hacer eso porque las profesoras no están tomando las actividades de los cuadernillos del Estado”.

Pero salir era un riesgo . Sostiene que en los últimos meses la inseguridad recluta y los mismos vecinos tuvieron que salir a buscar a los ladrones para frenar la ola de robos. También temen por el coronavirus. Dorian asiste a la Escuela N ° 84.

“Hay varios alumnos que permanecerán colgados por las condiciones en las que viven y hace tiempo que ya no siguen las clases. Muchos padres ni terminaron el primario, por lo que no pueden ayudar. La situación es compleja en todo sentido. Hay mucha necesidad , por ejemplo, dos veces por mes vamos al colegio a las 5 para buscar el bolsón de comida. Para muchas familias ese bolsón es la diferencia entre comer y no comer “, relata Espinoza.

Este contraste, también está plasmado en las cifras de las pruebas Aprender 2018 sobre los chicos en el nivel primario . Los números específicos que, en los sectores con mayor poder adquisitivo, el 99,45% tiene internet en la casa, mientras que, en los sectores vulnerables, el 61% no tiene conexión. Según esa misma evaluación, el 90,55% de los alumnos de escuelas privadas tiene una computadora en la casa, mientras que en las públicas esa cifra desciende hasta el 70%.

Catástrofe educativa

Alejandro Artopoulos, director del centro de innovación tecnológica de la Universidad de San Andrés , tiene una visión pesimista sobre el futuro de la educación en el país: “De continuar estas condiciones, es posible que la situación se derive en una catástrofe educativa. No quiero hacer futurismo, pero las desigualdades que experimentamos estos meses se van a profundizar. No se está comprendiendo la influencia que hoy tiene la tecnología en la continuidad pedagógica. En la historia reciente, nunca se invirtió en la cantidad ni en la calidad requerida. Y nada indica , por ahora, que vaya a cambiar “.

Según un informe del Observatorio Argentinos por la Educación , con la autoridad de Artopoulos, en los últimos años, el país ha mejorado el acceso a internet en los hogares. Según los datos del Ente Nacional de Comunicaciones, en el primer trimestre del año 2014 el 49,6% de los hogares contaba con acceso a internet fijo. Los datos más recientes, del tercer trimestre de 2019, muestran que el porcentaje pasó a un 62,8%. La velocidad de esa conexión también mejoró: pasó de 3,6 mbps en 2014 a 28,3 en 2019.

Pero, actualmente, hay siete provincias donde un tercio o más de los estudiantes no cuenta con conexión en su casaSantiago del Estero (40,7%), Formosa (37,7%), San Juan (36,1%), Catamarca (35,0%), Misiones (35,0%), Chaco (33,5%) y Corrientes (33,3%).

En comparación con la región, el porcentaje de estudiantes que asisten al secundario y cuentan con internet en la Argentina (84,1%), es inferior al observado en Brasil (91%), Chile (90%) y Uruguay (88%) , pero supera los valores de México (72%), Colombia (72%) y Perú (58,0%).

El plan Conectar Igualdad , que entregaba netbooks a los estudiantes secundarios, nació en 2010 y fue suspendido en 2018 durante el gobierno de Mauricio Macri , para ser reemplazado por el plan Aprender Conectados.

Más allá de las diferencias en el enfoque entre ambos programas, en muchos casos controlados por Internet en las escuelas para que los chicos usen las tabletas o netbooks. Pero en este contexto de pandemia, como buena parte del alumnado no tiene internet en la casa, esas máquinas no sirven de nada. Además, las netbooks se entregan ya son casi obsoletas.

“Esto nos pone en el mismo lugar que Malasia, Singapur, Reino Unido y Estonia”, dijo Macri el año pasado, durante la presentación de Aprender Conectados.

Docentes sin computadoras

La situación es compleja para los alumnos, pero también es para los docentes, que, en gran parte, por los salarios magros que cobran, ni cuentan con las herramientas para llevar adelante las clases a distancia. Un informe dirigido por Claudia Romero, profesora e investigadora de la Universidad Torcuato Di Tella , en donde estudiaron 150 escuelas de la ciudad y provincia de Buenos Aires, determinó el 21% de los docentes de las escuelas desfavorables (es decir que el 25 % de su población es vulnerable), no tienen internet en la casa.

Según la especialista, en plena emergencia médica, esto deriva en la “whatsappización” de la educación, en donde, por medio de esta aplicación que funciona con el celular y no consume muchos datos, envían mensajes con consignas, ejercicios y textos breves para leer, pero no permite actividades sincrónicas. Según otro estudio a nivel nacional del Observatorio Argentinos por la Educación , solo el 51% de las primarias específicas contactos contacto diario con los alumnos durante el aislamiento, y el 81,6% solo utiliza actividades asincrónicas, sin que exista un ida y vuelta con el docente

El 21% de los docentes de las escuelas desfavorables (es decir que el 25% de su población es vulnerable), no tienen internet en la casa.

En las escuelas que utilizan alumnos de mayor poder adquisitivo, en cambio, utilizan como herramienta principal Zoom, u otras aplicaciones similares, para realizar videoconferencias que intentan replicar la escena de la clase presencial.

“Algunos alumnos permanecerán totalmente afuera y los escolarizados participantes de modelos pedagógicos muy diseñados: whatsappización para unos y zoomificación para otros. “Es probable que un porcentaje importante no regrese a la escuela”, señala Romero.

País desigual

Por su parte, el ministro Trotta sostienen que la Evaluación Nacional del Proceso de Continuidad Pedagógica , los servicios para tomar decisiones en el corto, mediano y largo plazo. El jueves pasado se entregará los primeros datos de esa evaluación, y se deleitará con menos de la mitad de los hogares tiene acceso a Internet de buena calidad en la señal, y tres de cada diez no tiene conexión fija.

“Es un país muy desigual. Hasta el momento, imprimimos más de 30.000.000 millones de cuadernillos y produjimos más de 1300 horas entre radio y televisión con programas destinados a la enseñanza. Además, está la plataforma Seguimos Educando, a través de la cual se puede navegar de manera gratuita. Respecto de la deserción escolar, impulsaremos un plan nacional con el objetivo de contener esa situación e ir a buscar a los chicos para que vuelvan a las clases. Pero la inversión en educación, como también el número de computadoras que se repartieron, cayeron estrepitosamente durante el gobierno de Macri. La desigualdad educativa no cayó con la pandemia “.

Entre otros colegios, Ramiro Lescano es profesor de matemática en la Escuela de Educación Secundaria Técnica General Enrique Mosconi, en Quilmes . Lamenta que, en promedio, suelen tener las reuniones por Zoom solo seis sobre una clase de 30 alumnos. Por la coyuntura, no les pone fecha de entrega a las actividades. “Hoy puedo corregir un trabajo que di en abril. Creo que cuando volvamos a clases vamos a tener que ver todo de vuelta”, sostienen Lescano.

Mientras que Adrián Moscovich, director ejecutivo de ORT Argentina, cuenta con dos escuelas privadas en la Ciudad , resalta que crear en su propio campus virtual hace más de 20 años: “La vocación de nuestra escuela es aprender y enseñar, incluyendo nuevas tecnologías. Hoy , el campus es nuestra plataforma principal para llevar a cabo el proceso de aprendizaje a distancia. Allí acceden al diario todos nuestros estudiantes y docentes “.

La pandemia que hoy afecta al mundo, va a repercutir en los alumnos argentinos de distintas maneras. Para algunos, solo va a ser un recuerdo poco felíz, pero, para otros, tal vez representa el punto final de su escolarización. Aún es difícil determinar el daño que va a provocar, aunque casi con certeza, las desigualdades del presente, serán también las del futuro.

Fuente: La Nación

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