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Una inmunidad poco conocida

¿Es posible estar protegido contra el coronavirus a pesar de haber obtenido un test serológico negativo o, incluso, no haber siquiera tenido la enfermedad? Una inmunidad aún poco conocida, basada en mecanismos alternativos a los anticuerpos, podría tal vez frenar la pandemia de covid-19, esperan los investigadores, aunque por ahora son solo teorías.

«Sean cuales fueren los mecanismos, es muy probable que haya mucha gente inmunizada sin que se la detecte en la serología«, es decir, por los test de anticuerpos, aseguró Yonathan Freund, profesor de medicina de urgencias en el hospital parisino de la Pitié-Salpêtrière.

Su teoría reposa en dos pilares. Por un lado,la hipótesis -ya informada por Clarín-de una inmunidad cruzada, es decir, el estar protegidos contra el nuevo coronavirus como un «beneficio» residual de coronavirus «primos» del covid-19, que causan los resfríos comunes.

Ligado a lo anterior está el todavía no tan conocido rol de los linfocitos T, un tipo de glóbulos blancos responsables de una de las fases de la compleja respuesta del sistema inmunológico humano.

Como explicó hace algunas semanas Jorge Quarleri, virólogo, investigador de la UBA-Conicet en el Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y Sida (INBIRS), se trata de la llamada «inmunidad adaptativa celular«, distinta de aquella que ocurre en los «líquidos» o «humores» del organismo, la respuesta adaptativa humoral, cuyo «efector», es decir, el agente que lleva adelante la acción inmunológica o antimicrobiana son los anticuerpos, con especial protagonismo de los linfocitos B.

«El sistema inmune es realmente complejo«, resumió el especialista alemán Andreas Thiel, coautor de un estudio publicado el 29 de julio en la prestigiosa revista Nature, y luego detalló: «Nuestro principal resultado es que al menos un tercio de los adultos que no habían estado jamás en contacto con el SARS-CoV2 tenían linfocitos T capaces de reaccionar a este virus. Éstos provenían probablemente de infecciones anteriores de otros coronavirus».

Varios investigadores de prestigio se vienen sumando a esta hipótesis. Por ejemplo, un equipo de científicos de Singapur, que llegó a la misma conclusión, según quedó asentado en un paper publicado el 15 de julio en Nature. Además, un estudio estadounidense publicado este martes en la revista Science afirma que ciertos individuos que no habían estado en contacto con el SARS-COV-2 tenían linfocitos T, que reaccionaron tanto al nuevo coronavirus como a otros cuatro «primos» del covid-19, responsables de las gripes comunes.

«Esto podría explicar por qué algunas personas con covid-19 tienen pocos síntomas, mientras que otras se enferman gravemente», dijo, en un comunicado, una de las autoras de ese trabajo, Daniela Weiskopf, del instituto de inmunología La Jolla, en California.

Según otro estudio de comienzos de julio, salido del hospital sueco Karolinska, los enfermos de coronavirus con pocos o ningún síntoma podrían desarrollar una inmunidad ligada a los linfocitos T, aún si sus tests de anticuerpos dieran negativo.

Además, considerando estos aspectos, los equipos que buscan desarrollar una vacuna contra el coronavirus apuntan justamente a activar los dos tipos de respuesta inmune.

¿Inmunidad diluida?

Como las investigaciones vienen demostrando que en los pacientes afectados por coronavirus el nivel de anticuerpos podría bajar rápidamente unas semanas después de la infección, no debe considerarse que «los tests de serología digan toda la verdad: solo funcionan por un período determinado», aseguró Thiel.

«Eso podría decir dos cosas: una, que sería catastrófica, que la inmunidad contra el covid-19 no dure. Pero no creo que sea así: sobre 18 millones de casos, no hay casos probados de reincidencia«, tranquilizó el profesor Freund, y sumó: «Podría ocurrir que hubiera casos de inmunidad no detectados por serología».

De ser así, la consecuencia más obvia es que la tasa de inmunidad de la población, basada en la detección de anticuerpos (o «seroprevalencia») podría estar subestimada en todo el mundo. De hecho, apuntó Freund, «los estudios de seroprevalencia dan cifras de hasta un 15% a 20% en las regiones más afectadas. Pero algunas zonas podrían haber alcanzado un umbral de inmunidad suficiente para que no hubiera más contagios».

En síntesis, concluyeron los responsables del estudio alemán, «entender el impacto de la presencia de los linfocitos T en la población sobre la infección SARS-CoV2 es de una importancia capital para la gestión de la pandemia».

Fuente: AFP

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