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Alberto el dispendioso

El gobierno nacional se agita entregando subsidios por doquier. El último anuncio fue que se entregará $ 15.000 a los familiares de un fallecido por Covid-19 si al momento del deceso se encontraban desocupadas, en la economía informal o fueran monotributistas en algunas categorías.

Anteriormente el gobierno de Alberto Fernández había anunciado que otorgará un subsidio a las personas drogadependientes que están en tratamiento en la última etapa de un tratamiento. El monto definido es de $ 8.500.

Recordemos que al festival de subsidios que promete el gobierno peronista-populista se suma el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) que se entrega 9 millones de personas, y que muchas de ellas ya reciben alguna ayuda del Estado.

Nadie puede dudar que las ayudas a las personas con problemas económicos son actitudes altruistas y generosas. Pero cuando se trata del Estado hay que preguntar quién pagará ese costo?.

Argentina es un país deficitario, con una alta e irrazonable carga impositiva, que brinda servicios altamente ineficientes. Mayor gasto significa que deberán aumentarse los impuestos o que se deberá tomar deuda para pagarlos. Porque la emisión monetaria no es recomendable porque está al rojo vivo.

Son estas las decisiones a las cuales Alberto Fernández llama «neoliberales» que generaron la gran fractura social y la pobreza galopante?. Siempre se hace mención al «neoliberalismo» maltratador que padecieron los argentinos. Nada más alejado de la realidad histórica.

Con estas medidas el déficit crecerá o se incrementará la presión impositiva, y ninguna de estas dos señales entusiasma a los inversores, quienes son en definitiva los que generan puestos de trabajo y pagan elevados impuestos. No se entiende qué resultados se buscan con decisiones como estas. Pero lo que sí tienen en claro los argentinos sensatos y que todos los días con duro esfuerzo se procuran su sustento, es que a ningún lugar bueno nos llevan.

Se acaba de acordar con los acreedores privados, a esos que les pedimos plata, comenzar a pagarles a partir de 2024, o sea, un año después que asuma la nueva gestión. Estará para esa fecha Alberto Fernández? o para ese momento, si ya logró la impunidad pedida por su jefa política, él haya decidido perder la elecciones y que la deuda la pague otro. Se aseguraría que si no la puede pagar porque le deja un país endeudado y escuálido, luego lo buscarán como al «salvador» del diluvio económico.

Lo cierto es que Argentina vuelve a tener un gobierno populista enamorado de los subsidios, que le habla con cariño a los movimientos populares, muchos de ellos de inspiración trotskistas, que trabajan con los desposeídos, como si fueran los salvadores morales de la patria, y se olvida de los que invierten, los que se juegan su capital y dan trabajo. Claro, tal vez solo ven en ellos el deseo de ganar plata.

Para el sector del peronismo que retrasa hay que «combatir el capital» y despreciar al poder económico. Dicen que optan por los pobres y los aturden con consignas. Pero la realidad nos viene demostrando que los que tienen estas prácticas terminan ricos, con un buen pasar económico y aman a los billetes verdes.

De Nuestra Redacción

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