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La puja por la conducción del BID

Mientras sostiene la pulseada con Donald Trump por la designación del próximo presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Cancillería argentina intenta articular una minoría de bloqueo que impida la captura por parte de Estados Unidos de esa entidad clave para el financiamiento del país en los próximos años. La puja es crucial: si el cubano-estadounidense Mauricio Claver-Carone se impone, se romperá la tradición que desde 1959 mantiene al organismo en manos de un latinoamericano y, peor aún, este se convertiría en una herramienta para alinear a la región detrás de la Casa Blanca, sobre todo contra China y sus inversiones. Si los motivos para oponerse a ello son fuertes, también podrían serlo las consecuencias: acaso Trumpno olvide el desplante si renueva su mandato en las elecciones del 3 de noviembre, cuando, se presume, la Argentina aún estará tratando de refinanciar su deuda con el Fondo Monetario internacional (FMI).

Claver-Carone nació en Miami en 1975 en una familia cubana. Eso define a este abogado y político de línea dura, convertido desde la campaña de 2016 en un ultratrumpista. Fue representante interino ante el FMI y hoy sirve como director de Asuntos del Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, esto es uno de los principales arquitectos de la política regional del republicano, hecha de un anticastrismo y un antichavismo recalcitrantes.

El candidato estadounidense al BID fue uno de los primeros contactos activados en Washington tras el triunfo de Alberto Fernández. Claver respondió, pero en tanto representante personal de Trump en la asunción se permitió el desplante de irse antes de que comenzara en repudio a la presencia del ministro de Información de Venezuela, Jorge Rodríguez, y del expresidente de Ecuador Rafael Correa.

A fines de julio sorprendió al admitir durante una videoconferencia con el Consejo Chileno para las Relaciones Internacionales (CCRI) que, como representante ante el Fondo, intercedió a favor del stand by sin precedentes de 57.000 millones de dólares a la Argentina por orden de Trump “para ayudar a (Mauricio) Macri y evitar que el peronismo regresara a la Casa Rosada”, según dijo en una minuta difundida por Infobae.

Trump afirma que la norma no escrita que reserva la conducción del BID a un latinoamericano -equivalente a la que deja el FMI en manos de un europeo y el Banco Mundial en las de un estadounidense- es una antigüedad. Sin embargo, la región se ha beneficiado por una creciente corriente de inversiones chinas y teme que Estados Unidos condicione futuros créditos del BID a un apartamiento de Pekín.

Claver-Carone -respaldado por Brasil, Uruguay, Paraguay, Colombia, Ecuador y Honduras, entre otros- no oculta el punto. En una entrevista que concedió en junio a la agencia EFE, afirmó que “estamos en un momento en el cual queremos realinear las cadenas de abastecimiento que hemos visto durante décadas y que iban de este a oeste, realinearlas de norte a sur”. China es miembro extrarregional del BID, así como otros países de Asia y, especialmente, de Europa.

La elección del futuro titular debería producirse entre el 12 y 13 de septiembre, pero el canciller Felipe Solá señaló ayer en declaraciones a Radio con Vos que “estamos de acuerdo con otros países latinoamericanos en pedir un aplazamiento (…) porque no puede salir algo tan vital para nosotros de una reunión virtual”. El Gobierno mantiene la candidatura de Gustavo Béliz y espera, claro, que Joe Biden derrote a Trump.

Para bloquear a Claver-Carone, Argentina cuenta con el apoyo de México, Chile, Costa Rica, Nicaragua y, espera, de países europeos. La Unión Europea ya se expresó en ese sentido, pero se aguarda que los gobiernos con derecho a voto actúen en consecuencia.

Para eso necesita de una minoría de bloqueo del 25%. El país cuenta con el 11,35% de los votos, México con 7,3%, Chile 3,12 y Costa Rica y Nicaragua, 0,46% cada uno. Eso arroja 22,69%. El resto de los sufragios podrían aportarlos Italia (1,97%), España (1,96%), Alemania (1,9%) o Francia (1,9%), entre otros.

El BID debería ser una herramienta fundamental para una Argentina a la que, pese a haber refinanciado su deuda privada, le costará volver al mercado voluntario a tasas razonables.

No es seguro que sea posible bloquear la pretensión de Washington, pero las cosas podrían complicarse más si Trump ganara las elecciones del 3 de noviembre.

Estados Unidos es decisivo en el FMI y la Argentina deberá esforzarse en los próximos meses para poner el orden el stand by caído junto a una deuda de 44.000 millones de dólares. Cualquier tropiezo en esta puja podría costarle caro.

Fuente: ámbito.com

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