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La grieta de los museos

Contestar la pregunta “¿Qué es un museo?” puede parecer sencillo para cualquiera que haya visitado uno, pero ha provocado un furor en el Consejo Internacional de Museos, una organización sin fines de lucro radicada en París que busca representar los intereses de los museos en todo el mundo.

En los últimos meses, muchas de las personas que trabajaban en el comité para revisar la definición de la organización sobre lo que es un museo han renunciado, y hubo acusaciones de “juegos políticos sucios”. El presidente del consejo también ha abandonado su puesto.

Para algunos, estos desacuerdos reflejan una grieta más amplia en el mundo de los museos, sobre si estas instituciones deberían ser sitios para exhibir e investigar artefactos, o lugares para involucrarse activamente en asuntos sociales y políticos.

“Es fácil caracterizar esto como un furor enorme sobre el concepto de definiciones de museo”, dijo Rick West, presidente del Autry National Center of the American West, en una entrevista telefónica. “Pero eso sería un error. Lo que en verdad refleja es una serie de cambios fundamentales, que están transformando los cimientos sobre los cuales se apoyan los museos.” West, que abandonó el comité en junio, dijo que la verdadera pregunta es si los museos deberían ser “casas de colección y bellas estaciones de paso de un recorrido turístico”, o involucrarse con una sociedad más amplia.

La disputa se retrotrae al 2016, cuando el consejo estableció un comité para considerar si la definición de museo debía cambiar. La definición, que había sufrido escasas modificaciones desde los años 70, era directa: los museos son organizaciones sin fines de lucro “al servicio de la sociedad”. Exhiben “el legado tangible e intangible de la humanidad y de su ambiente para cumplir propósitos educativos, para el estudio y el disfrute”.

La definición es usada por organizaciones como UNESCO, la organización cultural de Naciones Unidas, y por algunos gobiernos.

El comité pasó meses hablándole a más o menos 900 de los miembros del consejo, que cuenta con aproximadamente 40 mil miembros, dijo en una entrevista telefónica Jette Sandahl, directora de un museo en Dinamarca, y líder del comité. Un llamado a propuestas tuvo como consecuencia 269 definiciones sugeridas, dijo, y era claro que muchos museos querían una actualización.

Había una “tendencia muy fuerte a involucrarse con las preocupaciones urgentes y globales de la actualidad”, como asuntos del medio ambiente y de la desigualdad racial, dijo Sandahl. “Están los temas que debemos abordar si queremos seguir siendo relevantes”.

Los museos son organizaciones sin fines de lucro “al servicio de la sociedad”. Exhiben “el legado tangible e intangible de la humanidad y de su ambiente para cumplir propósitos educativos, para el estudio y el disfrute”.

La definición de «museo» desde los años 70.

El grupo entregó cinco propuestas al board ejecutivo de la organización, que luego pasó a elegir una para discutir con sus miembros. Tenía 99 palabras de extensión, en dos párrafos.

“Los museos son espacios democratizantes, inclusivos y polifónicos para el diálogo crítico sobre los pasados y los futuros”, decía, añadiendo que los museos trabajan “con y para diversas comunidades”, y buscan “contribuir a la dignidad humana y a la justicia social, a la igualdad global y al bienestar del planeta”.

La propuesta no cayó bien en algunos países, notablemente en Francia.

En junio del año pasado, François Mairesse , un profesor de museología en la Sorbonne en París, renunció al comité. “Esta no es una definición, sino una declaración de valores a la moda”, le dijo a The Art Newspaper. Juliette Raoul-Duval, presidente de la rama francesa del consejo, dijo que la definición era un manifiesto “ideológico”, añadió el artículo.

Mairesse dijo en una entrevista telefónica que no objetaba los valores de la definición propuesta. Pero dijo que sentía que su lugar era la declaraciónde la misión. “Uno no podría encontrar esto en un diccionario”, dijo. “No explica lo que hacen los museos”.

Cuando Israel e Irán estuvieron de acuerdo en la postergación, hubo aplausos. “Fue un momento muy conmovedor”, dijo en una entrevista telefónica Klaus Staubermann, jefe de la rama alemana de ICOM (Consejo Internacional de Museos), añadiendo que era la primera vez que Irán e Israel habían estado de acuerdo en algo en ICOM.

Sandahl, líder del comité, dijo que había hablado a los patrocinadores estatales y privados, que dijeron pondrían más dinero bajo la nueva definición, porque explicaba claramente el rol social de los museos.

Pero Staubermann dijo que sus miembros en Alemania estaban preocupados por la definición, algunos temiendo que afectara su financiación si no mostraban que estaban trabajando en la dirección del cambio global o de los valores mencionados.

En enero se formó un nuevo comité para intentar crear una definición que todos pudieran aceptar, pero no llegó muy lejos. Dos meses después, la rama francesa de ICOM convocó a una reunión llamada “¿Qué definición necesitan los museos?”, en donde se repitieron muchas de las objeciones anteriores, especialmente de países europeos.

Burcak Madran, representante de Turquía, dijo en la reunión que los términos políticos de la definición propuesta podrían causar problemas en los países autoritarios, y que el término “espacios polifónicos” era un problema.

“Hace cinco años abrí un museo muy polifónico con turcos, armenios, kurdos y griego en el mismo lugar”, dijo ella. “Tres meses después, el museo estaba cerrado”.

Sandahl dijo que entendía algunas de las objeciones, pero sentía que podrían haber sido tratadas para editar la definición propuesta. Durante gran parte de este año, presidió el nuevo comité, pero sentía que su trabajo estaba impedido. Renunció en junio.

“Perdí esperanzas de que el proceso pudiera llegar a buen puerto”, dijo.

Su renuncia fue seguida de la renuncia de otras tres personas del comité, como también de otros, incluyendo el presidente del consejo, Suay Aksoy, académica turca.

George Abungu, ex director del Museo Nacional de Kenia, que estaba entre los que habían renunciado al comité, dijo en una entrevista telefónica que la definición propuesta tenía amplio apoyo en los museos de África, que durante décadas han venido trabajando en temas de derechos humanos.

Dijo que había dado un paso al costado tras darse cuenta que la definición “no era conveniente para los occidentales que quieren continuar viviendo como en el pasado, como en el siglo XIX”.

El consejo parece estar lidiando ahora con las deserciones.

Fuente: © The New York Times LONDRES

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