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El barbijo debe cuidarse como una prenda de ropa interior

WASHINGTON.- Ahora que la mayoría de los gobiernos y empresas ordenan cubrirse la cara para prevenir los contagios de coronavirus, y que la evidencia científica confirma su utilidad, los barbijos se han convertido en un artículo de primera necesidad.

Ya desde hace meses puede adquirirse por internet una amplia gama de barbijos de todos los estilos y formatos, así como máscaras y otros tipos de tapabocas reutilizables.

Como dependemos cada vez más de su uso, hay preguntas que surgen espontáneamente: ¿Cómo cuido el barbijo para que dure y siga siendo efectivo?

Entrevistamos a tres expertos médicos para saber cómo hay que usar, desinfectar y guardar los barbijos, máscaras y tapabocas.

«Usar un barbijo repetidamente sin higienizarlo es lo mismo restregar la cara contra todas las cosas sucias que hay en la calle a la vez», dice Jade Flinn, docente de enfermería de la Unidad de Biocontención de la Escuela de Medicina John Hopkins.

¿Cuáles son las recomendaciones generales para un buen cuidado e higiene de los barbijos?

Los de tela, que son los más populares, deben ser lavados sin excepción todos los días, y en eso coinciden los tres expertos consultados.

«Es como una prenda de ropa interior que uno se cambia todos los días», dice Flinn. Y agrega: «Si uno piensa en toda la humedad y las bacterias que se van juntando en el propio barbijo, al día siguiente no va a querer ponerse la misma máscara sin haberla lavado.»

«Usamos el barbijo todo el día, y es un objeto expuesto, que se ensucia», dice Michael Knight, profesor adjunto de la carrera de Medicina de la Universidad George Washington. «Al hablar expulsamos saliva que termina en el barbijo, y en verano es peor, porque se agrega el sudor de la cara.»

En un mundo perfecto, y no en nuestra realidad pandémica donde escasean los equipos de protección, los elementos para cubrir la cara diseñados para ser usados una sola vez, como los barbijos quirúrgicos o las máscaras N95, también deberían ser recambiados, agrega Knight.

A diferencia de los barbijos de tela, esas máscaras médicas tienen otro problema: no pueden ser desinfectadas con un lavado casero estándar, dice Ellizabeth Mullans, dermatóloga de la ciudad de Houston.

«En los hospitales los desinfectan, pero una persona en su casa no puede llevar a cabo una sanitización eficiente de esos equipos.»

Si no puedo lavar mi barbijo quirúrgico o mi máscara N95, ¿cómo hago para volver a usarlos?

Dada la escasez de dichas máscaras de un solo uso, no es infrecuente que los trabajadores de la salud las terminen usando más de una vez.

Para prolongar la efectividad de la máscara y disminuir las chances de que quede expuesta a más agentes contaminantes, Knight recomienda guardarlas en una bolsa de papel nueva o en una bolsa plástica hermética.

«Pero no hay que olvidar que el exterior también está contaminado, así que hay que lavarse las manos después de tocarlo.»

¿Qué hago se si moja con sudor?

Además de saliva, los tapabocas de tela y los barbijos quirúrgicos también juntan sudor. Y un barbijo húmedo, dice Knight, es un barbijo defectuoso.

«Lo ideal es que el aire pase a través de la máscara, porque no se ajusta herméticamente sobre la cara como una N95», señala. «Si la máscara está saturada de fluidos, esa humedad se impregna en la tela y a su vez no deja salir el aire.»

Por el contrario, la mayor parte del aire empezará a salir por los costados, entre el barbijo y la cara.

«Y entonces deja de cumplir su propósito, porque atrapa menos aire y deja de ser tan efectivo.»

¿Cómo se lava un barbijo de tela?

El método más ampliamente recomendado, el mismo que proponen los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades de Estados Unidos (CDC), es muy simple: meterlo en el lavarropas con el resto de la ropa sucia.

En línea con la recomendación de los CDC, los tres expertos consultados agregan que es preferible que ese lavado sea con agua templada o caliente. Algunos modelos más modernos de lavarropas también vienen con un ciclo de lavado desinfectante.

El jabón de lavado común es un agente de limpieza muy efectivo, pero la dermatóloga Mullans señala que algunos jabones dejan residuos en la tela, que puede hacer que algunas personas experimentan alguna reacción alérgica en la cara, al usar el barbijo. Para las personas con piel facial sensible o irritable, más propensas a desarrollar «maskné», como llaman al acné causado por el uso de barbijo, Mullans sugiere usar algún jabón de lavar hipoalergénico y sin fragancia.

Los barbijos y tapabocas también pueden ser lavados perfectamente a mano. Los DCD recomiendan el uso de lavandina diluida en agua fría o templada, y dejar en remojo el barbijo durante cinco minutos. A continuación, enjuagar bien con agua fría o templada.

Según los expertos, otra forma de lavarlo a mano es con jabón para la ropa y agua tibia o caliente.

Pero Knight recalca que siempre es mejor usar el lavarropas.

«El problema es que no hay una regla única y clara», señala, y remarca la ausencia de estudios a gran escala sobre los mejores métodos de lavado para desinfectar máscaras y barbijos.

Después de lavarlo, lo mejor es el secarropa a máxima temperatura. «Sabemos que a los virus y las bacterias no les gusta el calor extremo», dice Flinn. A falta de secarropa, los barbijos pueden escurrirse y secarse con secador de pelo.

¿La luz del sol puede desinfectar un barbijo?

La idea de dejar los barbijos al sol tomó cierto impulso cuando algunos resultados de laboratorio impulsados por la Casa Blanca en abril dejaron entrever que el calor y la luz del sol podían retardar el virus. El presidente Trump se hizo eco de eso hallazgos. Para entonces, además, algunos hospitales habían empezado a usar luz artificial ultravioleta para desinfectar las máscaras N95.

Según Knight, sin embargo, la luz natural del sol podría no ser suficiente para desinfectar a fondo un barbijo.

«Veo gente que pone un rato el barbijo al sol pensando que alcanza para desinfectarlo», dice Knight. «Es cierto que la radiación ultravioleta viene del sol, pero la luz solar no contiene suficiente cantidad como para poder asegurar que un barbijo haya quedado desinfectado».

De hecho, en el caso de los barbijos quirúrgicos o máscaras N95, la luz solar puede ser incluso perjudicial, señala Flinn.

«Sabemos que la luz del sol directa puede degradar algunos de los componentes plásticos, incluso la espuma de relleno de algunos barbijos quirúrgicos.»

De hecho, los envoltorios de varios barbijos quirúrgicos vendidos en Estados Unidos incluyen la siguiente advertencia: «No almacenar al sol. Los filtros de la máscara pueden degradarse por exposición prolongada a la luz solar.»

¿Cuál es la mejor manera de guardar el barbijo?

Flinn recomienda encarecidamente no dejar el barbijo expuesto en lugares donde pueda contaminarse, y evitar dejar objetos contaminantes cerca.

O sea que el barbijo no debería quedar colgando del espejo retrovisor del auto, por ejemplo. «Si al meterme al auto me sacó el barbijo, lo cuelgo del retrovisor, y pongo el aire acondicionado a todo lo que da, ese aire que circula adentro del coche, ¿adivinen qué es?».

Las mismas precauciones hay que tomar cuando nos sacamos el barbijo un momento al aire libre.

«Hay que pensar que el exterior puede estar contaminado», dice Knight. «Lo mejor es retirar las bandas de las orejas y doblar el barbijo hacia adentro, con las partes interiores en contacto entre ellas.»

Knight enfatiza la importancia de lavarse o desinfectarse las manos inmediatamente después de manipular el barbijo.

«Si cubrimos el exterior de un barbijo con carbonilla o alguna sustancia que manche, al final del día tendríamos los dedos todos tiznados, pero como los virus no se ven, nos olvidamos que están.»

¿Cómo sé si ya es momento de descartar un barbijo de un solo uso?

Primero hay que revisarlo bien, dice Knight, y fijarse su estado. Si está muy manchado o tiene olor, no debería seguir usándose.

Flinn dice que también es importante la calidad del barbijo. «Lo que notamos en algunos barbijos quirúrgicos y máscaras N95 es que las tiras para las orejas se empiezan a deteriorar rápidamente, y la mascara pierde ese buen ajuste que la caracteriza», dice Flinn. «En determinado momento, se nota que la tela misma empieza a abrirse». Y eso significa que es hora de cambiarla.

The Washington Post

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