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Qué espera Rodríguez Larreta de Alberto Fernández?


La alianza estratégica que 
Alberto Fernández Horacio Rodríguez Larreta firmaron para hacer frente al coronavirus ya dio lugar a los primeros puntos de contacto para la pospandemia. Aun cuando cotidianamente aparecen rispideces y desencuentros con funcionarios nacionales, en la Ciudad tienen la convicción de que hay que jugar «a que le vaya bien a todos», y eso correrá también en el plano económico.

Rodríguez Larreta ya le transmitió a los ministros del Interior, Eduardo «Wado» De Pedro, y de Hacienda, Martín Guzmán, cuáles son los proyectos económicos que quiere para la Ciudad en coordinación con Nación cuando termine la pandemia. Y en la Casa Rosada ya volcaron esas demandas al papel, en el marco del compendio de medidas de reactivación económica, que tendrá un capítulo en incentivos por regiones del país.

La Ciudad integra con el conurbano la región «AMBA» pero forma parte de un paquete de medidas que, al menos en su declamación, apunta a la «federalización» y a desconcentrar económicamente el país. O, como le gusta decir al Presidente, a beneficiar al interior más postergado por sobre «el puerto de Buenos Aires».

Así y todo, Presidencia tomó nota de los pedidos del jefe de gobierno porteño y ya los incorporó a su cuadernillo de medidas, que todavía requieren validación. En la Casa Rosada aseguran que las famosas «60 medidas» ya están listas, y que solo falta que el Presidente les dé su bendición final y decida cuándo y cómo comunicarlas.

Los pedidos

Los pedidos de Rodríguez Larreta a la Casa Rosada fueron cinco y están vinculados con beneficios impositivos y comerciales puntuales, la industria de la construcción y la promoción de la economía del conocimiento.

Como primer punto, Rodríguez Larreta aspira a establecer una zona franca para la libre importación y exportación de servicios, probablemente en la Villa Olímpica del sur de la Ciudad. «Hoy el comercio exterior de servicios está en pleno crecimiento», dicen en La Ciudad. El jefe de gobierno porteño tiene mucho interés en promover la economía del conocimiento en la Ciudad, por eso como segundo punto planteó la necesidad de reformular el distrito tecnológico para adaptarlo a la nueva legislación.

Otra de las iniciativas de la Ciudad apunta a otorgar beneficios impositivos a empresas industriales que se radiquen cerca de barrios vulnerables, beneficios serían proporcionales al nivel de inversión y empleo que generen. Además, el gobierno porteño pretende establecer con Nación un ordenamiento de los terrenos fiscales que tienen una y otra jurisdicción y aspira a destinar esas tierras públicas para impulsar la industria de la construcción de viviendas, además de fomentar créditos hipotecarios.

Rodríguez Larreta, por último, quiere promocionar el turismo y en particular, ofrecer incentivos para la construcción de hotelería en la Ciudad. «Estamos dispuestos a seguir trabajando. Nosotros queremos que al país le vaya bien porque así nos irá bien a todos, no jugamos a que el Gobierno le vaya mal. Después, en las urnas, veremos», dijo a LA NACION un importante funcionario de la Ciudad que sigue de cerca las conversaciones con el Gobierno.

Dinámica

La Ciudad mostró predisposición para el plan pospandemia aún cuando sabe que parte de la hoja de ruta del Gobierno contempla reducir la coparticipación a la Ciudad. «Sabemos que tarde o temprano va a pasar. Cuando llegue, le daremos batalla», reflexionó un colaborador cercano a Rodríguez Larreta.

La relación entre Ciudad y Nación ingresó en una dinámica que para las dos partes ya es conocida. Entre un anuncio y otro de prórroga del aislamiento siempre aparecen diferencias o cortocircuitos entre funcionarios de ambas jurisdicciones. Pero a la hora de refrendar el trabajo coordinado y aprobar el trazo grueso de la estrategia para hacerle frente al coronavirus, Fernández y Rodríguez Larreta se ven cara a cara y priorizan su acuerdo de paz.

Pasó hace algunos días cuando Wado De Pedro salió a cruzar a la Ciudad por los operativos contra los manifestantes por la muerte de Santiago Maldonado. Cerca del ministro del Interior aseguran que las imágenes de las detenciones movieron una fibra sensible del funcionario, que espontáneamente decidió expresarse en Twitter, sin que hubiera una motivación política atrás. Que dentro de esa misma lógica fue que Cristina Kirchner decidió replicar su tuit. Pero que eso no implicó una ruptura con la Ciudad.

Los desencuentros se volvieron a evidenciar en las últimas horas, cuando el ministro de Educación, Nicolás Trotta, dijo que no avalaba abrir las escuelas para los chicos sin conectividad como había anunciado la Ciudad. «No les gusta que los corramos por izquierda», dijo un importante funcionario porteño molesto por la actitud del ministro y por las advertencias que lanzó Fernández por los operativos de seguridad para el banderazo del 17A. «Horacio está diciendo que no convoca a la marcha y el Presidente igual nos cruza», se quejó.

Los roces ponen a prueba la paciencia de Rodríguez Larreta, que camina la política en el terreno de la moderación y el diálogo. En definitiva, el éxito de la gestión redundará, a la larga, en un beneficio para las aspiraciones políticas que tiene el jefe de gobierno porteño.Por: Maia Jastreblansky/lanacion

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