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Tucumán. Insoportable contaminación del aire

A pesar que la quema de caña de azúcar y pastizales está prohibido y penalizado en Tucumán no hay causas judiciales donde haya una persona condenada por estas prácticas.

Por mes se labran muchas actas de infracción, pero luego cuando el delito está hecho un expediente en la justicia provincial se transforma en papel, y nada más que eso.

La ley 6253 prohíbe la quema de caña o pastizales, indicando que esta acción perjudica el suelo, la atmósfera, a la salud de las personas y también, genera un desequilibrio en el ecosistema. O sea, los daños son multilaterales y fácilmente mensurables.

El que tiene que frenar esta práctica es el gobierno de la provincia de Tucumán, que hoy está en manos de un sanitarista, Juan Manzur. Tiene la ley para utilizarla con la severidad necesaria. La policía y el área de medio ambiente deben abocarse decididamente al tema. Enamorarse del problema y solucionarlo definitivamente. Con una suficiente dotación de personas, que rastrillen toda la provincia en los meses complicados por el clima seco esto puede ser solucionado al cabo de unos años.

Luego de labrar actas y que estas lleguen a la justicia, seguirlo al expediente y buscar que el juez sobre el que cayó la responsabilidad de aplicar la ley lo haga con rapidez. Al tratarse de otro poder, siempre hay que ser prudentes y respetuosos de la división de poderes. Pero no llegar al punto que se deje que ahí muera el tema, porque se trata de daños a la salud de las personas y al medio ambiente. Motivos suficientes para ejercer todos los mecanismos necesarios para que se llegue a la sanción y condena.

Es real que este tema pasa por varias manos y que se diluye la responsabilidad, pero no debe seguir siendo así. Para lograr el progreso hay que sacrificarse, hay que hacer las cosas necesarias, sosteniendo el principio del progreso como horizonte.

Informar a la sociedad sobre las causas pendientes, los jueces que tienen esas causas y presionando con la opinión pública se debe avanzar en este tema, y no quedarse en que es difícil solucionarlo. Nada más falso que esta afirmación, que sólo esconde la falta de compromiso y voluntad. En la historia se solucionaron problemas más complejos que estos, siempre que hubo personas comprometidas con su tiempo y asumieron los desafíos como si fueran propios.

Tucumán debe ser una provincia libre de humo, con un aire limpio, sin la cantidad pavorosa de partículas nocivas para la salud que hay en estos meses. Este problema viene de arrastre, pero si pagar los impuestos para tener Estado significa resignarse a que nada cambie estamos equivocados. Eso es no entender la historia.

De Nuestra Redacción

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