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Juntos por el Cambio avala la protesta, pero otra vez se diferencian duros y moderado

Algunos dirigentes convocan por redes e irán hoy lunes al Obelisco. Otros acompañan con perfil más bajo. La postura de cada uno.

Algunos impulsan la protesta en las redes sociales y van a participar de manera presencial. Otros la apoyan, pero no irán. Habrá algunos que saldrán a mostrarse a la calle sin ir al Obelisco, otros que únicamente se subirán de manera virtual y los que buscan hacer equilibrio o en privado directamente la rechazan. La convocatoria a la marcha del 17A contra el Gobierno genera distintas posiciones en Juntos por el Cambio, entre el intento de capitalizar el hastío creciente de un sector de la población por la cuarentena difusa y diferencias sobre hasta qué punto potenciar la tensión con el oficialismo en el momento crítico de la pandemia.

Como en otras marchas contra Alberto Fernández y antes de diciembre en apoyo a Mauricio Macri, los referentes de Cambiemos atribuyen el llamado a militantes en las redes sociales por fuera de las estructuras partidarias -luego se subían, si eran masivas-, aunque en este caso un sector fue más explícito en la previa.

“Diría que el 99% de adherentes al PRO sienten que deben estar allí con su bandera, en su auto, cuidándose”, aseguró Patricia Bullrich -titular de ese partido-, aunque la consideró una “marcha ciudadana”. La cara visible fue Luis Brandoni, con un video que circuló por las redes, y al rechazo a la reforma judicial se agregaron como consignas los pedidos de apertura de actividades económicas y reclamos contra la inseguridad. Aunque este fin de semana el actor, militante radical, buscó tomar algo de distancia.

Cientos de personas fueron el 1 de agosto al Obelisco para oponerse a la reforma judicial. Foto Juano Tesone.

“Que haya una manifestación ciudadana en el marco de respeto a las restricciones habla de la necesidad de tener una Justicia independiente, seguridad y trabajo. Habla de una situación de cinco meses de inactividad que está dejando a las familias argentinas en una situación de pobreza y problemas de otro tipo, como la salud mental”, dijo Bullrich a Clarín.

Macri, quien sigue en Europa con su mujer e hija, se subió a la protesta del 9 de Julio, con una foto de personas con banderas argentinas en su cuenta de Twitter. En la última reunión por zoom de la mesa nacional de Juntos por el Cambio, el ex presidente habló en tono crítico de lo que llamó el “modelo de cuarentena sin salida”.

Horacio Rodríguez Larreta, en tanto, salió a remarcar el carácter de las convocatorias “a título personal” y no de Juntos por el Cambio. “Hay que entender a todos, a los que hacen cuarentena y a los que ya no pueden más. Hay gente que está harta, pero nosotros no fomentamos la marcha”, matizó ante este diario un alto funcionario del Gobierno porteño, preocupado por el eventual impacto en los casos de coronavirus: “La aglomeración siempre genera un riesgo sanitario”. Alberto Fernández había advertido por ese punto. También el ministro Ginés González García. El jefe de Gobierno hace equilibrio en medio de esa tensión.

El banderazo opositor en el Obelisco en otra fecha patria: el 9 de Julio. Foto Andrés D’Elia.

Diego Santilli, responsable de la seguridad, aseguró que habrá controles y que la Policía intervendrá ante desbordes. En la sede de Uspallata rechazaron las críticas de Eduardo De Pedro y Cristina Kirchner por la represión en la marcha por Santiago Maldonado: “Actuamos siempre. Metimos presos a los 13 anarquistas y a los que agredieron a los periodistas de C5N”. Ante el reclamo del Presidente, más allá de eventuales incidentes, por parte de la Ciudad no habrá freno a la protesta sino un pedido de mantener los cuidados para minimizar los riesgos.

“Apoyo la manifestación, pero no voy a participar”, sostuvo Alfredo Cornejo, titular de la UCR. Otros radicales no la avalaron. “No es momento de andar haciendo marchas”, cuestionó en privado uno de los tres gobernadores que tiene el partido. “Estamos atravesando un momento en que el pueblo tiene que ser un solo equipo”, había dicho Gerardo Morales hace unos días, cuando tomó distancia de Macri. Desde el PRO, Federico Pinedo también se despegó de la protesta.

Las posiciones funcionaron en parte como un nuevo capítulo de las distintas orientaciones del espacio opositor, con la puja entre intransigentes y moderados. En línea con Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal avisó que no asistirá aunque dejó trascender que “la sociedad tiene derecho a expresarse” con los cuidados necesarios. Emilio Monzó y Rogelio Frigerio fueron más allá y consideraron «un error politizar la marcha» en el marco de la pandemia. «La gente siempre tiene derecho a expresase, pero no vamos a participar ni alentar movilizaciones en cuarentena», aseguró Sebastián García de Luca.

Hay que manifestarse de manera pacífica, garantizando la distancia”, sugirió Elisa Carrió al diario La Nación. Algunos diputados de la Coalición Cívica irán, sueltos, a la concentración en el Obelisco. Desde el ala dura insistieron en cuestionar a Rodríguez Larreta por no diferenciarse más de la estrategia de Alberto Fernández con las medidas de aislamiento, y atribuyeron la postura más conciliadora de los mandatarios a las negociaciones por la deuda de las provincias con el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSeS en el marco del Pacto Fiscal, con vencimientos que deberían descontarse de la coparticipación aunque el Presidente prometió postergar. En total son unos $25 mil millones, contando distritos en poder del peronismo y de Juntos por el Cambio, todos menos Córdoba, Santa Fe, San Luis y La Pampa./Clarin

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