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sólo 14,31% de casos positivos son personas mayores de 60 años

Sin embargo y a pesar de «los cuidados adecuados que está tomando esa población», el 81,31% de las personas fallecidas son mayores de 60 años.

Desde el inicio de la pandemia unas 45.943 personas mayores de 60 años fueron diagnosticadas con coronavirus en Argentina, cifra que representa sólo el 14,31 por ciento del acumulado de casos positivos, lo que según especialistas demuestra la «correcta percepción del riesgo de esta enfermedad y los cuidados adecuados que está tomando esa población».

«No existe ninguna causa orgánica que explique por qué hay menor cantidad de casos de personas mayores de 60 años que de jóvenes, esto se vincula sencillamente con que circulan mucho menos y tienen muchos más cuidados», indicó hoy a Télam el médico infectólogo Martín Hojman.

El especialista señaló que «este porcentaje, a la vez, refleja la estadística de casos notificados. Puede ser que sobre el total de casos el porcentaje sea menor porque muchos jóvenes son asintomáticos, mientras que a medida que avanza la edad es más posible presentar síntomas».

Según la información de la Sala de Situación del Ministerio de Salud, de los 320.884 casos confirmados de Covid-19, 21.696 corresponden a personas entre 60 y 69 años; 11.901 a adultos y adultas entre 70 y 79, y 12.346 a personas mayores de 80 años.

A la vez, como se sabe desde que comenzó la pandemia, el coronavirus produce infecciones mucho más graves en personas mayores que en jóvenes: dentro de las personas fallecidas en el país por este virus, que hasta anoche ascendían a 6.517, el 81,31 por ciento son mayores de 60.

Estos números arrojan una realidad que las personas mayores conocen: el 10,68 por ciento de los que tienen más de 60 años que se infectan con coronavirus fallece.

En este sentido, el investigador de Conicet y exdecano de la Facultad de Ciencias Exactas, Jorge Aliaga, estimó que en Argentina ya fallecieron 11 de cada 10.000 mayores de 70 años y 33 de cada 10.000 mayores de 90.

Sin embargo, al menos en la Ciudad de Buenos Aires este cuidado no implicó que se queden en sus casas desde hace cinco meses. Según un estudio realizado en mayo por la Cátedra de Psicología de la Tercera Edad y Vejez de la Facultad de Psicología de la UBA, el 85,5 por ciento de las personas mayores había salido al menos una vez durante los dos primeros meses de aislamiento, aunque es probable que hoy el porcentaje sea mayor.

Entre las causas por las cuales salieron, la muestra -que incluyó a 812 personas mayores de 60 años residentes porteños-, señaló que el 70% expresó haber ido a comprar, el 48,2% para ir al banco y el 26,2% para atenderse por salud (incluye vacunación).

«Si bien la mayoría expresó una frecuencia muy baja (una vez por semana o cada quince días), esto nos muestra que no es tan fácil no salir de la casa, porque aunque se generen redes de apoyo no es tan sencillo delegar o bien porque hay cuestiones de salud que son intransferibles», explicó a Télam el psicogerontólogo Ricardo Iacub, profesor de la la Cátedra que llevó adelante el estudio.

«Es un grupo que naturalmente circula menos porque muchos de ellos y ellas viven de su jubilación y no tienen la obligación de salir a buscarse el mango como le sucede a los adultos y adultas jóvenes; no obstante, hay personas sobre todo en la franja de 60 a 70 que también trabajan, o sea que aunque salgan, evidentemente tienen mayores cuidados», añadió.

En una segunda parte de ese estudio, realizado en los meses posteriores y que apunta a evaluar aspectos cualitativos de los efectos del aislamiento sobre personas mayores a partir de 50 entrevistas, Iacub señaló que «existe ahora una mayor percepción de la vulnerabilidad que se expresa en frases como ‘las balas pegan cerca'».

Iacub, quien también es subgerente de Desarrollo y Cuidado Psicosocial de PAMI, describió que «esta sensación de temor está más presente en el grupo más joven, de 60 a 70, que en los mayores de 80 que, en algún punto, expresan que ‘ya tienen su vida hecha'».

«También detectamos en esta segunda parte del estudio que aparecieron categorías como incertidumbre, definida como la ‘imposibilidad de proyectar nada’ y asociada a la idea de que ‘les están robando el tiempo'», describió el especialista.

Por su parte, la médica gerontóloga Lía Daichman, presidenta del Centro Internacional de Longevidad (ILC), coincidió en la capacidad de cuidarse de las personas mayores. «Es algo que defendimos desde el principio, no se los puede obligar a quedarse en sus casas, saben cómo cuidarse, saben que están en riesgo y son mucho más responsables que las personas jóvenes que se ponen a charlar en las esquinas o usan mal los barbijos», sostuvo.

No obstante, la especialista alertó sobre dos situaciones: «Por un lado, han dejado de consultar por sus otras patologías, por lo que tenemos casos graves que no son de Covid-19, pero que llegan a estados críticos que son producto de la situación que genera la pandemia».

«Y por el otro la menor circulación y socialización hizo que muchos casos se agraven. Por ejemplo, que presenten caídas porque caminan poco, que se intensifique un deterioro cognitivo, es decir, hubo una afectación de la autonomía», detalló.

Tanto Iacub como Daichman mencionaron el delicado equilibrio en el vínculo familiar: «Se ve una sobreprotección de los hijos e hijas, que es entendible, pero que hay que ver hasta dónde es bueno y si no termina siendo contraproducente», concluyó Daichman.

Fuente: Télam

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