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Se multiplican los reclamos de pasajeros que no pudieron viajar

Muchas personas nunca recibieron el reintegro del dinero de paquetes que habían contratado antes del aislamiento. Aerolíneas, hoteles y agencias de turismo están en el ojo de la tormenta.

Los primeros reclamos comenzaron a fines de marzo, cuando varios pasajeros que habían contratado servicios turísticos en diferentes agencias online o en forma directa con alguna aerolínea u hotel y les fue cancelado su viaje por la pandemia, empezaron a pedir el reembolso del dinero o, en su defecto, que le dejasen abierto su pasaje aéreo.

En muchos casos, la respuesta fue positiva. A gran parte de esos frustrados viajeros se les devolvió el efectivo o se les reprogramó su vuelo para cuando se vuelva a la normalidad. No obstante, un porcentaje de esas personas no tuvo la misma suerte y han tenido que acudir a abogados especialistas en leyes comerciales para que los asistan. Hay estudios que ya tienen iniciados unos setenta reclamos contra diferentes empresas turísticas.

Para graficar el momento de conflictividad, una fuente del sector ejemplifica: «en épocas normales, una empresa como Despegar puede tener 150 reclamos de distintos tipos por mes. Hoy fácilmente llega a los 350».

«Aquel que compró directamente con una aerolínea puede hacer el reclamo más fácil pero al que contrató con un intermediario se le puede complicar más. En muchos casos, las agencias devuelven lo que le corresponde a ellas por el servicio de gestión pero no se hacen cargo del valor del aéreo o la estadía hotelera», explica Agustín Kloster, asociado del estudio jurídico Wallace-Mac Donell, que lleva adelante unos treinta reclamos de este tipo.

El abogado explica que tienen diferentes tipos de demandas aunque destaca una que llama la atención: «Un pasajero había sacado un ticket en Iberia con sus millas. Cuando hizo el reclamo de devolución porque no pudo viajar por el aislamiento, le dijeron que le abrían el pasaje por tres meses. Pero como la pandemia continúa y sigue sin haber vuelos, finalmente perdió el pasaje. Esa persona iniciará un juicio a la línea aérea. Yo digo que en todos estos casos, tiene que privar el sentido común».

Varios reclamos son de personas que pagaron el servicio con dólar billete pero cuando se hizo la devolución a su cuenta bancaria se le pesificó automáticamente al valor oficial, lo que también generó un perjuicio económico.

Muchos de estos conflictos se terminan arreglando en audiencias de conciliación con las empresas, aunque si las compañía se mantienen en una actitud intransigente puede desembocar en juicios que duran entre dos y siete años.

«Nuestras demandas alcanzan los USD1.000 promedio. Yo recomiendo que por un pedido menor a los USD500 no se justifica iniciar una acción judicial. El consumidor sufre el desgaste lógico del proceso, tiene que pagar tasas judiciales y hasta existe la posibilidad de que pierda el juicio y tenga que asumir las costas», alerta Kloster.

Otro dato de la realidad es que los pasajeros que hoy están reclamando saben que si eventualmente ganan el juicio, la mayoría de las empresas no tendrán el respaldo financiero para hacer frente al compromiso. A nivel mundial, muchas aerolíneas y hoteles están en situaciones críticas y en el ámbito local hay más de 5.000 agencias de viaje que corren peligro de quebrar en poco tiempo.

Fuente: Bae Negocios

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