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Claves del asesinato al productor rural

Cuando quedan horas para que se cumpla la primera semana del crimen del productor asesinado, surgieron nuevos detalles en la causa. Se cree que la víctima, Antonio Acosta, fue quien realizó los disparos que acabaron con la vida de uno de los asaltantes que lo atacó. Allegados al ladrón abatido, como venganza contra los secuaces que lo abandonaran, habrían aportado datos clave en la investigación. Esos son algunos de los elementos que surgieron en las últimas horas en el marco de la pesquisa.

1.- El violento tiroteo

El viernes a la madrugada, al menos cinco personas ingresaron violentamente al domicilio de “Tono” Acosta, ubicado en el paraje San Antonio, de Villa Leales. El dueño de casa, su esposa María Leal y su hijo Marcelo, se encontraban durmiendo. Se despertaron abruptamente y se produjo un tiroteo en medio de la oscuridad. El productor recibió dos balazos mortales, y Marcelo “Chupete” Cardozo, uno de los integrantes de la banda, también resultó mortalmente herido.

En un principio no estaba en claro quién había sido el autor del disparo que acabó con la vida del asaltante. Se sospechaba que podría haber sido el hijo del “Tono” Acosta quien hirió a “Chupete”. Pero su madre desmintió esa posibilidad. “Es imposible que él haya hecho ese disparo: lo tenían en su pieza con una pistola en la cabeza”, explicó.

Con el correr de los días, la fiscala Adriana Giannoni fue recibiendo los primeros informes periciales. Entre otros detalles, habría establecido que “Tono” Acosta fue el autor del disparo. El hombre, según la hipótesis central, tenía el arma a su alcance y cuando escuchó los ruidos abrió fuego para proteger a su familia.

Luego, siempre de acuerdo con las versiones que manejan los investigadores, Marcelo Acosta tomó el revólver y realizó varios disparos contra el grupo, que huyó del lugar cuando se produjo el tiroteo. Escaparon a bordo de un VW Gol Trend blanco y de un Fiat Punto rojo. Ambos vehículos ya fueron secuestrados por la Policía y el último de ellos tenía destruida una de las ventanillas, posiblemente producto del disparo que recibió.

En la edición del domingo pasado de LA GACETA, Roberto Palomo, de Apronor, y Sebastián Murga, de la Sociedad Rural de Tucumán, habían advertido su preocupación al informar que cada vez eran más los productores que se estaban armando.

2- Una historia de traición

Los investigadores tuvieron inesperados aliados para esclarecer el crimen: los parientes y los allegados de “Chupete” Cardozo. Colaborar con la Policía fue su represalia contra “la traición” que, según creen, habría sufrido el delincuente abatido: entienden que murió porque lo abandonaron.

Según confiaron fuentes judiciales, “Chupete” no habría sido miembro estable de la banda, sino que lo convocaban en algunos atracos para que se desempeñara como “cabecita e’hierro”. En la jerga tumbera se llama así a la persona que no mide las consecuencias de sus actos. Cardozo tenía severos problemas de adicción, de acuerdo con lo que plantearon sus familiares. Los allegados informaron que había sido reclutado por un tal “El Negro” para que participara del asalto.

Los allegados del delincuente fallecido se mostraron molestos por la actitud que tuvieron los otros miembros de la banda. A su criterio, se marcharon del lugar sin siquiera constatar cuál era su estado de salud. Por ello tomaron dos caminos: por un lado, aportar datos a los policías; por el otro, vengar por mano propia la muerte de “Chupete”.

“Chupete” tenía 16 causas penales en su contra, la mayoría por robos. Integraba en los últimos tiempos un grupo que se dedicaba a utilizar inhibidores de alarmas para hurtar objetos de valor de vehículos estacionados en los centros de compras de San Miguel de Tucumán.

3- El supuesto delator

Entre los tres detenidos por el crimen del “Tono” Acosta, aparece el tal “Negro”, individualizado como el supuesto entregador. Se trata de un vecino de la víctima que, según los investigadores, podría haber sido la persona que le aportó los datos a la banda para que perpetraran el ataque.

Él quedó involucrado en el hecho porque la línea de teléfono rastreada estaba a su nombre. Cuando declaró en la Justicia negó todos los cargos en su contra y reconoció que el teléfono era utilizado por su esposa y que él no lo empleaba.

Defendido por Álvaro Zelarayán, sostuvo que no conocía a ninguno de los otros detenidos y que no tenía contacto con personas de la capital. El profesional presentó un escrito pidiendo que se citara a declarar a la pareja del joven para tratar de establecer quién pudo usar el aparato.

Ella, según los investigadores, podría haber prestado el celular a uno de los miembros del grupo, ya que estaba acostumbrada a viajar a la capital varios días a la semana.

4- Otros hechos

Personal de la división Homicidios, al mando de los comisarios Diego BernachiJuana Estequiño, secuestró el martes el Fiat Punto que puede ser clave para el avance de la investigación de este caso y de otro en los que podría haber participado la banda, también en la zona de Leales.

Un vehículo de esas características habría sido visto en otro ataque mortal. El 15 de octubre de 2019, Américo Ferreyra fue atacado en su casa de Río Colorado por una banda de asaltantes. El hombre, que se dedicaba a la compra y venta de maquinarias agrícolas, fue ultimado de un balazo cuando intentó resistirse al robo.

Dos semanas después, una banda que también se movilizaba en un auto rojo, irrumpió en un campo de Santa Rosa de Leales. En esa oportunidad se llevaron una caja fuerte con dinero y se tirotearon con policías que intentaron atraparlos.

Fuente: lagaceta.com.ar

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