Categorías
Noticias

Cómo debe ser la restricción para circular de noche según los expertos

El toque de queda sanitario, que se empezará a aplicar desde este viernes y apunta a restringir la circulación entre las 23 y las 6 en todo el país, afectará a bares y restaurantes. Los infectólogos consultados por Clarín explican que la circulación de gente en este tipo de espacios puede implicar un riesgo en relación al contagio de coronavirus, siempre que no se cumpla con el distanciamiento y el uso de barbijo. Dicen que algunos hábitos preventivos se relajaron, especialmente entre los jóvenes y en vacaciones, y que faltan controles. Además, señalan que la nueva medida podría frenar el avance de los casos, si se sostiene por entre 10 días y tres semanas.

“Los bares y restaurantes fueron de los primeros lugares en cerrar y abrieron hace poco. Tiene que ver con que hay mucha circulación y, por esto, es un espacio potencialmente riesgoso”, advierte Lautaro de Vedia, ex presidente de la Sociedad Argentina de Infectología y jefe de la división de Asistencia Especial de la Terapia Intensiva del Hospital Muñiz.

Dice que los protocolos ayudan y reducen las posibilidades de contagio, pero que la gente no siempre los cumple. “Estamos viendo que los jóvenes no se cuidan como antes. Se entiende que vienen de un año de encierro. El tema es que la pandemia no terminó”, suma De Vedia.

Habla de no respetar el distanciamiento, de no usar el barbijo y de extender la sobremesa.

En lo que a los locales gastronómicos respecta, pide que haya distancia entre las mesas y que si se prende el aire acondicionado dentro del lugar no se cierren las ventanas.

Asegura que el panorama hoy es delicado y toma el ejemplo de la Ciudad de Buenos Aires: “En el peor momento de la pandemia, teníamos cerca de 1.500 casos diarios. Hoy estamos, de nuevo, en esa cifra”.

En tanto, aclara que la concentración de gente no se da solo en los bares y que tampoco es que el aumento exponencial de casos está asociado a esto. “Tuvimos un velorio multitudinario, manifestaciones masivas, el tema es que llegamos a un número muy alto de casos que ahora hay que frenar”, suma y se lamenta por el impacto que pueda tener la medida entre los gastronómicos.

Por último, sostiene que la clave es que el toque de queda sanitario sea estricto y muy breve. “Lo ideal sería que no se extienda por más de dos o tres semanas”, aporta.

Eduardo López, infectólogo del Hospital Ricardo Gutiérrez, dice que no en todos lados se cumple con el distanciamiento social y el uso de barbijo. “Hay personas que utilizan el tapabocas por el mentón o con la nariz afuera. Eso no sirve. Creo que, independientemente del horario en el que funcionen bares y restaurantes, es importante que se sigan los protocolos”, explica.

“Hay muchos lugares que respetan todo y un grupo que no. La distancia entre las mesas es clave. El riesgo de transmisión sigue estando si no se sigue con las medidas que ya conocemos”, resalta.

Señala que tampoco hay demasiados controles y que el incumplimiento afecta a los dueños de los bares y restaurantes y también a los clientes. “Sería bueno que se le llame la atención a la persona que no cumple. Vemos mucho gente sentada en las mesas de afuera sin distancia ni barbijo por horas. Es cierto que es mejor estar al aire libre, pero solo con eso no evitamos el contagio”, remarca.

Coincide en que la situación más compleja se está dando entre los adolescentes y adultos jóvenes y apela a la “responsabilidad ciudadana”. “Los casos van a continuar, aunque con restricciones durante 10 días podemos lograr que el número se mantenga o baje”, agrega.

Para Miguel Dictar, jefe de Infectología del Instituto Alexander Fleming, la circulación en bares y restaurantes es solo un aspecto a tener en cuenta. “Si se cumpliera 100% con los protocolos ni siquiera sería un problema”, opina.

“Hay gente que no es consciente y no atiende a las recomendaciones básicas. Creo que tiene que ver con el cansancio. Pero son hábitos que llegaron para quedarse”, comparte.

El rol de los locales gastronómicos en cuanto a fomentar estas medidas es fundamental. “Veo en los bares mesas altas con banquetas y uno al lado del otro, todos pegados. Esto tiene que cambiar porque, más allá de las restricciones, la gente puede hacer lo mismo pero más temprano, juntarse para el after office”, sigue.

Y explica que los encuentros que pueden implicar contagios no solo se dan en locales gastronómicos. “Vemos también gente que se junta en parques públicos y no se cuida del coronavirus. Necesitamos un cambio de actitud”, cierra.

Fuente: clarin.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *