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La cocina de los memes argentinos

Busqué a Hernán Botbol en la lista de contactos de mi teléfono. Mi intención era conocer el detrás de escena de los memes, las variables que explican el éxito de ese formato que se mantiene en pie en un universo, el de las redes sociales, regido por el vértigo y el cambio casi perpetuo. Estaba seguro de que él tendría respuestas: ahora radicado en Estados Unidos encaminando nuevos emprendimientos, en su currículum se destaca la creación de Taringa!, una red social made in Argentina. Además fue el impulsor de Shouts, una sección en aquella plataforma dedicada al contenido chistoso.

Sin rodeos, directo al hueso, Hernán notó que los memes son una suerte dedemocratización del humor gráfico, que antes era monopolizado por los dibujantes del rubro y que ahora lo ejerce cualquiera con ganas de agregar algunas líneas cómicas (o críticas, o burlonas) en una simple imagen. Entonces recordé que hace algunas noches, en pleno insomnio, escuché una entrevista a Tute, humorista gráfico y además hijo de Caloi, el padre del adorable e irreverente Clemente.

“Los memes para mí son como los gritos en la cancha, ese humor repentista que cuando está bien construido tiene mucha inteligencia. Es parecido al humor gráfico: salió una noticia y tenés un meme con eso. Y cuanto más inspirado, más gracioso es”, dijo el creador de Batu en el podcast Comedia, entrevistado por Adrián Lakerman. Consultado acerca de si es consumidor de memes, Tute echó luz sobre uno de los principales ingredientes del formato: “Lo más meritorio de ese estilo de humor es, además de la eficacia, la velocidad. Como en la cancha, como el tipo que en un momento le grita al referí algo muy puntual y gracioso”.

Botbol (encontrarás más sobre sus reflexiones sobre el meme hacia el final de este repaso) apunta a una dirección similar: dice que una de las claves del formato es la inmediatez, pero también refiere a una apertura. Y, en ese camino, las redes sociales achicaron la distancia entre el hecho y la carcajada. “Aparece una noticia y un minuto después hay gente armando memes”, señala.

Un laboratorio de memes en Argentina

Gabriel Gagliardoni, Edgar Anzola y Javier Ríos rondan los 30 años. Ellos son las caras detrás de El Kilombo, una de las usinas de memes más prolíficas de nuestro país. Concretamos una llamada para que, también ellos, nos cuenten detalles del formato, cómo se crean y cuáles son sus ingredientes fundamentales. Algunas preguntas dispersas fueron ordenándose: ¿por qué triunfan estas imágenes, en su mayoría modestas, incluso teniendo un largo recorrido en Internet?, ¿qué elementos no pueden faltar en un meme si es que pretende conseguir viralidad?

De izquierda a derecha, Edgar Anzola, Gabriel Gagliardoni y Javier Ríos, las caras detrás del canal de memes El Kilombo.Por: (Foto: El Kilombo)

El trío cuenta que en 2014, cuando vivían en Venezuela, notaron el advenimiento de los canales de entretenimiento en Instagram, donde ahora publican sus jugosos memes. Ese año llegaron a Buenos Aires y comenzaron a experimentar con un faro claro: eludir el humor negro, el racismo y el bullying. “Los tres somos personas que consideramos al humor un pilar fundamental para tener una vida más feliz, por lo que nunca faltaba un meme entre nosotros. El momento ‘eureka’ ocurrió cuando nos dimos cuenta de que no habían canales de memes en Latinoamérica con una línea de contenido lo suficientemente sana”, dice Gagliardoni.

“Cuando llegamos a Argentina vimos que a diferencia de países como Venezuela y Colombia, Instagram no había crecido tanto, y eso nos dio la oportunidad de arrancar prácticamente como los primeros”, recuerda Ríos.

Estirando la analogía de la “cocina de los memes”, les pregunté cuáles serían los ingredientes que no pueden faltar en una imagen que se precie de tal. “El elemento sorpresa, especialmente al final del mismo. Además no debe faltar una imagen que exprese de la mejor manera eso que se siente. No es una regla por supuesto, pero si hay algún famoso, bebé o un animal suele tener mejores resultados”, comenta Anzola.

“Los elementos que hacen que los memes tengan éxito son su capacidad para hacer sentir a la gente identificada con ellos, que el resultado final sea algo que no esperabas, y que la situación o idea a la que hacen referencia sea mostrada a través de expresiones graciosas, que no esperarías. Por ejemplo, ver a Leonardo DiCaprio o a un gato con una expresión graciosa siendo protagonista de una situación con la que te sientes identificado es algo que suele generar gracia”, concluye Gagliardoni.

“¿Un meme favorito? Es como preguntarle a un padre a qué hijo quiere más”

Botbol fue claro cuando dijo que “el humor solía ser bastante unilateral, cuando había personas con cierta autoridad para decir qué era el humor gráfico”, en referencia a los dibujantes profesionales que, desde hace más de un siglo, publican tiras y páginas en diarios y revistas. Apoyado en el universo online, el meme abrió el espectro: más allá de la calidad de uno y otro, la democratización es un hecho evidente.

– ¿Qué hay en los memes para que sean tan exitosos, una vez que comprendemos esa apertura?

– Creo que es fundamental la capacidad de generar humor de una manera casi instantánea. Antes, por ejemplo, surgía una noticia política y el humorista tomaba el tema, lo dibujaba y más tarde se publicaba, y quizá pasaban varios días. Lo instantáneo no existía. La combinación de democratización e inmediatez hace que sea tan interesante.

A la vez todas las redes sociales están armadas de tal manera de que cuando hay un buen contenido, éste sube. Así, el mejor humor es el que termina apareciendo “arriba”.

– ¿Existen diversas categorías para clasificar a los memes?

– Hay clásicos que sobreviven a lo largo del tiempo, más allá de que la situación cambie. Son como templates de memes que la gente toma y los arman, a veces logrando resultados muy graciosos. Después hay otros que son muy particulares de una situación.

– Para cerrar, ¿nos contarías cuál es tu meme favorito?

– Eso es como preguntarle a un parte cuál es su hijo favorito (risas). Hay un montón de memes que me gustan y depende mucho de la situación. Me encantan los memes y los GIFs, y me costaría elegir uno sólo.

Más allá de su tierna negativa, a los pocos minutos suena mi teléfono y cuando desbloqueo la pantalla encuentro un mensaje de Botbol en WhatsApp. “Este es un clásico”, escribió debajo del GIF que vemos a continuación. No me dijo que sea su preferido, aunque acaso sea una pista.

La charla terminó en bueyes perdidos. Le conté que el niño de la imagen ahora, ya adulto, trabaja para Facebook (al menos eso dicen los reportes). Y cerramos diciéndonos cuán extraño sería protagonizar un meme famoso, que todos usan en mensajeros y redes sociales. Quedar inmortalizado en una de esas imágenes es, acaso, una de las nuevas formas de trascendencia, anclada en un formato que, según demuestra su recorrido, parece inmortal.

Fuente: tn.com.ar

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