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Precios relativos: cómo se ven afectados por la inflación

1Valor, precio y costo. ¿Hay forma de saber cuánto vale algún bien o servicio? ¿Es acaso simple saber si un precio está bien o mal determinado? Cabe aquí hacer algunas distinciones entre los términos costo, precio y valor. A la hora de realizar cualquier transacción en la economía, el precio funciona como la referencia numérica (en cantidad de unidades monetarias: pesos, dólares, etcétera) para que se concrete la compraventa de un bien o un servicio. A su vez, el costo es definido como la cantidad de dinero destinada a alcanzar cierto producto final: la diferencia entre el precio que un consumidor paga y el costo en que el productor incurrió para realizarlo será, entonces, la ganancia. Por otra vereda corre el concepto de valor, que es completamente subjetivo para cada consumidor y que dependerá de las preferencias individuales, que tendrán incidencia en el precio final de cada producto. No será posible cobrar lo mismo un corte de carne en una sociedad vegana que en una sociedad acostumbrada a comer carne, o un vino en una sociedad abstemia que en una que tome alcohol. Pese a que su costo de producción sea el mismo, la valoración es completamente inversa.

2 Precios. Hay diferentes tipos de precios. En primer lugar se encuentra el precio absoluto, es decir, el valor que representa cualquier bien, servicio o factor en términos monetarios (una bebida que se vende a $100). En segundo lugar encontramos al precio relativo, que hace alusión a la relación que existe entre un bien «a» y un bien «b». Si, por ejemplo, en un período determinado el precio del pan permanece estable y el del pollo sube 20%, entonces podemos afirmar que el precio relativo del pollo respecto al pan se incrementó 20%, y si consumo una unidad más del bien «a» podré comprar tantas unidades menos del bien «b». Por último, existe el precio real, es decir, el precio en relación con el movimiento general de los precios de la economía (si una bebida salía $50 en 2015 y ahora $100 deberé contabilizar cuánto del aumento fue por el movimiento de precios generalizado y cuánto por el aumento del precio del producto en sí mismo).

3Efecto renta y sustitución. Cuando el precio de un determinado bien cambia se generan dos tipos de efectos: se altera la tasa a la que se puede cambiar un bien por otro y se afecta el poder adquisitivo total de los ingresos. Al primer efecto se lo llama «sustitución» y corresponde al cambio de la cantidad demandada de un bien o servicio cuando su precio sufre modificaciones, mientras que los precios de otros bienes y el poder adquisitivo se mantienen constantes. Por otro lado, el «efecto renta» corresponde a la variación de la cantidad demandada de un bien o servicio como resultado de un alza o baja del poder adquisitivo del consumidor. Dicha modificación, a su vez, es causada por un cambio en el precio del producto en cuestión.

4 Inflación y precios relativos. Si usted se acerca a un local de ropa y va a comprar un jean, puede encontrar precios que van desde los $3000 hasta los $10.000 y probablemente cualquiera de esos valores nos parezca posible. Convivir en un entorno de permanente inflación genera efectos muy negativos en la economía, entre los cuales se encuentra la imposibilidad de saber si algo es caro o barato. Las señales de los precios resultan cada vez menos útiles: como varían tan a menudo, es difícil para los consumidores y los productores valorar los precios relativos de los bienes y tomar decisiones bien fundadas. La evidencia muestra que cuanto más persistente y elevada sea la tasa de inflación, mayor será la variación de los precios relativos de los bienes. Por lo tanto, el sistema de precios, que es fundamental para el funcionamiento de una economía de mercado, se vuelve cada vez menos eficiente.

5 Corrección. En nuestro país, las distorsiones en los precios relativos son moneda corriente, sobre todo en períodos electorales. El caso de las tarifas es ejemplar. En el año 2014 se destinó el equivalente a casi el 5% del PBI a subsidiar tarifas, lo que obviamente generó efectos en los hábitos de consumo: si es más barato puede consumirse más, y viceversa. El problema de la distorsión de precios relativos es que, eventualmente, se hacen insostenibles si quedan desacoplados del resto de los precios de la economía, y sus posibles aumentos repentinos en pos de corregir desequilibrios generan saltos desmedidos que atentan contra el consumidor y los programas de gestión de las empresas, dado que su evolución queda ligado a decisiones del gobierno. Por: Santiago Bulat/Lanacion.com

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