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El Gobierno busca acelerar el ritmo de la campaña de inmunización

“En principio serán entregas semanales”, adelantó una alta fuente del Ministerio de Salud de la Nación. Un minuto después, admitió: “Sí, sin dudas se tiene que acelerar”. Con la primera frase aludió a las vacunas contra el coronavirus. Con la segunda, a la campaña de vacunación, que para los más críticos del Gobierno transcurre en cámara lenta.

Clarín sabía -en base a la información de hace unos días de una fuente del Gobierno- que, una vez que aterricen este sábado las 300.000 dosis del segundo componente de la vacuna rusa Sputnik V, llegarán otras 4.700.000 ampollas provenientes de India o Corea del Sur. Lo que no se sabía hasta ahora era si volarían todas juntas o en distintas partidas. Ahora se pudo saber que las dosis vendrán en cuotas.

¿Cuántas dosis enviará Rusia por semana y a partir de cuándo? No se sabe. Está la intención de que al menos un vuelo -otra vez, adicional al que llegará este sábado- ocurra antes de que termine enero. “En esto vamos al día a día, hablando con Rusia y armando el esquema de viajes”, explicó la fuente, para quien el ritmo de la campaña no justifica declinar el horizonte anunciado por el presidente Alberto Fernández a comienzos de diciembre. 

Es decir que para febrero debería haber suficientes dosis para vacunar a 10 millones de personas, «con la posibilidad de sumar otras 5 millones en los meses de verano», apuntó la persona consultada.

Más allá de si eso será posible, conviene detenerse en el contexto, que solo requiere atar algunos cabos. Hace ya un par de meses, por los pasillos ministeriales circulaba que había dificultades en la comunicación con Rusia para acordar desde lo más básico hasta lo más complejo de la logística «vacunas». Y, luego, hace una semana, una fuente oficial mostró su holgada predisposición al afirmar “las vamos a buscar adonde (los rusos) nos digan”.

Argentina no está exenta de la ecuación mundial que combina una altísima demanda de vacunas con severas limitaciones en la producción. El Gobierno puede presionar para que se cumplan los plazos estipulados en el contrato firmado con su par asiático, pero la manija de la logística (desde las fechas hasta cuántas dosis se enviarán) parece tenerla Rusia.

En otros sentidos también. Ejemplo de esto es el tema de la aprobación de la vacuna Sputnik V para mayores de 60 años. Rusia habilitó administrarla a adultos mayores en su país, pero Argentina, no: la recomendación de la ANMAT -que hizo las veces de puntapié inicial para que el Gobierno autorizara el uso de este fármaco- no incluyó esa franja etaria.

La aprobación para vacunar a los mayores de 60 «saldrá pronto», dicen varias fuentes. Pero todavía no ocurrió.

Según la fuente de Salud consultada, “Rusia aprobó darla a mayores de 60, pero no mandó la documentación” correspondiente a la ANMAT. Es fácil imaginar un sabor amargo, producto de esa demora.

Respecto de qué pasará con las 300.000 nuevas dosis una vez que lleguen al país, se pudo confirmar que se repartirán igual, con la misma lógica, que las primeras, distribuidas entre Navidad y Año Nuevo.

Sin embargo, la parte que no debería ser idéntica atañe a los tiempos de vacunación, que desde el Gobierno admiten «lentos»: «Se va a acelerar porque se amplían los centros de vacunación y el número de vacunadores. Más allá de lo que ya está funcionando hoy, se va afinando la movida y haciéndose más rápida y más dinámica. Pero claramente se tiene que acelerar”.

Clarín se puso en contacto con las autoridades de Salud porteñas y bonaerenses para intentar entender cómo será ese mayor «empuje».

A la espera de precisiones de parte de la Ciudad, cabe remarcar que hace unos días, fuentes de la cartera que conduce Fernán Quirós habían esbozado estar “en condiciones de apretar el acelerador” para administrar la segunda dosis a quienes recibieron la primera, y completar la vacunación de los 150.000 médicos del ámbito porteño.

En tanto, desde el Ministerio de Salud bonaerense fueron claros. «La semana pasada fue la primera entera, sin feriados, desde que llegó la vacuna al país. Por las Fiestas, las anteriores habían sido semanas cortadas”, explicaron, y afirmaron: “Se necesitaba ajustar el ritmo de aplicación y ya desde hace unos días venimos acelerando bastante”.

Será cuestión de esperar. En primer lugar, a que lleguen más vacunas. Pero también, a que aplaque la tensión interna que surgió luego de que la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti, explicara al diario Página 12 que barajaban vacunar a 20 millones de personas con el componente 1 y, a su tiempo, aguardar la llegada del componente 2.

Sus dichos fueron cuestionados por varios expertos, pero principalmente por el Presidente, quien salió a aclarar que Vizzotti se había equivocado.

Suficientemente ambiciosa es la promesa de vacunar a 10 millones de personas para febrero. El doble suena a demasiado, cuando la logística de la campaña no está aceitada y la vacuna, al 12 de enero, no fue aprobada para mayores de 60 años.

Como el traspié comunicacional fue grande y el margen que deja el alza de casos de coronavirus es chico, el aire, por estas horas, se siente denso. Clarín le consultó su sensación a una fuente adicional, también ligada a las autoridades citadas. El diagnóstico fue preciso: “Se mandó sola y no tenía el ‘ok’ del equipo. Hay que hablar menos, más allá de que siempre somos sinceros”.

Fuente: Clarín.com

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