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Ni fama ni dinero: cuáles son las claves para ser feliz

Las conclusiones de una investigación que duró 80 años.

Pregunta: Me dolió la muerte de Maradona, por cómo jugaba y por la alegría que nos dio a los argentinos. No puedo entender cómo una persona famosa y con dinero haya sufrido tanto y no haya podido ser más feliz y disfrutar de lo que consiguió con esfuerzo. María Martha Simonetti, Mar del Plata.

Las encuestas muestran que la mayoría de las personas creen que la riqueza y la fama son elementos esenciales para tener una vida feliz, aunque esto no parece ser así ya que existe mucha gente rica y famosa que no es feliz.

Para estudiar este tema que siempre generó intriga, ya en 1938 comenzó en Boston un trabajo llamado Investigación de Harvard sobre el desarrollo de adultos (Harvard Study of Adult Development), un ambicioso proyecto que siguió y examinó de cerca la vida de más de 700 hombres durante más de 80 años a fin de indagar sobre su bienestar y felicidad a través del tiempo.

Se incluyeron dos grupos muy distintos: 268 eran estudiantes de segundo año de Harvard y 456 jóvenes de los barrios más pobres de esa ciudad.

El estudio se hizo sin interrupciones, alternándose investigadores que fallecían por la edad por otros que los reemplazaban y con un apoyo económico sostenido que permitió no hacer caer esta investigación.

Emojis de la felicidad. Imagen Archivo Clarín

Emojis de la felicidad. Imagen Archivo Clarín

Quedaron en evidencia algunos aportes interesantes: se demostró que para envejecer bien –en el sentido físico– lo más importante era no fumar, que el alcohol era la principal causa de divorcio y que su abuso generalmente antecedía a la depresión (y no al revés).

Pero la conclusión más importante para Robert Waldinger (último director de la investigación) fue: “Una y otra vez en estos 80 años el estudio ha demostrado que a la gente que le va mejor es aquella que tiene sólidas relaciones afectivas con su familia, amigos y con la comunidad”.

Las personas con relaciones más estrechas de pareja y sociales estaban y están más protegidas contra enfermedades crónicas y mentales y tienen un menor deterioro cerebral.

Es decir que las relaciones interpersonales juegan un papel fundamental no solo en el desarrollo integral de la personalidad sino que pueden resultar beneficiosas o perjudiciales para la salud.

El estudio demostró que las personas con estrechas relaciones de pareja estaban y están más protegidos contra las enfermedades. Foto Archivo Clarín

El estudio demostró que las personas con estrechas relaciones de pareja estaban y están más protegidos contra las enfermedades. Foto Archivo Clarín

La medicina ha demostrado que si una persona sostiene vínculos que lo lastiman o irritan, estos modelan su cerebro de una manera totalmente opuesta a quien es bien nutrido emocionalmente por las personas que comparten su vida cotidiana.

Una verdad ya innegable es que desde la infancia el diseño del cerebro humano y el desarrollo del aparato psíquico son fruto de la calidad de las relaciones que comienzan con las figuras parentales.

Los vínculos personales negativos ocasionan cansancio, falta de energía, menor confianza o seguridad en uno mismo, angustia, tristeza, adicciones, hasta padecer malestares físicos.

Norberto Abdala, médico psiquiatra

Cuando los vínculos son perjudiciales aumentan las hormonas de estrés y disminuyen los niveles de serotonina que producen cambios en algunos genes que controlan a las células del sistema inmunológico, responsables de proteger al organismo contra bacterias, virus y células malignas.

Como ejemplo, las investigaciones demostraron que quienes soportan vínculos personales conflictivos son 2,5 veces más propensos a tener estados gripales.

¿Qué otros efectos nocivos ocasionan los vínculos negativos? Desde cansancio, falta de energía, menor confianza o seguridad en uno mismo, angustia, tristeza, adicciones hasta padecer malestares físicos, como contracturas musculares, cefaleas, migrañas, hipertensión arterial, gastritis, colon irritable, fibromialgia y enfermedades autoinmunes, entre otras./Clarin.com

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