Categorías
Noticias

Vicente López: los mozos que invirtieron sus ahorros para rescatar al tradicional Café de París

Una sociedad compuesta por empleados de una pizzería reabrirá el famoso local con 90 años de historia en zona Norte.

El Café París es, como pocas, una postal típica del barrio de Vicente López y de la memoria de sus vecinos. Esa esquina podría considerarse desde 1932 un émulo del emblemático Café de la Fleur en el bohemio Montmartre de la capital francesa (sus fachadas son poco menos que idénticas) o de su homónimo en la misma ciudad.  

Por estos pagos, se estableció en la pintoresca esquina de Azcuénaga y Melgar en el barrio de Vicente López y no dejó de funcionar hasta que la pandemia pareció arrasar con todo, inclusive con casi 90 años de historia. La crisis económica que generó la cuarentena y la imposibilidad de abrir locales gastronómicos, llevó a su dueña Marina del Lago a admitir públicamente que querían vender el tradicional fondo de comercio. Y eso finalmente sucedió.

Con el objetivo de salvar al histórico lugar, cuatro empleados gastronómicos (dos de ellos, mozos de una pizzería de la zona) se unieron para revivir el lugar. Y compraron el fondo de comercio (la propiedad es de unos hermanos marplatenses), que ahora pasará a llamarse «París Café Brasserie» y planean reabrir a fines de enero, manteniendo y respetando el espíritu de ese café que funcionó históricamente. 

El París no sólo era punto de encuentro y parada obligada para un cafecito. También funcionó como un espacio de exposiciones de arte, presentaciones de tango y jazz.

El París no sólo era punto de encuentro y parada obligada para un cafecito. También funcionó como un espacio de exposiciones de arte, presentaciones de tango y jazz.

Gustavo Basic, uno de los nuevos dueños, tiene 30 años de trayectoria como mozo de la pizzería Bola de Oro, que queda exactamente enfrente. «Vimos la oportunidad y nos decidimos», admitió. Ahora están en plena obra de refacción, con la intención de respetar la fachada y la estética del lugar, para no cambiarle la impronta y estilo. Y trabajando contra reloj para llegar a febrero con el local abierto.

«Estamos muy embalados, sumamos un chef muy joven, de 28 años, que viene de trabajar en Francia y su formación es gastronómica y con ideas de cómo se manejan las cocinas allá. La idea es mantener la tradición del lugar, somos vecinos, íbamos, y la gente nos pregunta cómo seguirá, por eso vamos a mantener una agenda de shows los fines de semana», cuentan Laura Pelenurd y Miguel Barbouth, pareja hace 40 años y socios en esta aventura. 

Antes del Café París, funcionó en esa esquina la simbólica lechería La Martona, luego un bodegón llamado El Popular, hasta que pasó a ser el local que hoy todos conocen y que generó preocupación por su posible cierre. Entre los famosos y habitués, se destaca el director de cine Juan José Campanella, quien en octubre y a través de un tuit, le pidió al intendente municipal Jorge Macri que hiciera algo para rescatar el edificio y convertirlo en «café ilustre».

No fue la única cara conocida que pasó por el lugar. Desde San Luis, la dueña de los últimos 20 años, también recuerda haber atendido a Carlos Reutemann, el ex arquero de Boca El Mono Navarro Montoya, a Jairo, Guillermo Francella, Quique Estevanez, Mariano Iúdica, Carna y Laura Fidalgo. «Me da pena no estar más pero por lo social. Es la primera navidad en dos décadas que no trabajo, es lo positivo», cuenta Marina.

Emblema cultural. Café de París supo consolidarse como un ícono en Vicente López.

Emblema cultural. Café de París supo consolidarse como un ícono en Vicente López.

Es que el París no sólo era punto de encuentro y parada obligada para un cafecito. También funcionó como un espacio de exposiciones de arte, presentaciones de tango y jazz. «Con mi hermano, el otro dueño, los últimos cinco años no fueron fáciles», cuenta del Lago. Dice que la pandemia fue lo peor, que por eso decidieron cerrar el local y que fue una decisión de fuerza mayor. «Lo que me da más tristeza es desconectarme de los clientes que venían a disfrutar de las ferias, exposiciones y shows de tango que yo organizaba. Porque Vicente López no tiene mucha ‘vida y movimiento’ y nosotros siempre los fines de semana hacíamos algo para promover el bajo. No sé si existirá la posibilidad de seguir organizando esas movidas, pero sí deseo que siga siendo un punto de encuentro y desde ya que cuando abra voy a pasar a tomar un cafecito», aseguró.

Café de París: un sitio histórico y visita obligada en zona Norte

El antiguo edificio se construyó a principios de la década del 30, cuando la familia Achatz llegó a Vicente López con el objetivo de comprar el terreno e instalar un negocio. La obra -que demoró algunos años- se realizó con un estilo arquitectónico basado en una reminiscencia francesa que incluía una cúpula con forma de campana utilizada en aquellas épocas como un mirador para ver el río.

Para 1932 ya estaba en funcionamiento. Pero no siempre fue Café de París. Originalmente se trató de una lechería llamada «La Martona»; años después, la misma pasó a ser un gran bodegón que perduró en el lugar por no mucho tiempo; finalmente, se convirtió en una confitería: uno de los primeros cafés del barrio.

La estructura siempre se mantuvo intacta, es por eso que se considera aquella esquina como una de las más importantes de la zona. En este sentido, muchos dicen que la apertura de «Café de París» significó el comienzo del centro comercial de la comuna. Es que si bien la zona era bastante transitada, el caudal de gente comenzó a crecer poco a poco desde su inauguración. En consecuencia, como cada vez más vecinos visitaban las manzanas de Roca y Azcuénaga, más comerciantes se animaban a instalar sus negocios en estas cercanías.

Antes del Café París, funcionó en esa esquina la simbólica lechería La Martona, luego un bodegón llamado El Popular, hasta que pasó a ser el local que hoy todos conocen.

Antes del Café París, funcionó en esa esquina la simbólica lechería La Martona, luego un bodegón llamado El Popular, hasta que pasó a ser el local que hoy todos conocen.

Café de París fue testigo de los cambios más importantes del distrito, de hechos históricos y del paso del tiempo. A lo largo de las décadas, vivenció el cambio de administración en más de una oportunidad hasta llegar sus actuales dueños: Marina Dal Lago y su hermano, quienes hicieron que su prestigio como emblema cultural crezca aún más.

Es que con sus propuestas artísticas, supieron atraer tantos clientes como amantes del lugar. Un hecho que quedó en evidencia esta semana cuando decenas de vecinos se movilizaron por redes sociales para pedir un rescate al lugar. La historia concluye con un final feliz: la música en vivo, el piano de Edgardo Parodi y los bailes de tango que contagian historia y cultura nacional desde la confitería predilecta de todos los vecinos de Vicente López, seguirá funcionando por algún tiempo más./Clarin.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *