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En plena debacle, Caracas tendrá su concesionaria Ferrari

Los Ferrari no rugen todavía por las muy deterioradas arterias de Caracas, pero ya hay polémica. El anuncio de la apertura de Marianello Motosport en Las Mercedes, concesionario oficial dispuesto a vender vehículos del “Cavallino Rampante”en un país desabastecido de nafta pese a contar con las mayores reservas bajo tierra del planeta, ha desatado la indignación entre dirigentes opositores y usuarios de las redes sociales.

Gracias a la información adelantada a través de la web de Marianello Motosport, los venezolanos supieron que pronto podrán soñar con comprar un Ferrari nuevo o usado, incluso repararán estos vehículos en el local de la concesionaria, situado en el corazón de la zona de moda entre los revolucionarios. Un oferta exótica:en Venezuela solo se ensamblaron 87 vehículos en todo 2020, cuando la media anual antes de la crisis provocada tras la llegada de Nicolás Maduro al poder en 2013 estaba por encima de los 100.000 coches.

El concesionario ya permite a través de su web la solicitud de información para la compra del vehículo. De esta forma, el país se suma a la Argentina, Brasil o Chile, que ya cuentan con concesionarios oficiales de Ferrari. Venezuela sufre hoy el colapso nacional provocado por la revolución, en el inicio del que será el octavo año consecutivo en recesión y 39 meses seguidos en hiperinflación, la más alta del planeta y de la región, seguida a muy larga distancia por Argentina: 2.555% frente a 33,6%.

“En un país quebrado, donde los venezolanos ganan menos de dos dólares al mes y mueren de hambre, el régimen y sus cómplices inauguran un concesionario de Ferrari. Es el reflejo de la indolencia y la degradación moral de la dictadura. Son corruptos y lavadores de dinero que expanden sus negocios ilegales”, disparó Julio Borges, canciller de la presidencia encargada.

En Venezuela, la emergencia humanitaria crece sin parar: según la Encuesta Condiciones de Vida (Encovi), el 79% de la población vive en pobreza extrema. Más de nueve millones de personas están subalimentadas.

“Esta es la justicia social del socialismo bolivariano. Solo para enchufados”, sentenció Delsa Solórzano, diputada de la Asamblea legítima de 2015. O “socialismo oligárquico”, según definición del politólogo Ricardo Sucre, que incluye una elite económica a su medida que vive parte del año entre Caracas y Miami, Madrid o República Dominicana.

La parlamentaria denunció que uno solo de los vehículos cuesta 300.000 dólares, aunque el expreso político Pedro Jaimes precisó los precios que regirán en el concesionario: 385.000 dólares por el F8 Spider, medio millón por el SF90 Spider y 1,6 millones por los Monza Sp1 y SP2.

En las Mercedes, zona emblemática del este de Caracas, crece desde hace año y medio una burbuja económica que parece el show de Truman y que nada tiene que ver con la realidad venezolana. Los grandes símbolos de este territorio de la otra Venezuela son los famosos bodegones, locales repletos de productos importados desde Miami gracias a la reducción de los aranceles gubernamentales. Todo a precio dólar, la moneda del gran enemigo, convertida en “válvula de escape” para la economía venezolana según el propio “presidente pueblo”.

Las Mercedes compite con la otra gran zona de los “enchufados” (término popular con el que se conoce a los beneficiados por el chavismo), el Hotel Humboldt, situado en la cima del Ávila, la cadena montañosa que separa a la capital de la costa. Las rumbas en el Humboldt también han provocado la indignación popular, al conocerse incluso que en la Boite, uno de sus bares, ofrecen cócteles de ron, arándano y frutos rojos que simulan las terapias intravenosas de un hospital. Maduro ha prometido la puesta en marcha de un casino socialista dentro de un hotel que desde la alturas “preside” Caracas.

“¿Algún chavista iluminado puede explicar cómo es que las sanciones afectan más a los pobres que a los enchufados?”, interrogó el politólogo José Vicente Carrasquero, el primero en alertar sobre la puesta en marcha del concesionario en medio de un supuesto “bloqueo”. Uno de los bonos repartidos por el gobierno bolivariano a través del carnet de la patria, denominado “guerra económica”, equivale a 1,5 dólares.Por: Daniel Lozano/Lanacion.com

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