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Hay librerías que no venden el libro de Macri

Golpea que una librería declare, con orgullo, que no va a vender tal libro. Por eso es noticia que al menos tres, Céspedes, En el viento y Sudestada, hayan declarado que no tendrían en sus estantes el libro que acaba de sacar Mauricio MacriPrimer tiempo. Que probablemente se venda bastante bien teniendo en cuenta que la preventa -25.000 ejemplares- se agotó en un par de horas y la editorial Planeta ya mandó a imprimir 30.000 más.

Los libreros explicaron sus razones. Espacio, primero: las librerías chicas tienen que elegir qué libros tener porque todo no entra. Cuestiones financieras, después: el método de cobro de la editorial -compra en firme y no consignación, como se hace tradicionalmente- obliga a una apuesta. El perfil de las librerías, finalmente: “Nuestro catalogo es, sobre todo ,literatura, novela grafica, ensayo, género”, explicaron desde Céspedes.

Y seguramente algo de todo eso hay. Sin embargo, ¿es habitual que una librería se enorgullezca y salga a anunciar que NO tendrá un libro? ¿Que difunda una imagen con un tomatazo sobre una portada? ¿O es un gesto para la tribuna?

“Los medios leyeron el trabajo que hacemos las librerías independientes en clave de grieta, nuestro foco no está puesto en enorgullecernos en lo que no tenemos sino en trabajar el catálogo que sí tenemos”, responden desde la librería Céspedes. 

Si un capital de las librerías grandes es tener “de todo” (una forma de decir, pregunten por libros de poesía), el de las chicas es armar un perfil propio, gourmet, y crear una relación con un nicho de lectores.

Este nicho, habrán pensado los responsables de estos negocios, apreciará la ausencia del libro de Mauricio Macri. No tenerlo será un valor simbólico.

Hay que ver a quién se dirige Sudestada cuando termina, citando a Roberto Arlt: “Que los eunucos sigan bufando”. ¿Quiénes son los eunucos? Según la RAE, hombres castrados o afeminados. ¿Sudestada blande la palabra eunuco como una descalificación? ¿Apunta a un público viril y con todo bien puesto? Llamativo, para los tiempos que corren.

Los libreros conocen a su gente y seguramente palpan el tiempo en que vivimos: en plena cultura de la cancelación, donde se saca de una plataforma Lo que el viento se llevó por machista o se retira de la venta Harry Potter -pasó en una librería de Estados Unidos- por las opiniones de su autora, J.K Rowling, sobre transexualidad. Vivimos en tiempos en que una voz literaria premiada, la de Marieke Lucas Rijneveldno puede traducir a una poeta negra, Amanda Gorman, porque Amanda es negra y Marieke Lucas, blanca y mujer. También objetaron al traductor al catalán, por varón.

Vivimos sabiendo que todos podemos ser cancelados, ALGO podemos hacer que muestre nuestro machismo, nuestro racismo, nuestra homofobia, nuestra transfobia, ¿nuestro clasismo?

La escritora Ariana Harwicz contaba hace unos días en elDiarioAr que su libro Degenerado -el monólogo de un hombre mayor juzgado de violar y matar a una nena- tuvo problemas para ser traducido en Europa. Publicarlo podía ser tomado como apoyo a un criminal.

La cultura de la cancelación no busca pensar, entender, confrontar sino silenciar. No hacía falta –como hizo la librería Kokoro– llamar a “quemar” los libros de Beatriz Sarlo, aunque el llamado no fuera literal. No se trata de quemar, de suprimir, de cancelar sino de responder, de superar, si se tiene con qué.

Cancelar no es discutir. Borges, en su artículo El arte de injuriar, habla del Dr. Henderson. En una discusión alguien se cansa y le tira un vaso de vino en la cara. Henderson replica: “Esto, señor, es una digresión; espero su argumento”.

Cancelar tampoco responde un argumento pero es más que una digresión. Cancelar pretende eliminar al otro, quemar simbólicamente, que deje de existir. Sin embargo, la mayoría de las veces no será más que cerrar los ojos: no lo veremos en nuestro estante, pero el otro seguirá ahí, en el ancho mundo.

Si me preguntan, prefiero que estén todos los libros, incluso los que ofenden, me agreden y me atacan. Porque la exclusión hace pensar en aquel famoso poema: “Primero vinieron por los socialistas, y yo no dije nada, porque yo no era socialista….”/Clarin

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