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Investigan el misterioso robo de un manuscrito de Galileo Galilei

MADRID.- Uno de los mayores tesoros de la Biblioteca Nacional de España, el tratado astronómico Siderus nuncius (Mensajero sideral o Noticiero sideral), de Galileo Galilei (1564-1642), se conservaba en la institución hasta que fue robado y sustituido por una copia falsificada. En 2014, dos restauradoras advirtieron que aquel ejemplar no era el original, pero recién en octubre de 2018 se denunció a la policía el robo de esta joya valuada en 800 mil euros.

El tratado fue publicado en Venecia en 1610
El tratado fue publicado en Venecia en 1610wikipedia

La Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional sigue el caso de del robo del tratado de Galileo. Así lo informó el diario El País, a través una investigación de José María Irujo publicada el domingo pasado. En 2014, por casualidad, dos restauradoras advirtieron mediante un programa de preservación que el ejemplar no era el original. Sin embargo, se demoró en efectuar la denuncia a la policía. “Pensamos que hacía falta disponer de más información antes de denunciar un hurto”, manifestó Ana Santos, directora de la institución al diario español, que precisó que no fue hasta 2018 cuando ella conoció la situación, pues no había sido antes notificada de la sustracción por la comisión técnica que detectó la falsedad del tratado. Una miembro de este equipo, sin embargo, rechazó este argumento a El País.

El Ministerio de Cultura abrió una investigación luego de conocerse la noticia y fue convocado el Patronato de la Biblioteca Nacional, presidido por la escritora Soledad Puértolas, para discutir este hecho. ¿Dónde se encuentra este tratado en latín impreso en Venecia en 1610? ¿Quién y cómo sustrajo este ejemplar el ladrón en esta institución tan custodiada, donde los investigadores deben atravesar varios filtros de seguridad y autorizaciones para acceder a los tesoros? Una de las versiones señala a un supuesto investigador de origen uruguayo, radicado en la Argentina, que habría accedido en 2004 al famoso tratado. ¿Fue este ladrón el mismo que sustrajo luego dos mapas de Ptolomeo? ¿Quién realizó la falsificación que se encuentra en el lugar del tratado original?

Quizá el terremoto político que sacude a España, el juego de ajedrez de funcionarios, alianzas y traiciones entre los distintos partidos ha hecho que la noticia pierda espacio en la cobertura de los principales medios, pero el hecho es grave y preocupa a la comunidad intelectual y académica. “Una desaparición incomprensible” es el título del informe de La Sexta que presentó ayer en su noticiero. También Radio Nacional se hizo eco del hecho y la última información a partir de este escándalo es que la casa Sotheby´s habría subastado en 2005 una copia del tratado y que en Nueva York aparecieron ejemplares falsificados en anticuarios. En 2018 José Manuel Sánchez Ron, uno de los científicos más respetados de Europa, fue el curador de la exposición Cosmos en la Biblioteca Nacional donde esta obra ya figuraba en el catálogo como falsificación.

En Siderus nuncius Galileo explica cómo construyó su primer catalejo, que luego llamaría telescopio. “Hace ya alrededor de diez meses me llegó un rumor de que un cierto neerlandés había fabricado un anteojo, merced al cual los objetos visibles, aunque muy alejados del ojo del espectador, se veían nítidamente como si estuviesen cerca. Además, algunas experiencias de este efecto, ciertamente admirable, andaban de boca en boca, y mientras unos las creían, otros las negaban”, escribe en marzo de 1610.

“Se trata de una obra tan breve como seminal; una obra que en realidad fue el fruto inesperado producido por un científico que hasta bien poco antes apenas había transitado por los caminos que conducen a contemplar los cielos”, escribían Sánchez Ron y Ramón Núñez Centella en el prólogo a la edición conmemorativa de esta obra publicada por el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología de España, en 2010.

En el prólogo de Siderus nuncius Galileo se refiere a la posteridad, a la fama, y los distintos modos de adquirirla. Los falsificadores de este manuscrito están, irónicamente, recibiendo este reconocimiento y atención por el daño que han cometido.

Por: Laura Ventura/Lanacion

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