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Manzur a Jaldo: “Nos vamos a ver en lar urnas”

Los audios circularon apenas arrancó el viernes. Eran un extracto del discurso que el gobernador Juan Manzur había dado el jueves último durante un acto con la dirigencia justicialista de la Capital en el Hipódromo. “A partir de hoy hay un peronismo que responde al gobernador y presidente del PJ tucumano. Se acabó la joda acá; se acabó el doble comando; eso no existe”, dice uno de los pasajes de su
discurso, pidiendo a la dirigencia que estén a la par del mandatario. En otro, se advierte que si hay actos de indisciplina partidaria, “nos vamos a ver en las urnas, que es donde definimos los peronistas”.
Manzur no está dispuesto a torcer el rumbo de la puja que aún mantiene con el vicegobernador Osvaldo Jaldo. “Hoy mirándole a la cara a todos, les digo que el gobernador está fuerte, está firme y con ganas de redoblar la pelea”, sentenció.
La semana que pasó ha sido movida. Más allá de los encuentros que el gobernador mantuvo con comisionados rurales, sindicalistas, dirigentes y concejales, la curva de contagios de la Covid-19 está en aumento, por encima de los 350 casos diarios en las últimas 48 horas. Los sueldos están al día, por lo que la cuestión financiera no es un problema que a la gestión provincial la desvele. Los casos de inseguridad son constantes. Manzur debe lidiar con esa realidad, pero también se da tiempo para consolidar su espacio político propio en todos los ámbitos. Los últimos discursos del presidente del distrito local del PJ van en ese sentido.


Manzur quiere saber quiénes son los leales; quiénes están dispuestos a acompañar a su administración hasta el último día de mandato y, si se puede, buscar una reelección.
Manzur “porotea”. Para consolidar la institucionalidad, sus allegados creen que, en la Legislatura, su bloque debería contar entre 17 y 19 voluntades; propias y aliados circunstanciales. Hay una barrera a la que no está dispuesta a sobrepasar, el diálogo para persuadir a tres legisladores que hoy son considerados como enemigos políticos de la Casa de Gobierno porque, según los manzuristas, fueron los que se atrevieron a poner en dudas la conducción partidaria: los legisladores Javier Morof, Daniel Deiana y Roberto Palina. “Cuando Manzur dijo que se acabó la
joda, se refería a los legisladores díscolos”, aclaró uno de los asesores
gubernamentales.
Manzur seguirá recorriendo este n de semana la geografía tucumana. Las
conversaciones giran en torno a la dirigencia que, según el oficialismo, tiene los pies puesto en cada plato. Las miradas apuntan a los Orellana: Juan Enrique, el legislador, ha votado en favor de Eduardo “Lalo” Cobos como ombudsman; Sandra Mendoza estuvo aislada y su esposo, el intendente de Famaillá, José, tiene un aceitado diálogo con el presidente Alberto Fernández, y no rompió lanzas con la Casa de Gobierno. Son dos votos en el Parlamento que Manzur sostiene que necesita para “evitar palos en la rueda”. En el Ejecutivo cuentan que en la reunión del bloque “Lealtad Peronista” del lunes el ex intendente de Alderetes, Julio Silman
se sumará a ese espacio.

Casualmente, otro ex jefe municipal de esa jurisdicción
será incluido en el organigrama del Poder Ejecutivo: Sergio Venegas. Reemplazará a la jaldista Sara Noemí Correa como subinterventor en el Instituto de Previsión y Seguridad Social. La Secretaría de Gobierno, en tanto, seguirá vacante hasta nuevo aviso. Tres nombres están en la mesa de definiciones del gobernador. Una de las alternativas puede despertar polémica. Pero nadie se atreve a revelar el nombre de el posible postulante o la probable candidata.
Manzur partirá mañana o tal vez muy temprano el mismo lunes con destino a Buenos Aires. Asumirá una de las vicepresidencias del PJ nacional, en un acto que se proclamará a Alberto Fernández como el conductor partidario. Aprovechará el viaje para reestructurar las medidas y las ayudas que requiere Tucumán para cerrar el primer semestre sin grandes contratiempos financieros e inaugurando obras.
Por el lado de Jaldo, el mismo vicegobernador y sus colaboradores vienen
“atajando penales”, señalan. Aluden así a lo que llaman una campaña en contra del presidente de la Legislatura, en temas sociales sensibles. “Esto ya lo pasamos con la difusión del uso de las máscaras para prevenir contagios de Covid en los primeros tiempos de la pandemia”, esgrimen.
Jaldo está en boxes y todo indica que el jueves, cuando se convoque al cuerpo a sesionar, estará presidiendo las deliberaciones, en lo que será su retorno tras haber padecido la enfermedad y luego del aislamiento de rigor. Bajo el argumento de la prevención contra la Covid, en esa sesión no habrá manifestaciones generales, el momento de las deliberaciones en las que los legisladores exponen sus opiniones institucionales y políticas.
Jaldo habla poco, pero escucha mucho a sus “leales”, que sí han aprovechado el fin de semana para mantener encuentros con los dirigentes territoriales. En esos encuentros, según señalaron, los referentes del interior reniegan de la dureza del discurso del gobernador. “Conducir el peronismo es persuadir; no apretar”, expresa un referente del interior. Tras los movimientos en dos Concejos Deliberantes del Este provincial, los del Oeste mantienen conversaciones más frecuentes para que la tormenta peronista no inunde esa zona.

Jaldo y su retorno. Los legisladores afines al vicegobernador esperan que defina cuál será la estrategia en el enfrentamiento con la Casa de Gobierno. “Este tiempo ha servido para pensar en frío y adoptar decisiones claras y contundentes”, indican en su entorno.
Tregua ya no es un término que pueda llegar a usarse en la relación entre el 1 y el 2 de la provincia. Un pacto de no agresión asoma como la alternativa más viable para evitar una mayor sangría en el oficialismo. Otros sostienen la necesidad de generar anticuerpos legislativos para evitar más embates del Ejecutivo.
En el medio de esta disputa, el round de estudio se prolonga. Juan Manzur está tratando de establecer con quiénes podrá contar para cerrar estos dos años y siete meses de gestión que le quedan y pensar en el futuro de su liderazgo político e institucional. Osvaldo Jaldo hace lo mismo cada vez que sale al interior para hablar con la dirigencia territorial. Este tiempo de reposo le sirvió para la reflexión y también para “porotear”.
Lo más probable es que antes de cerrar el primer semestre, ambos se reúnan para intercambiar figuritas, ya que uno y otro sector sostienen que trabajarán para la victoria de Alberto Fernández y de Cristina Fernández de Kirchner en las elecciones de octubre. Una pérdida de poder político en el distrito no será una buena señal para la Casa Rosada. Tal vez las PASO ayuden a determinar cuánto daño puede llegar a hacer al Frente de Todos una puja entre los principales líderes del oficialismo provincial.

Por: Marcelo Aguaysol/Lagaceta.com.ar

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