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El boom de las cirugías vaginales: las mujeres rompieron el tabú y se disparó la demanda

NF (35) sintió incomodidades en sus genitales durante varios años. “La presencia de mucosidad o flujo aumentado hacían que manchara mi ropa interior y hasta, a veces, debía seleccionar qué ponerme y qué no para que no se notara”, le cuenta a Clarín. El motivo lo descubrió en una consulta ginecológica: le explicaron que sus labios vulvares no estaban protegidos con la humedad necesaria por los labios mayores. Expuestos y susceptibles a padecer un proceso inflamatorio y de elongación, los bordes se volvían más oscuros año tras año.

“Investigué y llegué a la conclusión de que la solución a mi problema era realizar una cirugía sencilla, de rápida recuperación. Me animé y hoy estoy feliz con los resultados. No perdí sensibilidad y las cicatrices son invisibles. Lo más importante es que hoy puedo vestir y sentirme cómoda con cualquier clase de ropa”, destaca para alentar a aquellas mujeres que todavía no se atreven a tomar la iniciativa.

La búsqueda de la belleza integral disparó la demanda de la cirugía plástica genital por parte de mujeres que buscan corregir problemas de funcionalidad (como reparar una malformación congénita), mejorar el aspecto de sus genitales y/o rejuvenecer la zona más íntima de su cuerpo en clínicas que disponen de unidades entendidas en la materia.

La pandemia contribuyó a que estos tópicos se visibilizaran más en la sociedad. Especialistas consultados por este diario coinciden en que hubo un aumento rotundo de la indicación y realización de este tipo de intervenciones quirúrgicas en la región vulvar o vaginal. “En pandemia, las consultas aumentaron en un 30% porque la cuarentena generó mayor contacto sexual interparejas que conviven y eso determinó que hubiera una necesidad de más confort en el momento de las relaciones sexuales”, señala Laura Szafirstein, dermatóloga miembro de Sociedad Argentina de Dermatología y especialista en Patología Vulvar.

Ya en 2019 (2020 no fue un año estadístico), había habido un incremento del 9% en las labioplastías (las cirugías de los genitales externos) en comparación con el 2018, según estadísticas de la Sociedad Americana de Cirugía Plástica. “La curva está en alza cada día. Si bien la pandemia no permitió estadísticas valederas, desde la perspectiva médica es una cirugía que va a seguir creciendo. Si bien en números absolutos disminuyeron la cantidad de consultas durante el 2020 porque la pandemia nos mantuvo varios meses sin actividad, porcentualmente aumentó la demanda de cirugías íntimas realizadas”, explica Fernando Felice, especialista en Cirugía Plástica y Medicina Estética.

Todo parte de la cirugía reconstructiva. “Con la moda de la depilación láser y la exposición de distintas partes de la anatomía femenina, descubrieron que sus labios menores eran demasiado grandes o el aspecto de la vulva no era del todo agradable. Hablar de esta zona dejó de ser un tema tabú. Hoy, las razones estéticas son iguales de frecuentes que las funcionales”, detalla Felice.

Para Szafirstein, el fenómeno se fundamenta en las técnicas no invasivas como el plasma rico en plaquetas y otros procedimientos que acompañan a la kinesiología. “Corrigen el tracto genital flácido con aparatología tipo láser o radiofrecuencia. En las post menopáusicas, mejoran la incontinencia urinaria y en los pospartos permiten reconstruir la zona vaginal”, puntualiza.

¿De qué se trata la cirugía reconstructiva? María José Araujo, ginecóloga especialista en Ginecología Regenerativa Estética y Funcional, explica que la cirugía reconstructiva o cosmética (prefiere evitar el término “estético” por considerarlo superfluo) tiene como objetivo recuperar la funcionalidad del área genital en pacientes con variantes anatómicas constitucionales que generan cierta incomodidad e incluso, alguna afección en la autoestima.

“Hay quienes sufren de hipertrofia de labios menores, molestia o sensibilidad con un roce o al usar ropa ajustada. Existen sentimientos hacia nuestra genitalidad como con cualquier otra parte de nuestro cuerpo. Es importante alinear el enfoque a la solución”, subraya y consigna que la demanda es acompañada desde un lugar multidisciplinario (psicología, sexualidad) y por un movimiento social de mujeres que verbalizan problemas con los que antes convivían.

Las consultas más frecuentes

Incontinencia urinaria, urgencia miccional (los órganos no contienen la bolsa de la vejiga), hipertrofia de labios menores (sobresalen y están expuestos ocasionando molestias al practicar ejercicio físico) y amplitud vaginal sintomática (vagina amplia, sin suficiente grado de fricción, con menor placer sexual) rankean entre las principales. “El rejuvenecimiento vaginal suele ser menos común”, sostiene Szafirstein.

Al consultorio de los especialistas acuden mujeres desde los 18 hasta los 60 años. “Las jóvenes son las que más se operan porque llevan una vida sexual más activa”, señala Araujo. Felice las clasifica en diferentes grupos: las más jóvenes acuden por cuestiones estéticas mientras que las de mayor edad lo hacen porque sienten que su vulva envejeció o para corregir problemas de incontinencia urinaria y prolapso vaginal causados, sobre todo, por múltiples partos.

“Cuando la mujer tiene más de 55 años, las paredes vaginales suelen volverse muy finitas y aparecen pequeñas arrugas imperceptibles a la vista, la piel se reseca, y se inflama. Por todo ello, las relaciones sexuales se vuelven dolorosas. El rejuvenecimiento es una opción que eligen porque favorece la zona. Además, la estética vaginal influye en la sexualidad de una persona. Los encuentros íntimos ponen al desnudo nuestro cuerpo e inseguridades”, sostiene María Marta Castro Martin, sexóloga educativa.

Por otro lado, Szafirstein indica: “No todas buscan verse cosméticamente con genitales externos en mejor situación, sino que acuden por incomodidad, molestias o síntomas. Siempre recomiendo explorar las dudas y hacer una valoración clínica para descubrir la necesidad emocional de la paciente y así, definir la técnica quirúrgica a utilizar en su caso”.

Los precios de las cirugías son disímiles. Por ejemplo, Felice señala que una vulvoplastía cuesta 2.000 dólares y una vaginoplastía, 3.000. En cambio, cada sesión de plasma rico en plaquetas tiene un valor de 8.500 pesos. Los tratamientos pueden ser cubiertos por aquellas prepagas que incluyan un plan de cobertura por cirugía estética.

Los tratamientos más solicitados

Labioplastía: es una cirugía cosmética, funcional y de autoestima para corregir la hipertrofia de labios menores, que tienen más del 50% de las mujeres. “Consiste en eliminar el exceso de mucosa de los labios menores, dando simetría y armonía para recuperar la funcionalidad del área genital, sin afectar la sensibilidad”, define Araujo.

Vaginoplastia: es la técnica quirúrgica por medio de la cual se trata la amplitud vaginal sintomática, mejorando el tono vaginal, la fuerza y el control. “Incluso, influye en el aumento del placer durante las relaciones sexuales. Esta situación clínica se da porque los músculos del periné sufrieron por un evento obstétrico, una disrupción sin una reconstrucción completa. Como resultado, la paciente percibe como ‘amplia’ a su cavidad vaginal porque se recupera su diámetro”, argumenta Felice.

Rejuvenecimiento vaginal: la salud vaginal se va deteriorando con los partos, la edad y la menopausia, entre otras razones. Regenera un tejido dañado en post de devolverle anatomía funcional. “El objetivo es lograr un estrechamiento del canal vaginal mediante tecnología láser (en casos leves) o colporrafia posterior (en casos moderados o graves) para mejorar el bienestar. Ambos procedimientos se realizan en un quirófano y con la paciente dormida. En el primer caso, se aplica luz que se transforma en calor sobre la mucosa y mejora la absorción del agua, el colágeno y el suelo pélvico. Este tratamiento suele ser solicitado porque existe una dilatación del canal vaginal que, muchas veces, está relacionado con antecedentes de partos vaginales que generan distensión en la vagina”, explica Felice.

Plasma rico en plaquetas: se realiza una extracción de sangre de la propia paciente para obtenerlo. Tras un proceso de centrifugación y activación, se aplica a través de microinyecciones con una aguja fina, previa colocación de crema anestésica para que el procedimiento sea indoloro. “La propuesta es una sesión por mes durante tres meses consecutivos. Lo utilizamos para sequedad vaginal, liquen escleroso, cicatrices, bioestimulación clitorideana y área G, con resultados que mejoran significativamente la calidad de vida”, enfatiza Araujo.

Bioplastía de labios mayores: la corrección estética de los labios mayores consiste principalmente en aumentar su volumen y de este modo, ocultar total o parcialmente los labios menores. Es un procedimiento mínimamente invasivo, sin cortes y sin cirugía realizada a través de implantes de material biocompatible como ácido hialurónico o grasa mediante lipotransferencia. /Clarin

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