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El plan del Gobierno para evitar problemas con el dólar hasta las elecciones

Las recetas más comunes en años electorales son mayor nivel de actividad; atraso del tipo de cambio real; mejora del salario real; aumento del gasto fiscal; baja de la tasa de interés real; expansión de la emisión monetaria, y mayor intervención del Banco Central en el mercado cambiario.

Apoco menos de cinco meses para las elecciones primarias y siete para las generales, el Gobierno endurece los controles para que el precio del dólar, una de las variables que más miran los argentinos, no se descontrole.

Con un cepo supercerrado, restricciones a las importaciones, controles sobre los exportadores e intervenciones en el mercado oficial y en el financiero, el equipo económico logró que los distintos tipos de cambio se mantengan estables desde noviembre pasado.

Sin embargo, a medida que se aproximan los comicios y se visibilizan las encuestas con proyección de resultados, el tipo de cambio se vuelve más volátil. Esto suele ocurrir a partir del segundo semestre, justo cuando ingresan menos dólares del campo por el fin de la cosecha gruesa.

El presidente del Banco Central (BCRA), Miguel Pesce, igualmente anticipó que, “dólares no van a faltar”.

“Tenemos un nivel de exportaciones aceptables, un sistema de administración cambiaria que está funcionando. Es cierto que hay estacionalidad y algunos juegan con esta estacionalidad para generar incertidumbre, pero si pudimos sobrellevarlas el año pasado, seguramente vamos a sobrellevarlas este año”, dijo Pesce, en una entrevista con Radio 10.

“En un contexto difícil estuvimos a la altura de las circunstancias. Las presiones en el segundo semestre seguramente van a volver a aparecer, y bueno, las afrontaremos como lo hicimos el año pasado”, agregó.

Un informe realizado por Quinquela Asset Management muestra que hay seis dinámicas en la economía que se repiten todos los años electorales. Estas son: mayor nivel de actividad; atraso del tipo de cambio real; mejora del salario real; aumento del gasto fiscal; baja de la tasa de interés real; expansión de la emisión monetaria, y mayor intervención del Banco Central en el mercado cambiario.

“El proceso natural de toma de decisiones políticas, tanto a nivel local como en la mayoría de los países, muestra que en años electorales la propensión a tomar decisiones económicas de impacto negativo de corto plazo es muy alta. De esta manera, los años sin elecciones concentran la mayoría de los ajustes y aquellos en que se define la continuidad política o la composición del Congreso suelen incluir medidas tendientes a mejorar el poder adquisitivo”, dice el informe.

“Si esta experiencia se repitiera en 2021, podríamos estar ante un tipo de cambio que se deprecia por abajo del ritmo inflacionario (atraso real) y una política fiscal y monetaria que sigue siendo expansiva. La consecuencia puede ser un atraso del tipo de cambio y una acumulación de desequilibrios que luego pueden requerir de un ajuste nominal mayor”, proyecta.

Francisco Mattig, estratega de Renta Fija en Consultatio Plus, coincidió con este enfoque y señala que “la víspera de las elecciones este año será, desde el punto de vista cambiario, un nuevo déjà vu”.

“El Gobierno busca pisar la paridad oficial para llegar lo mejor posible a los comicios. Desde las apariciones públicas de Martín Guzmán a principios de febrero, el ritmo de devaluación pasó del 50% anual a prácticamente la mitad. Y, desde el punto de vista netamente electoral, tiene sentido hacerlo, ya que se observa una relación bastante directa que nos dice que, cuanto mayor la apreciación real, mejor le fue al oficialismo en la elección”, dijo el economista.

“Lo novedoso esta vez es que, además, el Gobierno está interviniendo en el tipo de cambio paralelo, vía el BCRA con la operación de bonos. Es algo que hace mucho no se hacía tan claramente, sobre todo porque tiene un costo en reservas. Afortunadamente, los precios de las materias primas le estiran un poco la manta en el segundo trimestre, pero después se podría complicar. Es una lástima que estás intervenciones limiten la capacidad del gobierno para recomponer las reservas que se perdieron el año pasado porque hubiese sido una gran oportunidad. Claramente, pasadas las elecciones la política cambiaría deberá cambiar”, agregó.

Matías Rajnerman, director de Ecolatina, remarcó también que las herramientas que usará el Gobierno “son de corto plazo”. “Van a utilizar tres grandes cosas. Primero, van a gastar los derechos especiales de giro (DEG) que enviará el FMI, que son alrededor de US$4300 millones, para patear la negociación de la deuda con el mismo Fondo y con el Club de París”, indicó.

“Después, utilizarán el shock positivo de los precios de las commodities, que están en niveles altos, para controlar el tipo de cambio oficial. Por el lado de la demanda, van a restringir las importaciones con criterios cambiarios, no con fines productivos; es decir, no las van a restringir con el objetivo de que esos bienes importadores se produzcan localmente, sino porque no hay dólares y quieren elegir en qué usarlos”, concluyó.

Por: Sofía Diamante/Lanacion

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