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Coronavirus. “Los números están realmente mal en Tucumán”

En plena celebración de la Semana Santa y con miles de tucumanos circulando por las villas turísticas y por otras provincias, el riesgo de un aumento exponencial de casos para la próxima semana es cada vez mayor. Es, al menos, lo que sucedió luego del último fin de semana largo, el de carnaval, que incidió fuertemente en la curva de contagios hasta llegar a los casi 500 casos diarios que tenemos actualmente, lo que nos coloca como una de las provincias con mayor riesgo epidemiológico del país. El físico Jorge Aliaga, ex decano de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) consideró que la situación de Tucumán en ese sentido es alarmante e hizo un fuerte llamado a seguir las medidas de prevención si no queremos sufrir las consecuencias.

Aliaga, también docente de la Universidad Nacional de Hurlingham e investigador del Conicet, asegura que, en general, la situación es todo el país es muy complicada. “Los casos dejaron de bajar el fin de semana largo de carnaval, y empezó a subir la curva en Buenos Aires, luego pasó al gran Buenos Aires y después, aprovechando que ya no hay ningún tipo de restricciones para circulación, comenzó a llegar al interior. En este momento salvo Salta y Jujuy, que ya habían tenido un pico muy pronunciado en enero, y algunas localidades del sur de la provincia, el resto del país está subiendo, en particular Tucumán”, explicó. “Pareciera ser pronto para atribuir esta situación a la aparición de las nuevas variantes. No es una consecuencia de que se esté viendo una mayoritaria circulación de la variante de Manaos o del Reino Unido, pero lo que sí hay es un mayor movimiento de personas, producto de que se retomaron las actividades. Eso no quiere decir que no es que hay una actividad que sea culpable, como las clases o los cines, sino que ahora hay millones de personas en movimiento que antes se quedaban en sus casas”, analizó el físico.

Aliaga aseguró que todos los ambientes que son cerrados y por ende no tienen buena circulación de aire son potencialmente peligrosos, como por ejemplo el transporte público. “Ya todos sabemos cuáles son los riesgos de los contagios en los ámbitos en los que nos movemos, pero hay que tener siempre en cuenta que este es un virus que ingresa al organismo por las vías respiratorias. No es que se nos queda pegado a la piel y nos infecta, como otras enfermedades, sino que ingresa por la nariz o la boca a través de las gotas que salen cuando hablamos, o mientras respiramos. Los famosos aerosoles. Si el ambiente es cerrado las gotas quedan flotando, y uno las aspira, y puede ocurrir en cualquier lugar cerrado, oficina, aula, restaurante o medio de transporte, si no se ventila convenientemente. Es decir, uno se puede contagiar simplemente respirando y obviamente no podemos dejar de respirar. Entonces debemos tratar de que el aire en el que nos movemos en esos lugares sea lo más parecido al exterior”, dijo. Para que eso suceda, agregó, es fundamental la ventilación, incluso cuando comiencen las épocas de frío. “En los últimos días salió una campaña del Ministerio de Salud invitando a ventilar los ambientes. Hoy sabemos esto. Al principio de la pandemia, en lo que luego se demostró que era un error, la Organización Mundial de la Salud (OMS) aseguraba que esta enfermedad no se contagiaba por aerosoles. Lo dijeron explícitamente y eso luego trajo muchos problemas. Se equivocaron. Si uno permanece en un ambiente cerrado con otras personas es mucho más probable que se produzcan contagios. Es como cuando uno entra a una casa cerrada y dice que el ambiente esté pesado. Ahí es donde el virus está circulando”, graficó Aliaga. “Cuando exhalamos emitimos gotas de agua, y luego tomamos aire que tiene oxígeno y lo transformamos en dióxido de carbono. Cuando estamos en ambientes cerrados sube el dióxido de carbono. Esto va a ser muy importante para tener en cuenta en el invierno. El aire que respiramos no se ve y el virus no se ve. Puede que si abrimos todas las ventanas tengamos un poco de frío, pero es la manera de renovar el aire. Lo mismo sucede con los medios de transporte, el auto, las aulas. Todos deben estar ventilados”, agregó. Pero, al mismo tiempo, afirmó, esto debe ser complementado con las otras medidas de seguridad. “Haya que seguir los protocolos, permanecer a una distancia dedos metros y usar todo el tiempo el tapabocas. Si estamos muy cerca de alguien es muy peligroso. Si está encima nuestro no hay ventilación que aguante”, aclaró.

Cuando se le preguntó qué habría que hacer para detener el aumento de casos, el físico esbozó su teoría: “los casos bajan por tres cosas, uno, por la vacunación. Es fácil saber que el plan de inmunización influye. Si uno vacuna a la mayor parte de la población bajan los casos, pero de esto estamos lejos. Suponemos que de acá a un mes y medio vamos a tener a una buena cantidad de la población vacunada lo que va a derivar en que haya menos fallecidos. La segunda es cerrar todas las actividades, lo que obviamente hace que haya menos contacto con otras personas. Es la solución más bruta, pero la más eficaz. Si pudiéramos aislar a todo el mundo 10 o 15 días no habría más casos, pero es imposible. Si no hay una decisión política de bajar las actividades, no va a funcionar. Entonces, como tercera posibilidad, lo único que queda es extremar los cuidados, lo que haría que los casos no se disparen. La única que nos queda es cuidarnos”.

Con respecto a la situación en nuestra provincia, Aliaga afirmó que “Tucumán tiene en este momento 300 casos cada 100.000 habitantes como promedio en los últimos 14 días. En la incidencia directa para un riesgo epidemiológico pasa de 150 ya se enciende una alarma, y está en el doble. Si lo que se incrementa de casos en promedio semanal es mayor al 20% uno está en riesgo sanitario, y Tucumán subió un 76%. Los números están realmente mal”, aseguró./ lagaceta.com.ar

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