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Donde hay pobreza no funciona la virtualidad educativa

Tucumán es la provincia con mayor índice de pobreza del NOA (afecta al
43,5% de la población local). Pero el dato verdaderamente demoledor es que el 44% de estos pobres son niños y adolescentes menores de 17 años. Esos chicos viven en barrios vulnerables donde apenas el 1% de las familias tiene acceso al agua potable. Cada día se las ingenian con mangueras, tanques y conexiones clandestinas (74%) o pozos comunitarios (14%) para poder abastecerse. Lo que no pueden es frenar el riesgo de enfermedades que esto ocasiona. El 80% de los barrios arroja sus desechos a un poco ciego o a un hoyo. Apenas el 7% tiene cloacas.
Este es el recorte de la realidad que presentó el Observatorio de la Pobreza
de la Fundación León en conjunto con la organización Techo, sede Tucumán.
Es el trabajo elaborado por Julio Picabea, coordinador del Observatorio y
magister en Políticas Públicas, y la directora local de Techo, Marcia García.
El informe, denominado “Pobreza, Covid-19 y barrios populares en Tucumán”, se presentó ayer en la nueva Casa León, de esquina Boulevard 9 de Julio y Alfredo Guzmán, de Yerba Buena.
Las amantes instalaciones, donadas a la fundación por un particular, son
sede del Centro Integral de Acompañamiento Familiar (CIAF). Se trata de una nueva institución de León creada “como respuesta a las familias que más sufrieron los efectos de la Covid- 19”, contó el presidente ejecutivo de la fundación, Diego Aguilar. En la presentación estuvieron representantes de tres universidades (UNT, Unsta y San Pablo T), de gobiernos y de la sociedad civil.


Para la elaboración del trabajo se tomaron los datos del relevamiento
realizado por el Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap) en 2016 y 2017. También se usó la plataforma poblaciones.org (de Conicet y el
Observatorio de la Deuda Social de la UCA).
Tucumán es una de las cinco provincias del país con mayor cantidad de
familias viviendo en barrios populares. Es decir, en territorios con más de
ocho familias agrupadas, sin título de propiedad ni acceso a dos o más
servicios básicos. En la provincia existen 203 barrios populares, con 34.800
familias. Sólo en el Gran San Miguel de Tucumán se contabilizaron 15
barrios (26.420 familias), es decir, se concentra allí la mayor cantidad de
población vulnerable. El resto de los asentamientos se encuentran ubicados en Lules (15), Bella Vista (11), Concepción (10), Aguilares (6), Monteros (5), Alberdi (4) y Famailla (2).
En todos estos barrios se observa un gran décit en la calidad del acceso a
los servicios: sólo un 2% de los barrios posee conexión a la red de gas
natural. El 93% se abastece con gas de garrafa, que es mucho más cara que
el gas natural.
En tiempos en que el agua es elemental para no contagiarse de covid-19, en estos barrios el 99 % no tiene agua potable, según el informe. Si bien el 79% de los barrios tiene conexión formal al servicio de Edet, no posee un medidor particular por vivienda y además no tiene hay alumbrado público en las calles, lo que aumenta la inseguridad en el barrio.


La pandemia ha acentuado la pobreza de las personas que viven al día del
fruto de su trabajo. Ha creado mayor desigualdad social, que los programas
sociales son incapaces de frenar. Lo único que puede hacer el Estado para
hacer frente a la pobreza es generar inversión privada y empleo genuino, dice el estudio. Y finaliza con esta frase: “Está en juego el futuro de la Argentina”.

Por: Magena Valentié/Lagaceta

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